Las redes distorsionan el juicio de infinidad de menores que se creen todo lo que ven en las pantallas
«Papá, no tienes razón, lo he visto en TikTok»: así contaminan el juicio de los jóvenes las redes sociales
Los hechos y las verdades de una infinidad de niños se ven condicionados por lo que ven en las plataformas digitales, donde todo parece ser cierto para ellos
Para muchos adolescentes, las redes sociales no son solo un mero entretenimiento. Se trata de la ventana por la que miran el mundo exterior. Ahí descubren formas de congeniar con otros, nuevas tendencias y hasta «verdades absolutas» que luego llevan a casa. Y es que, el scroll infinito entre publicaciones se ha convertido en una escena habitual: acaba determinando su realidad y unos hechos que –en numerosas ocasiones– distan enormemente de ser ciertos.
Así, Ferrán Lalueza, profesor de comunicación, advierte que los niños ven lo que sus algoritmos les refuerzan, lo que ratifica sus opiniones, incluso cuando son falsas. El factor de la credibilidad se erosiona cuando el contenido ya coincide con lo que quieren creer".
Según diferentes divulgaciones e informes al respecto, la mayoría de las personas no son capaces de controlar los sentimientos a esta edad.
En este sentido, la psicóloga especialista en infancia Silvia Álava, señala que, «el contenido visual en redes (idealizado, filtrado o retocado) tiene un fuerte impacto en la autoestima de los jóvenes, cuya capacidad de autorregulación emocional aún no está madura». Es por ello que, los adolescentes carecen del filtro crítico que permite a las personas discernir lo que es veraz de lo que no.
El impacto de los 'influencers'
Es preciso decir que, muchos adolescentes se sienten atraídos de manera desmedida por celebridades que se presentan como modelos de referencia y/o expertos en diferentes temas y ámbitos de consumo. Claro está que muchos de ellos están lejos de serlo.
De esta forma, a través de las redes sociales, permean en sus opiniones, gustos y decisiones, orientándolas en ocasiones hacia intereses externos, y de terceras personas o entes.
Poner en común y verificar
No obstante, lo importante, tal y como sostiene la psicóloga de Fad Juventud Vanesa de la Cruz, no es que los niños jóvenes piensen diferente, sino «establecer una comunicación, que se les pregunte de dónde han sacado sus ideas y se les ayude a contrastar, a ver si son o no verídicas, que sepan que hay desinformación y que puede perjudicarles. Desarrollar en ellos el pensamiento crítico es fundamental».
«Los padres no deben caer en la tentación de decir a los pequeños esto no es así y punto, porque no les ayudará. Es mejor abrir el abanico a preguntas como y por qué piensas eso, o decirles, yo antes pensaba también diferente», señala en recientes entrevistas esta experta en terapia.