No es un acto de rebeldía, es un reflejo tuyo
El hijo con el que más discutes puede ser el más parecido a ti, según una psicóloga
Las tensiones en casa no siempre son signo de distancia, a veces, son solo la prueba de que tu niño comparte tu mismo temperamento y manera de ser
El hecho de que tu hijo te lleve todo el rato la contraria –lejos de ser un acto de rebeldía– muestra que comparte contigo más rasgos de carácter de los que imaginas. Así lo revela la psicóloga Carola Salgado en su cuenta de TikTok, donde afirma que estos choques son el reflejo de similitudes profundas entre personas de un mismo hogar.
La adolescencia es un período complejo de múltiples cambios, tanto físicos, como mentales, así como la búsqueda de una identidad propia. Esto implica separarse del mundo parental, en parte, para romper el nexo típico y profundo que tiene lugar durante la infancia.
Y es que, a pesar de los jóvenes confrontan a sus progenitores para diferenciarse y marcar su impronta, según esta psicoterapeuta de Torrelodones (Madrid) «no es rebeldía, es un reflejo del padre o la madre. Muchas veces lo que más nos molesta de los demás es aquello que no sabemos gestionar en nosotros mismos».
En el vídeo publicado –que ya supera el millón de visualizaciones– en dicha red social, la experta afirma que «educar no solo implica guiar, sino también mirarse a uno mismo. A veces, lo más difícil de acompañar en un hijo es precisamente lo que nunca supimos acompañar en nuestra propia infancia».
Cómo actuar durante esta etapa
Tal y como explica el portal 'Eres mamá': «Aunque los adolescentes se sientan independientes, todavía requieren de sus padres y sus cuidados; necesitan cambiar la forma de relacionarse con ellos». Por ello comparten las siguientes claves para acompañarlos en este periodo:
Establecer límites son siempre son necesarios: «Como pauta general, no se trata de invadir o de curiosear de manera oculta, sino de convenir sobre ciertos riesgos, dejando las cosas claras».Intervenir de forma oportuna es fundamental. «Lo mejor es buscar un momento a solas para tener una conversación tranquila al respecto, ya que exponerles ante terceros solo generará de conflicto».Crear espacios para la reflexión y el diálogo, respetando siempre sus tiempos: esto les permite a los adolescentes compartir lo que les sucede cuando lo deseen y quitarse las dudas típicas de esta edad.Servir de ejemplo, ya que «el comportamiento como padres dice mucho más que las palabras. Los hijos observan permanentemente y reparan, tanto en lo que hacen, como en lo que dicen los adultos».
Más allá del anterior –concluye esta revista digital– que es bueno tener claro qué es lo que interpela a los adultos y a partir de ahí buscar soluciones constructivas para los hijos mediante un rol de confidente, nunca crítico y de carga.