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Chris, en un momento del video que ha compartido en Instagram

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«Empiezo a las 20:48 y acabo a la 1:13»: la viral rutina de limpieza de un padre solo con tres hijos pequeños

Chris, padre de tres niños pequeños y creador de la cuenta de Instagram @the_solodad, ha contado cómo logra que su casa amanezca ordenada. Su método habla de organización, sacrificio… y mucho amor

Cuando sus tres hijos por fin se duermen, el día de Chris no termina: empieza su «segundo turno». Mientras medio mundo se tumba en el sofá, este padre que se define como «solo dad» –algo así como un padre que cría prácticamente en solitario– se coloca los auriculares, elige un audiolibro y mira de frente el campo de batalla: juguetes por el salón, platos sucios hasta el borde del fregadero, ropa por el suelo, baño sucio, lavadoras acumuladas, cojines caídos, basura por sacar...

En su cuenta de Instagram, @the_solodad, comparte con humor y realismo cómo es la vida de un padre que trabaja fuera de casa a jornada completa y, al volver, se encarga casi a diario de la cena, los baños, los cuentos y, cuando la casa se queda en silencio, de la limpieza.

Este influencer norteamericano que cuenta con más de un millón de seguidores entre sus cuentas de TikTok, Instagram y YouTube, se define a sí mismo como «marido; a menudo, padre en solitario».

Porque Chris no es un padre soltero, viudo o divorciado, sino, como deja entrever, también un esposo que se ocupa de las tareas domésticas porque su mujer tiene unos horarios laborales aún más incompatibles con las rutinas que necesitan sus tres hijos.

Turno extra cuando los niños duermen

La rutina de limpieza de Chris, que acumula más de 35.000 likes sólo en Instagram, arranca a las 20:48, con la casa en silencio, luces bajas y auriculares puestos.

Primero ataca el salón: recoge los juguetes de los niños (coches, muñecos, bloques...) y los va guardando (y jugando a encestarlos) en grandes cestos que, una vez tapados, dan incluso un toque decorativo.

También guarda los zapatos de la entrada y, acto seguido, recoloca cojines, dobla mantas y despeja la mesa del comedor de papeles y cosas sueltas.

Después pasa a la cocina: vacía el lavavajillas de la mañana, guarda cada cosa en su sitio y mete dentro la montaña de platos que se ha acumulado a lo largo de la jornada.

Luego limpia encimeras, ordena cajones que han quedado abiertos y deja la zona de fuegos lista para el día siguiente, incluido un almuerzo para los niños y parte de la comida.

Es el momento en que el desorden visible empieza a retroceder y la casa deja de parecer un parque de bolas.

Lavadoras, baño y trucos para no caer

Con el frente principal controlado, toca textil: la ropa sucia que los niños han ido dejando en el baño acaba por fin en el cesto, separada por colores, y de ahí a la lavadora.

Chris pone coladas, tiende, dobla ropa limpia y la guarda en armarios y cajones, incluso en habitaciones donde sus hijos duermen desde hace horas.

Chris juega a encestar con la ropa sucia para que le sea más llevadero

Chris juega a encestar con la ropa sucia para que le sea más llevaderoInstagram

Para no venirse abajo, aprovecha para doblar la ropa frente a la tele, mientras ve una serie: un truco sencillo que convierte parte de la tarea en algo un poco más llevadero.

El último bloque es el baño: recoge cepillos de dientes y frascos, limpia la encimera del lavabo, pasa una toalla desinfectante por el inodoro y deja el espejo sin huellas.

Antes de irse a la cama, saca las bolsas de basura y pone otras nuevas, riega las plantas (con los restos del agua de las botellas de los niños) y pasa la aspiradora por los suelos y alfombras principales. Una acción que a él, que vive en la típica casa unifamiliar de Estados Unidos, no le acarrea los mismos problemas que cualquier español tendría a esas horas en un piso rodeado de vecinos.

Entonces sí: la casa está lista para empezar de cero.

Por qué esta rutina engancha

Lo que ha hecho viral a @the_solodad no es la lista interminable de tareas que comparte, sino el mensaje de fondo: en muchas casas, sobre todo cuando uno de los progenitores asume en solitario (o casi) la crianza y el hogar, la noche se convierte en la única franja sin interrupciones para dejar la casa medianamente habitable.

Él mismo explica que, a lo largo del día, sus hijos de 2, 5 y 7 años van recogiendo a su ritmo todo cuanto pueden, pero que la limpieza a fondo prefiere hacerla más a fondo cuando duermen los pequeños. Y también que su esfuerzo no es «un extra» a su labor como padre y esposo, sino una forma de concretar en el día a día su amor por su familia.

Chris no idealiza el cansancio –«a esas horas el cuerpo pesa»–, pero insiste en que levantarse por la mañana y encontrar la cocina limpia, el salón recogido y la ropa en su sitio le permite empezar el día con menos caos y más paciencia hacia sus hijos.

Su rutina nocturna no es una meta perfecta para imitar al milímetro, pero sí un recordatorio de algo importante: cuidar de un hogar es una entrega de amor constante, que cuando se lleva a cabo de forma ordenada (incluso aunque sea a deshoras) acaba generando buenos frutos.

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