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La necesidad de poner límites es esencial para que los niños crezcan felices, sostiene Yolanda Ferrero

La necesidad de poner límites es esencial para que los niños crezcan felices, sostiene Yolanda FerreroGetty Images/iStockphoto

Yolanda Ferrero, maestra y divulgadora: «Sobreproteger a los hijos es una forma de maltrato»

Sobreproteger a los hijos «es una forma de maltrato». Así lo asegura la maestra, divulgadora y coach familiar y educativa Yolanda Ferrero, durante su participación en «Educación al Rescate», un ciclo de coloquios organizados por la Universidad Nebrija en León.

Ferrero, que cuenta con miles de seguidores en redes sociales, explicó que, con esa sobreprotección, las familias «estamos dejando a nuestros hijos sin herramientas para saber vivir, salir ahí fuera y saber defenderse».

De hecho, según esta experta en el acompañamiento familiar, los «padres helicóptero» (aquellos que están gravitando de forma permanente alrededor de sus hijos, «no les dejan equivocarse, justifican cada cosa que hacen, no admiten ningún fallo y nunca les dicen que no a nada») están, en realidad creando «niños miedosos».

Niños incapaces

Así, la paternidad sobreprotectora genera niños incapaces de desenvolverse en el mundo ni tener autonomía: «Los padres que educan de esta manera lo hacen desde el amor, pero también desde el miedo a que el hijo sufra, se equivoque o lo haga mal».

Los efectos en los niños son altamente negativos y perjudiciales para los pequeños, justo lo que los padres pretenden evitar. «Son niños que no tienen habilidades para vivir –explica Ferrero– porque todo se lo hemos hecho nosotros».

Y propuso varias imágenes cotidianas, que es fácil encontrar en muchos hogares y colegios: «Ese niño que no apunta los deberes para el día siguiente y su mamá pregunta cuáles son en el grupo de WhatsApp de los padres, no va a aprender a ser responsable, porque ya está su madre para salvarle», subrayó.

Dejar que se equivoquen

La solución pasa, indica Yolanda Ferrero, por dejar que se equivoquen, puesto que «el error es la base del aprendizaje, y si no resuelve los problemas, cuando le pase algo importante, no se va a sentir capaz de afrontarlo».

Por ese motivo, Ferrero insistió también en la importancia de fijar límites y normas durante la infancia para evitar conflictos mayores con el tiempo.

«Si con 5 años nuestro hijo hacía lo que le daba la gana, a los 17 no le vas a decir que esté a las once en casa, porque no te va a hacer caso».

Y concluyó con la propuesta de dejar que los hijos, ya en la adolescencia, tomen sus propias decisiones, incluso aunque los padres sepan que son equivocadas. «Llega un momento en el que no vas al lado de tu hijo, sino detrás, y ves que se va a dar la leche; pero le tienes que dejar que se la dé porque es donde va a aprender», remató.

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