Kiko Matamoros, en una imagen de archivo
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El palacete señorial del siglo XVIII en el que vive Kiko Matamoros
El colaborador se instaló en 2021 a pocos metros del Palacio Real y con su mujer Marta López Álamo
Kiko Matamoros es, sin lugar a dudas, una de las figuras más reconocibles y controvertidas de la televisión española. Su trayectoria mediática comenzó a finales de los años 90, cuando hizo su primera aparición en el exitoso programa Crónicas Marcianas bajo el pseudónimo de Juan Matamoros. Desde entonces, su presencia se ha hecho habitual en una larga lista de espacios televisivos de entretenimiento y del corazón, entre ellos, Salsa rosa, A tu lado, La Noria, TNT, Gran Hermano VIP... Su figura tan criticada como seguida, se ha convertido en un referente del entretenimiento en España gracias a Sálvame, primero, y La Familia de la Tele, ahora.
El tertuliano parece haber encontrado la estabilidad profesional al mismo tiempo que la personal. Después de una larga relación con altibajos con Makoke, encontró la felicidad con la influencer Marta López Álamo. La boda tuvo lugar el 2 de junio de 2023 en la Basílica de San Miguel de Madrid. La ceremonia religiosa fue seguida de una gran fiesta en el hotel Ritz, que contó con la presencia de numerosos amigos y familiares.
La pareja se conoció en 2019 en un club nocturno de Madrid, la discoteca Oh My Club!, donde el colaborador de televisión trabajó como promotor y al que ella había acudido con varias amigas. Se fueron a vivir juntos al poco de conocerse, pero no fue hasta 2021 cuando se instalaron en su actual casa: un impresionante palacete del siglo XVIII en pleno barrio de los Austrias. En una de las calles más transitadas de la zona, el inmueble se encuentra rodeado de arquitectura clásica, conventos, palacios y teatros que datan de los siglos XVI y XVII. La zona, antaño residencia de la aristocracia española, conserva aún ese aire regio y refinado que ha hecho de este barrio un núcleo cultural y patrimonial de la ciudad.
Kiko Matamoros y Marta López Álamo, en su casa
Ubicado a tan solo unos metros del Palacio Real, la pareja ha conseguido convertir esta vivienda de 400 metros cuadrados en su hogar gracias a una decoración moderna aplicada a los tres salones, cinco habitaciones, cuatro baños y varios balcones. La máxima que prima en todas las estancias son los colores vibrantes como el azul índigo o el verde lima, mientras en los muebles predominan las líneas limpias. Además, al ser ambos grandes aficionados del deporte, han instalado un gimnasio privado con acceso directo desde esa misma zona. En el salón, además, se aprecia un imponente piano de cola que añade elegancia y sofisticación a este espacio y varias piezas de arte únicas.