El final de las clases se suma a la imposibilidad de conciliar de muchas familias
Alianza por la Crianza denuncia la «indefensión y soledad de las familias» ante el final del curso escolar
Diversas entidades familiares denuncian la falta de apoyos reales para las familias con la llegada de las vacaciones, y recuerdan la necesidad de permisos remunerados y una prestación universal por hijo
El final del curso escolar obliga a millones de hogares a reorganizar la vida familiar mientras siguen trabajando.
Mientras el calendario del colegio y el instituto se mantiene en fechas similares a las décadas de los 70 u 80 –acorde, además, a las propias necesidades de descanso de los niños–, con tres meses de vacaciones de verano que se inician en junio, la realidad laboral de las familias ha experimentado un cambio de 180 grados sin que la estructura social y política parezca ofrecer alternativas.
La incorporación de ambos progenitores al trabajo, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la limitación de 15 o 30 días de vacaciones laborales (en el mejor de los casos) y la salida de los abuelos del entorno del hogar son sólo algunos de los cambios sociales que han llevado a que la llegada de las vacaciones sea un momento más temido que esperado por parte de los padres.
Por ese motivo, la Alianza por la Crianza –una asociación de diversas entidades familiares– ha denunciado la «indefensión y soledad» que sufren muchas familias para conciliar en verano.
El peso, sobre las familias
La entidad –formada por Save the Children, la Federación Española de Familias Numerosas, la Federación de Familias Monomarentales, la Asociación Madres Solteras por Elección y la Unión de Asociaciones Familiares– advierte de que, cuando cierran los centros escolares, son miles los hogares que se ven obligados a recurrir a costosos campamentos y canguros.
Un gasto para el que no se cuenta con ayudas administrativas, y que obliga a recurrir a los abuelos, amigos o a «parchear» con días de vacaciones para cubrir las semanas sin clase.
Así, las cinco entidades recuerdan que el modelo actual sigue dejando el peso de los cuidados casi en exclusiva sobre las familias, sin apoyos públicos suficientes.
Campamentos caros y pocas plazas
Uno de los principales problemas es el coste de los campamentos, destacan. Las plazas de escuelas de verano públicas son limitadas y los campamentos privados suponen un gasto cada vez más elevado que no todos los hogares pueden asumir, y que no cuenta con becas, subvenciones ni beneficios fiscales. Una dificultad que aumenta de forma exponencial cuando hay varios hijos.
«Las familias se enfrentan a un auténtico dilema en estas fechas, tienen que hacer malabares para poder conciliar, con un importante desgaste físico y mental que se repite año tras año», señalan desde la Alianza por la Crianza.
Sin poder conciliar ni irse de vacaciones
De hecho, la conciliación es una de las grandes preocupaciones de los hogares con hijos. Según una encuesta realizada el pasado verano por la Federación Española de Familias Numerosas, el 94 % de las familias con tres o más hijos considera que las políticas de conciliación no se ajustan a la realidad de su día a día.
Para estos hogares, compaginar trabajo y familia es el principal problema. Lo señala el 41 %, por encima de la carga física y mental que supone criar a varios hijos, mencionada por el 31%, y de la preocupación económica por llegar a fin de mes, que afecta a más del 28 %.
Ahora, las entidades que componen la Alianza por la Crianza recuerdan que 2,6 millones de niños en España viven en hogares que no pueden permitirse ni siquiera una semana de vacaciones al año.
Permisos remunerados
La Alianza por la Crianza reclama medidas «reales» de conciliación para todas las familias, con independencia de su renta. Entre ellas, permisos remunerados y una prestación universal por hijo.
«Conciliar es más fácil cuando se pueden pagar actividades extraescolares para todos tus hijos e hijas o disponer de días de permiso laboral no remunerado, pero para una gran mayoría de familias esto no es posible», denuncian.
Las entidades recuerdan que los permisos de ocho semanas por cuidado de hijos menores de ocho años siguen sin estar remunerados, pese a lo previsto en la directiva europea de conciliación. En la práctica, sostienen, eso impide que muchas familias puedan utilizarlos.
Actualmente existen dos semanas retribuidas por cuidado de hijo menor de ocho años, aprobadas el pasado año, pero solo para trabajadores con hijos nacidos desde agosto de 2024. La Alianza denuncia que esto deja fuera a miles de padres y madres.
Abuelos y redes familiares
La falta de recursos públicos convierte a la red familiar en el principal apoyo. Según el estudio Madres y punto. La realidad invisible de la monoparentalidad en España, elaborado por FAMS en 2019, el 65 % de las madres recurre a familiares para conciliar. El 27 % se apoya en amistades y un 10 % paga ayuda puntual o habitual. Otro 10 %, sin embargo, afirma no contar con nadie.
En el caso de las familias numerosas, más de la mitad, el 51 %, recurre a los abuelos. Un 28 % utiliza extraescolares y un 22 % tiene que contratar a canguros, según una encuesta de la FEFN en verano de 2025.
La situación es especialmente difícil para familias monomarentales, numerosas, vulnerables, migradas o con algún miembro con discapacidad. En esos casos, no siempre hay posibilidad de pagar campamentos, repartir horarios o faltar al trabajo.
Por eso, la Alianza por la Crianza insiste en que la conciliación no puede depender solo del bolsillo, de los abuelos disponibles o de la capacidad de cada familia para «buscarse la vida» cada verano.