Dedicar una canción es una buena forma de felicitar el Día del Padre
Cinco canciones para dedicarle a tu padre este Día del Padre
De María Callas a Eric Clapton, pasando por Alberto Cortez, Cat Stevens o Beyoncé, sea cual sea el estilo musical favorito del hombre que te dio la vida, aquí tienes la canción perfecta para él.
Ni calcetines, ni corbatas, ni cajas de herramientas, ni botellas de vino... En ocasiones, el regalo del Día del Padre se vuelve cuesta arriba porque todos los presentes clásicos ya se han gastado en ocasiones anteriores o en las pasadas navidades.
Y a partir de cierta edad –en concreto, la tuya, si es que estás leyendo este artículo–, los collares de macarrones y los dibujos artísticos no entran dentro de las opciones razonables para celebrar san José este 19 de marzo.
Para que este Día del Padre logres sorprender al tuyo con una felicitación diferente y llena de emoción, te proponemos estas cinco canciones, cuyas letras muestran la especial sintonía que une a cada padre con su prole.
Del lirismo inmortal de María Callas al pop de Beyoncé, pasando por el inconfundible tono blues de Eric Clapton, los versos del cantautor Alberto Cortez y el folk-rock de Cat Stevens, cada una de estas composiciones son el apoyo perfecto a una llamada de teléfono o –para los más audaces– incluso una dedicatoria en la radio.
«O mio babbino caro» (María Callas)
En esta aria de Gianni Schicchi, de Puccini, una hija se dirige a su padre con la urgencia de quien sabe que, sin él, ni siquiera el hombre del que está enamorada puede asentarse en su mundo. No es un discurso: es una súplica nacida del vínculo más antiguo, ese en el que pedir ayuda no humilla, sino que es sinónimo de confianza.
La frase que lo resume está en el propio título: «Oh, mi querido papá», que suena penetrante en voz de la inmarcesible María Callas. Dedicársela este próximo jueves es reconocer que un padre es, muchas veces, el primer lugar al que se vuelve cuando la vida se complica.
«Father and Son» (Cat Stevens)
Aquí no hay un solo narrador, sino dos voces: la de un padre que pide paciencia y un hijo que se ahoga si no sale a vivir. Es la conversación generacional que tantas familias han tenido cuando llega el momento de soltar la cuerda... y también al reconocer la importancia de volver al seno paterno.
Dedicársela a tu padre puede ser una forma de decir: «Gracias por intentar entenderme, incluso cuando no te lo puse fácil. Y por hacer lo más difícil de esa paradoja que entraña la paternidad: criar para soltar, amar para desprenderse, proteger para enseñar a volar».
«My Father’s Eyes» (Eric Clapton)
Con su tono inconfundible, Clapton canta desde el deseo, casi necesidad, de encontrar en una mirada –la del padre– la identidad, la paz, la pertenencia. Es una canción que no grita: mira hacia dentro, como quien reconstruye su historia.
Tiene también un eco de trascendencia, porque ese padre bien puede también escribirse con Pe mayúscula, en búsqueda de Dios. Pero dedicada en el Día del Padre, tiene ecos de gratitud, y también de reconciliación con lo que no fue perfecto, pero dejó una huella imborrable.
«Daddy» (Beyoncé)
Tal vez la letra más emotiva de todas, y sin duda todo aquello que un padre espera poder escuchar de labios de su hija el día de mañana. Beyoncé retrata a un padre como el brazo que sostiene, cuida, enseña, protege y, sobre todo, establece la medida del amor que acompaña de por vida.
Merece la pena leer con detenimiento la transcripción de la canción para reconocer el papel silencioso de tantos padres amantes y sacrificados, que soportan tormentas a sus espaldas para que sus hijos crezcan sabiéndose amados.
«El abuelo» (Alberto Cortez)
Que un padre ya no esté junto a nosotros no significa que no perdure su memoria y la herencia de su amor sacrificado, que colma el pecho de gratitud y, en ocasiones, también los ojos de lágrimas. Este es el caso del abuelo, a quien Alberto Cortez canta como inicio de un linaje que perdura, y que hunde sus raíces en la emigración, la carestía y la esperanza.
En una época de adanismo y tecnoidolatría, reconocer todo cuanto hizo «el abuelo, un día...» es no sólo evocar, sino sobre todo reconocer y honrar las vidas donadas de quienes nos precedieron y que, amándonos aun sin conocernos, sembraron de entrega el hogar que hoy habitamos.