Cada vez es más frecuente ver niños pequeños en los conciertos
¿Es peligroso llevar a tu bebé a un concierto? Una pediatra responde sin dejar margen a la duda
La doctora Gemma Morera explica los efectos que tiene en un niño pequeño asistir a espectáculos musicales pensados para adultos
Cuántas horas (y por qué) deben dormir niños y adolescentes: guía rápida por edades
En plena era dorada de los directos –auditorios repletos, festivales cada fin de semana, estadios con carteles históricos que cuelgan el «sold out»...– muchos padres se enfrentan a la misma disyuntiva: o renunciar al plan o ir con sus hijos, incluso con bebés, para no perderse a su artista favorito.
De hecho, hace pocos meses se viralizó en redes sociales un vídeo en el que el artista Maluma reprochaba a una fan haber llevado a su hijo, de menos de un año, a su concierto, lo que originó que el debate saliese del patio digital para entrar en las consultas pediátricas.
Así pues, ¿es peligroso llevar a un bebé a un concierto de música?
Más allá de los sustos
La doctora Gemma Morera, pediatra y colaboradora de la plataforma médica Doctoralia, es directa. En un espectáculo así «el sonido supera con facilidad los 100 decibelios e incluso puede rebasar los 120. Y para un lactante, ese nivel no es seguro».
Más allá del susto que pueda llevarse en ciertos momentos, hay una razón de peso que afecta directamente a la salud del bebé: a esa edad, el sistema auditivo y neurológico están en desarrollo, y son especialmente vulnerables a ruidos intensos y sostenidos.
La pediatra Gemma Morera
Pero es que, además, los riesgos no se limitan al oído, ni sólo a los bebés. Según explica la especialista, «la exposición a ruidos fuertes puede acarrear daño auditivo permanente, con repercusiones en el lenguaje a medio y largo plazo; estrés y ansiedad, que alteran el desarrollo emocional y conductual; y trastornos del sueño, con despertares frecuentes y peor calidad de descanso».
Y en bebés, cuando las rutinas están estrechamente ligadas al crecimiento, cualquier ruptura sistemática del sueño se paga en irritabilidad y fatiga.
¿Cuándo es seguro?
Pero, si también hay espectáculos musicales para niños, ¿dónde colocar la línea roja?
La doctora Morera recuerda que el límite exacto es debatido, pero «se recomienda que no estén expuestos a ruidos que superen los 60-80 decibelios durante períodos prolongados. En estas situaciones, es importante tener en cuenta tanto la intensidad del ruido como la duración del tiempo de exposición».
En la práctica cotidiana, ofrece una regla sencilla: «Imagina que una conversación normal presenta de media unos 60 decibelios; y un grito o llanto fuerte puede alcanzar los 90. En el caso del concierto, se parte de un mínimo de más de 100, por lo que se consideraría un contexto de riesgo al que exponer a nuestro bebé».
Priorizar la salud... o usar cascos
¿Y si, aun así, la familia decide acudir a un evento con música? La pediatra pide prudencia extrema y priorizar el bienestar del menor.
Por eso, la doctora Morera recomienda evitar la exposición siempre que sea posible y si no, reducir al máximo el tiempo en zonas de mayor presión sonora, además de usar protectores auditivos específicos para bebés.
De hecho, Morera añade que, en el día a día, conviene mantener volúmenes bajos en casa (televisión, música, electrodomésticos...) y proteger la calma del hogar, porque los ruidos intensos y los gritos también actúan como estresores en los más pequeños.
La conclusión es clara: un concierto puede esperar; el oído del bebé, no. La experiencia en familia será mejor –y más segura– cuando el niño crezca lo suficiente como para disfrutarla sin riesgos.