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Una niña con un reloj con geolocalización

Una niña con un reloj con geolocalizaciónGetty Images / iStock

«Niños geolocalizados»: crecen en España los dispositivos que han abortado el secuestro de una niña en Texas

Relojes, pulseras o colgantes con aspecto infantil, que no son complementos sino salvavidas: cada vez más familias españolas apuestan por estas tecnologías de protección para sus hijos.

Hace pocas semanas, un padre consiguió localizar a su hija de 15 años, secuestrada a punta de cuchillo mientras paseaba al perro. Ocurrió en Texas, Estados Unidos, y la familia pudo rastrear el paradero de su hija, antes incluso de avisar a la Policía, siguiendo la señal del móvil mediante un dispositivo de control parental.

Una vez dada la voz de alarma, la Policía interceptó el vehículo y la menor fue rescatada ilesa, solo con un buen susto en el cuerpo, más que justificado.

En este caso, la tecnología de geolocalización no evitó el peligro inicial, pero sí fue determinante para llegar a tiempo e impedir que el daño hubiese sido mucho, mucho mayor.

Qué es la geolocalización infantil

Experiencias como la de Texas no tardan en hacerse virales gracias al efecto multiplicador de las redes sociales, y, en un clima de creciente inseguridad en España, cada vez son más familias de nuestro país que apuestan por este tipo de dispositivos de seguridad.

Pero, ¿qué es exactamente la geolocalización infantil?

Técnicamente, la geolocalización es la capacidad de saber dónde está un dispositivo —y, por extensión, la persona que lo lleva— usando GPS, redes móviles o Wi-Fi.

En el día a día familiar, suele traducirse en un localizador instalado en el móvil, o bien con forma de reloj, pulsera o collar, que, a través de una app en el móvil de los padres, muestra en un mapa la ubicación del niño en tiempo real.

Aunque muchos padres piensan que para localizar al niño debe llevar un teléfono móvil encima, esa función no está solo en los smartphones. Al contrario, la incorporan relojes inteligentes infantiles con GPS, colgantes, llaveros localizadores, e incluso algunos modelos de mochilas.

Pero el objetivo es el mismo: ofrecer una vía de reacción rápida si el menor se pierde, se despista entre una multitud, no responde o se produce una emergencia.

Más dispositivos y más opciones

En España, los relojes GPS para niños se han popularizado como alternativa que posibilita, además, retrasar el primer móvil. Este tipo de dispositivos permiten también llamar y ser localizados, pero sin acceso a redes sociales ni aplicaciones abiertas.

Algunas organizaciones como PantallasAmigas destacan que la geolocalización en estos relojes «brinda tranquilidad a madres y padres» y permite responder con rapidez en caso de emergencia.

Y es que el fenómeno no es minoritario. Aunque no hay cifras redondas, las marcas del sector confirman que son cada vez más demandados por los padres.

El último estudio de la firma española de tecnología infantil Save Family señala que el 68 % de los niños accede a internet antes de los 11 años, y por eso, los relojes GPS han pasado de ser una curiosidad a convertirse en «aliados» habituales.

Entre otras cosas, porque en el 66% de las desapariciones hay implicado un menor de edad. «La geolocalización precisa ofrece tranquilidad a las familias y, en casos como el de Texas, puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo o no», explica Jorge Álvarez, CEO de Save Family.

Ventajas y límites

Ahora bien, como con todo dispositivo tecnológico, hay pros y contras en su uso.

La principal ventaja es evidente: saber dónde está el niño y reaccionar rápido si ocurre algo, como en el caso de Texas, o ante una desaparición accidental en una excursión o un centro comercial.

Muchos relojes incorporan además un botón SOS que, al pulsarlo, llama o envía alertas a varios contactos de emergencia sin necesidad de desbloquear ninguna pantalla.

Y el hecho mismo de que el menor lleve uno de estos relojes inteligentes, normalmente más grandes y visibles, puede ser incluso un elemento disuasorio para mantener alejados a los desaprensivos.

Sin embargo, los expertos también alertan de los riesgos: algunos informes de la Organización Europea de Consumidores han detectado fallos de seguridad en algunos relojes infantiles, con posibilidad de acceder a la ubicación de los menores o a sus datos si el producto no está bien diseñado o actualizado.

Por eso, las recomendaciones básicas se repiten: elegir dispositivos con garantías y revisiones de seguridad, configurar bien los contactos de emergencia, y hablar con los hijos sobre cuándo y por qué pueden usar el SOS.

Y, sobre todo, dejar claro tanto a los padres como a los hijos que geolocalizar no es, ni una excusa para bajar la guardia en la vigilancia, ni un sinónimo de espiar. Al contrario, es una red de seguridad para momentos concretos, que puede marca la diferencia entre un susto y un problema.

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