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El experto en gestión y comunicación Julio García propone un PHC: Plan Hijos en Casa

El experto en gestión y comunicación Julio García propone un PHC: Plan Hijos en CasaNatalia Deriabina / iStock

¿Agobiado porque los niños están de vacaciones y tú no? Este experto propone un PHC: «Plan Hijos en Casa»

El final del curso obliga a las familias a reorganizar horarios, cuidados y ocio, y Julio García Gómez, experto en comunicación familiar, propone un «Plan Estratégico» para ordenar el verano y limitar el uso de pantallas

El último día de colegio, que está ya a la vuelta de la esquina para cientos de miles de escolares, suele vivirse de dos maneras casi opuestas. Para los niños es el comienzo de las vacaciones. Pero para muchos padres, en cambio, es el inicio de una carrera de fondo que les exige cómo organizar las semanas enteras sin clase, mientras su trabajo aún continúa.

Campamentos, abuelos, canguros, días de vacaciones, turnos y tardes de teletrabajo forman parte del plan de emergencia habitual. Y a todo ello se suma un riesgo: que el móvil o las redes sociales acaben ocupando demasiadas horas.

Para hacer frente a esta situación, Julio García Gómez, experto en relación familiar de la Fundación Casaverde y docente de comunicación en salud de la Fundación Economía y Salud, recomienda preparar una estrategia de «hijos sin cole» y activar lo que llama un PHC, Plan Hijos en Casa, que permita ordenar la convivencia durante el verano.

Un plan antes del caos

La propuesta parte de la premisa de fijar una estructura mínima «para que los hijos sepan qué pueden hacer, qué límites existen y qué responsabilidad tiene cada uno».

Eso sí, el PHC «debe incluir actividades, juegos, lectura, repaso escolar y normas sobre pantallas», apunta García Gómez.

Así, este experto aconseja, sobre todo estos primeros días de vacaciones, dedicar cada día un breve tiempo al repaso de contenidos del próximo curso, pero de forma lúdica y sin agobios. La clave, dice, está en «mantener hábitos» sin convertir el verano en una fuente de tensión.

Ese rato puede incluir lectura, juegos educativos, actividades manuales o pequeñas tareas, no para adelantar materia, sino para aprovechar el ritmo del curso que acaba de terminar.

La «niñera» ficticia

Una de las ideas más originales que propone García Gómez es crear la figura del «niñero» o «niñera» ficticia dentro de la familia. No sustituye a los padres, pero ayuda a que los hijos participen de forma activa en la organización de la casa.

Ese papel puede recaer cada día o cada semana en uno de los hijos, según su edad y madurez. Su función sería pactar con sus hermanos un tiempo de ocio, proponer juegos adecuados a sus edades y ayudar a recordar las normas comunes.

Y, además, tiene una tarea importante: limitar el uso de ordenadores y móviles. García Gómez, de hecho, propone orientar ese tiempo, cuando se use tecnología, hacia contenidos de viajes, aficiones, museos o cultura general.

Lectura y conversación

El experto recomienda, eso sí, establecer un tiempo diario de lectura. Como referencia, plantea al menos una hora con libros adaptados a cada edad y a los gustos de cada niño: aventuras, ficción, biografías, historia, viajes, literatura...

Y como no se trata sólo de gestionar el tiempo dentro de casa, el PHC debe recoger actividades fuera, y también el papel de cada miembro de la familia, incluidos los padres: quién organiza salidas, quién propone actividades, quién ayuda con los pequeños, qué responsabilidades asume cada uno durante las vacaciones...

Otro punto importante es reservar un momento diario para hablar en familia. García Gómez, que es experto en comunicación, propone no dejarlo al azar, sino tratar de establecer un pequeño coloquio sobre lo vivido durante el día: qué se ha hecho, qué ha salido bien y qué se puede mejorar. Es una forma sencilla de fomentar la comunicación, alejarse del móvil y reforzar los vínculos.

Premiar lo que se hace bien

El PHC puede incluir objetivos, plazos, actividades, responsables y obligaciones concretas. Y también una política sencilla de reconocimientos simbólicos, para reconocer los progresos.

De este modo, aunque no se eliminan las dificultades de conciliar en verano, sí puede vivirse el inicio de las vacaciones con menos tensión cuando no se deja todo a la improvisación.

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