Un adolescente contempla ensimismado su teléfono móvil
1 de cada 4 adolescentes utiliza el móvil para evadirse de sus problemas
Los expertos alertan de que la Inteligencia Artificial puede agravar una dependencia digital que comienza cuando el menor recibe su primer dispositivo
Los expertos no cesan de insistir en la importancia de que los menores no tengan teléfono propio y piden que lo usen el menor tiempo posible. Así lo han revelado los resultados de un estudio realizado por SaveFamily.
El informe cuenta con evidencias científicas internacionales y concluye que «la IA no crea una nueva dependencia, sino que intensifica dinámicas que ya estaban presentes». Según la investigación, el 17 % de los menores alguna vez han intentado reducir su uso del smartphone y su objetivo se ha visto frustrado.
Uno de los datos más reveladores del informe es que 1 de cada 4 menores admite abiertamente que utiliza el móvil con el fin de evadirse de sus problemas. Una cifra realmente preocupante cuando se adquiere la dimensión real de los efectos negativos que pueden producir los smartphones modernos con IA: manipulación de contenidos, desinformación, deepfakes o recopilación masiva de datos personales.
Sin embargo, los especialistas advierten de que el desafío empieza antes de que un menor utilice por primera vez una herramienta de IA. El problema, sostienen, es que «la IA aterriza sobre una generación que ya mantiene una relación intensiva con el ecosistema digital y cuyos hábitos de consumo están condicionados desde hace años por algoritmos diseñados para captar y retener su atención».
Sumado a esto, el análisis también afirma que los menores que pasan más de 3 horas diarias en redes sociales duplican el riesgo de sufrir problemas relacionados con la salud mental.
Perder el tiempo con el móvil
Este apego masivo que se crea al adquirir el primer móvil también aumenta los 'tiempos muertos' de los menores. Un 48% reconoce haber perdido el control del tiempo que pasa con el dispositivo, ha desvelado el estudio.
La preocupación no reside únicamente en el tiempo de exposición, sino en el funcionamiento de las propias plataformas. Los sistemas de recomendación basados en IA personalizan el contenido de forma constante para aumentar el tiempo de permanencia, una capacidad que, según organismos internacionales como la Unesco o la OCDE, obliga a replantear la protección de la infancia desde el propio diseño de la tecnología y no únicamente mediante restricciones de edad.
El estudio también refleja hasta qué punto la hiperconectividad se ha adelantado a la infancia. 9 de cada 10 menores utilizan ya dispositivos con acceso a internet y más del 80 % pasa más de una hora diaria frente a una pantalla entre semana, porcentaje que supera el 90 % durante los fines de semana. Además, más de dos tercios comenzaron a utilizar dispositivos antes de cumplir los 11 años, consolidando un acceso digital cada vez más precoz.
Debido a estos datos tan alarmantes, cada vez más expertos defienden retrasar la entrega del primer móvil como una de las medidas más eficaces para reducir la exposición temprana a redes sociales y a sistemas algorítmicos que favorecen su uso continuado.
Esta tendencia empieza a abrirse paso también en el ámbito regulatorio. Francia lidera la iniciativa tras convertirse en el primer país de la Unión Europea en aprobar una prohibición general de redes sociales para menores de 15 años. Grecia y Reino Unido también anunciaron normativas que regularán a los menores en el ámbito de las plataformas digitales. Por su parte, España y Portugal impulsan actualmente reformas legislativas y anteproyectos de ley destinados a elevar la edad mínima de acceso legal a las plataformas de los 14 a los 16 años.