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Las parejas que no hablan de dinero bajo estrés financiero son más propensas a romperse

Las parejas que no hablan de dinero bajo estrés financiero son más propensas a romperseGetty Images / iStock

Un estudio de Yale muestra que no hablar de dinero puede romper el matrimonio (y más si hay estrés financiero)

Una investigación de la Yale School of Management explica que el estrés financiero reduce la probabilidad de hablar de dinero en pareja por miedo al conflicto... pero termina dañando aún más la relación.

Cada vez hay más hogares en España donde cuesta llegar a fin de mes. Y si el matrimonio tiene hijos, la dificultad se multiplica. Es normal: mientras los sueldos permanecen estancados en un capital similar al de hace 10 años, el coste de la vida se ha incrementado más de un 25%, y eso sin contar con la vivienda.

De modo que, si hablar de dinero no suele ser una conversación frecuente –tampoco en el matrimonio–, cuando el estrés financiero se instala en casa, sacar el tema puede ser mucho más complicado, por miedo a discusiones.

Sin embargo, la realidad es justo la contraria: cuanta mayor es la tensión por el dinero, más debe la pareja abordar el asunto para que la unión conyugal no se resienta.

Así se desprende de una investigación realizada por la Universidad de Yale y publicada por la Yale School of Management: las personas que se sienten más estresadas por su situación económica son menos propensas a hablar de dinero con su pareja, por miedo al conflicto, pero eso termina por debilitar aún más la unión.

El miedo al conflicto

El estudio de Yale explica que el estrés financiero se asocia a sentirse «abrumado» por el gasto, a tener dificultades para cumplir obligaciones y a preocuparse por la gestión del dinero; y en ese estado, muchas personas anticipan peleas y, por tanto, evitan la conversación.

La autora principal del estudio de Yale, Nirajana Mishra, lo formula de manera directa: cuando la gente se siente estresada, «a menudo espera conflicto y, en consecuencia, evita hablar de dinero con su pareja».

Lo llamativo es que la investigación no se apoya solo en intuiciones. Los autores analizaron encuestas de organismos como el Consumer Financial Protection Bureau y el National Center for Marriage Research, midiendo un «índice» de estrés financiero y la disposición a hablar de dinero con la pareja. Y la correlación encontrada es «fuerte»: a más estrés, menos conversación.

El silencio empeora la relación

El problema de esta suerte de «mejor no saco el tema» es que el silencio no arregla los problemas económicos, pero deja al matrimonio sin brújula.

El estudio de Yale expone que, cuando las parejas trabajan juntas y hablan de dinero, tienden a gastar de forma más responsable y, en general, son más felices.

Pero esa dinámica también funciona en sentido opuesto: el estrés financiero empuja a evitar la conversación... que precisamente podría ordenar el problema.

Según los investigadores, la evitación que no nace tanto de lo que está pasando, sino de lo que se cree que pasará: una bronca inevitable, una herida abierta o un reproche del estilo «ya te lo decía yo».

Con un matiz importante: la investigación sugiere que la evitación se alimenta de una idea errónea. La de que los conflictos por dinero son perpetuos (es decir, que no tienen arreglo). Y cuando se piensa así, la conversación parece peligrosa y, a la vez, inútil.

De forma que, como indica el estudio (que lleva por título, precisamente, Hablar de dinero con la persona que amas: cómo el estrés financiero influye en la comunicación financiera de las parejas), en la mayoría de las relaciones sometidas a estrés financiero, el silencio agrava el problema económico y, al mismo tiempo, agranda la distancia afectiva de la pareja, hasta incluso llegar a romperla.

Creer que hay solución

Más allá del diagnóstico, los autores demostraron también una vía para deshacer el bloqueo: si las personas llegan a creer que los conflictos financieros son resolubles, aumenta su disposición a hablarlo en pareja.

Así, llevaron a cabo un experimento: a algunos participantes se les dio una historia donde una pareja acababa encontrando una solución aceptable para ambos; a otros, una versión donde el conflicto quedaba enquistado. Y quienes leyeron el final «resoluble» mostraron más voluntad de hablar de dinero con su pareja.

A la postre, la propuesta final de los autores de Yale no se resume en un simple «hablad más de dinero en pareja», sino más bien «hablad con una idea distinta».

Es decir, que si el matrimonio mira el problema como un equipo capaz de llegar a soluciones y compromisos, la conversación deja de ser percibida como una amenaza y pasa a ser una herramienta para encontrar soluciones. Y, como consecuencia, la propia unión conyugal sale reforzada.

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