El duelo gestacional paterno está invisibilizado social y médicamente
El duelo invisible de los padres: por qué muchos hombres sufren en silencio después de un aborto natural
La pérdida de un hijo durante el embarazo también deja heridas profundas en los padres. Sin embargo, muchos esconden su sufrimiento para sostener a sus mujeres, con consecuencias para el matrimonio
Después de seis años soñando con un nuevo embarazo, por fin su segundo bebé estaba en camino. Tanto Jaime como su mujer, Lucía, habían recibido la feliz noticia después de una época especialmente dura, marcada por una complicada enfermedad que les había impedido ampliar la familia.
En una de las primeras vivistas al ginecólogo para la revisión del primer trimestre, la cara de la médico mientras manejaba el ecógrafo les encogió el estómago. Su bebé no tenía latido.
Lucía tuvo que someterse a un legrado y sufrió un principio de depresión. Jaime sabía que no podía dejarla sola, y el consejo –no pedido– de una persona muy cercana cargó sobre sus hombros la responsabilidad de la insensibilidad: «Tú no puedes venirte abajo, porque tienes que tirar de ella». Su propio dolor por la pérdida de un hijo tan deseado se diluyó entre aquellas palabras.
Ahora, varios años después, en terapia, Jaime ha logrado revivir aquel episodio para aliviar el peso que aún sentía por un duelo que ni siquiera él mismo se había permitido experimentar, y cuyos efectos –especialmente, «un sentimiento muy grande de soledad y desgarro», nos cuenta– habían empezado a dañar su propia convivencia familiar.
Sin embargo, aún nos ha pedido que no publiquemos su fotografía «porque no quiero que mi mujer pueda sentirse mal por haberme sentido tan solo en esa época».
Su historia refleja una realidad poco conocida del duelo gestacional: el sufrimiento de los padres que, mientras intentan acompañar a sus mujeres después de perder un hijo, silencian su propio dolor. Una actitud que puede resultar aparentemente protectora, pero que no siempre ayuda a superar la pérdida.
Como explica a El Debate Andrés Montero Conde, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos, si ya de por sí el duelo gestacional está invisibilizado socialmente incluso en las mujeres, «en los hombres es relativamente frecuente que exista una mayor tendencia a contener o reprimir las emociones».
De este modo, «su sufrimiento puede permanecer aún menos visible y sus propias necesidades emocionales pueden quedar relegadas, de manera voluntaria o involuntaria».
El padre también pierde un hijo
La ciencia confirma que este sufrimiento paterno ha sido frecuentemente infravalorado. Una investigación de la Universidad de Manchester, publicada en Death Studies, analizó 18 estudios que reunían las experiencias de más de 300 padres que habían perdido a sus hijos durante el embarazo, el parto o justo después del nacimiento.
Los investigadores identificaron cinco dimensiones recurrentes: el dolor por la pérdida, la conmoción inicial, el sufrimiento silencioso, la desconexión emocional y las estrategias para afrontar el duelo.
Lo más frecuente es que los hombres busquen refugio en el trabajo, las responsabilidades familiares o las rutinas. Pero «intentar pasar página rápidamente no significa que la pérdida esté superada»
La falta de apoyo familiar y sanitario en todas esas etapas aparecía como uno de los factores que favorecían el aislamiento del varón.
Como consecuencia, lo más frecuente en estos casos es que los hombres busquen refugio en el trabajo, en las responsabilidades familiares o en la recuperación acelerada de las rutinas.
Pero como aclara Montero, «intentar pasar página rápidamente no significa necesariamente que la pérdida esté superada». Más aún: con mucha frecuencia, detrás de esa aparente normalidad se esconde un dolor paterno que necesita ser atendido para poder sanarlo.
Así afecta al matrimonio
Esta diferencia en la expresión del dolor puede convertirse en una fuente de incomprensión conyugal y de creciente distancia entre los esposos.
Porque mientras la madre necesita hablar de su hijo, recordar su nombre o expresar su tristeza, el padre puede optar por guardar silencio o, incluso, por minimizar la pérdida para no tener que enfrentarse al dolor.
Como resultado, ella puede interpretar que él ha olvidado al bebé, y él, por su parte, puede sentirse obligado a ocultar sus emociones para no aumentar el sufrimiento de su esposa.
De hecho, un estudio publicado en 2023 en Journal of Men's Health, con datos de padres españoles, constató que la pérdida gestacional podía alterar la intimidad matrimonial, disminuir el deseo sexual, generar discusiones más frecuentemente y provocar distanciamiento en la pareja.
Sin embargo, algunos matrimonios en esas mismas condiciones experimentaban una mayor cercanía. ¿Cuál era el factor diferencial? Especialmente, cuando ambos conseguían compartir sus sentimientos.
Porque la clave, como explica el doctor Montero, consiste en comprender que «ambos están atravesando el mismo duelo, aunque no necesariamente lo expresen de igual manera». A fin de cuentas, el varón no es únicamente quien acompaña a una madre que ha perdido a su hijo: también es un padre que ha perdido al suyo.