OSLO
Mette Marit de Noruega sonríe de nuevo, tras los problemas de su hijo Marius
Este verano sido muy complicado para el matrimonio formado por Haakon y Mette Marit, los herederos al trono noruego
La cara se le iluminó y volvió a sonreír en público. La Princesa heredera Mette Marit acudió acompañando a su marido el príncipe Hakoon de Noruega a un partido de fútbol en Oslo y recuperó por unos momentos la alegría. Rio a carcajadas cuando un miembro del equipo acudió a saludarla.
Una buena noticia tras el convulso verano que la Familia Real ha tenido, tras la noticia de la detención del hijo mayor de la Princesa heredera, Marius Borg, acusado de agresión sexual a una exnovia, y su posterior detención.
Un mes
Hacía un mes que los dos herederos no aparecían juntos y no acudían a un acto público. Esta vez, se mostraron cómplices y relajados, a simple vista. Su presencia conjunta no fue una sopresa, pues estaba anotada en su real agenda la asistencia al partido desde hacía tiempo.
Mette-Marit, en el fútbol en Oslo
Un partido en estadio de Oslo con mucho frío a juzgar por las imágenes y que coincidió a miles de kilómetros con la reapertura de la catedral de Notre Dame donde se dieron cita numerosos líderes internacionales y Casas Reales.
El agitado verano se prolonga hasta el invierno. Las detenciones de Marius, nacido de una relación anterior a su boda con el heredero, han puesto en jaque a la institución. Morten Borg, el padre del joven conflictivo con reconocidas adicciones, ha salido a la palestra mediática recientemente por su poco ordoxa vida, también.
Mala salud
La Princesa noruega para colmo, no goza de buena salud; pues padece una enfermedad pulmonar crónica, que la mantiene en ocasiones al margen de la vida oficial por recomendación médica.
Y a eso hay que sumarle los dolores de cabeza que le provca la situación de su hijo mayor. Marius Borg tiene varias acusaciones de agresión y violación. Ahora, en libertad tras cumplir prisión preventiva, las investigaciones siguen su curso y tiene órdenes de alejamiento en vigor. El joven de 29 años sí que admitió las agresiones propiciadas a sus exparejas, pero no las violaciones.
Lo están intentando todo para ayudarle. Pasó por Londres para ingresar en un centro contra las adicciones este otoño, centro al que le acompañó el propio heredero noruego, lo que demuestra el profundo amor que existe en esa familia, y en ese matrimonio, por descontado. La sonrisa de la Princesa, lo corrobora.