Las rabietas son explosiones de ira normales en los niños
Álvaro Bilbao, neuropediatra: «Esto es lo que hago cuando mis hijos salen del cole de mal humor»
El reconocido divulgador, que cuenta con millones de seguidores en redes sociales, ha explicado por qué muchos niños «explotan» con sus padres al salir del colegio
Es uno de los momentos más desesperantes y violentos para muchos padres: a la salida del colegio, rodeado de otras familias, compañeros, amigos y profesores, después de una carrera al mediodía para llegar a tiempo desde el trabajo, el niño sale del cole y monta una zapatiesta de campeonato.
No hay motivo aparentemente lógico: una merienda que no le gusta –aunque ayer sí lo hacía–, haber llegado un par de minutos más tarde de lo normal –o más pronto, o justo a la hora–, haber saludado a otro niño antes que a él –o haberle saludado a él antes que a cualquier otro–...
La experiencia es tan común como el incómodo momento que se vive y que, en muchos casos, suele acabar en una regañina o en gritos descontrolados.
Por ese motivo, el conocido neuropediatra Álvaro Bilbao, autor del best-seller El cerebro del niño explicado a los padres ha compartido un video en sus redes sociales donde explica cómo actúa él mismo «cuando mis hijos salen del colegio de mal humor».
«Estallidos cerebrales» son normales
En primer lugar, este divulgador que cuenta con millones de seguidores en redes sociales, aclara que «no les pregunto qué tal el cole». Y el motivo es que hay «dos regiones del hemisferio izquierdo del cerebro son las que trabajan más duro para ayudar a tus hijos a estar quietos en clase, prestar atención y seguir las normas de la escuela». Dos regiones cerebrales que son, también, «las más implicadas en ayudarnos a mantener un buen estado de ánimo».
Así, «cuando llevan todo el día esforzándose es normal que se sientan abatidos y de mal humor» porque «su cerebro no puede esforzarse más».
Amén de la explicación, Bilbao propone varios pasos para calmar esa tempestad a la salida del colegio.
Cuatro pasos al salir del cole
El primero de esos cuatro pasos es «recíbelo sin demandarle esfuerzo: evita un '¿qué tal el cole?' nada más salir; mejor un 'hola cariño', acompañado de un abrazo reparador».
En segundo lugar , «continúa con la regulación: merienda para recuperar energía y un rato de parque para que pueda liberar su necesidad de movimiento».
El tercer aspecto es «empatizar sin juzgar». «Dile cosas como 'hoy ha sido un día largo, se te ve cansado'» porque «eso bajará la activación y le ayudará a regularse mejor».
Por último, Álvaro Bilbao recomienda predicar con el ejemplo: «Espera el momento y comparte algo de tu día. La comunicación siempre tiene que ser recíproca y si tú compartes algo que te pasó en el trabajo, tus hijos se abrirán y te contarán sus cosas».
Todo, para «educar con más calma, y menos frustración», concluye el neuropediatra.