Íñigo Errejón dimitió tras confesar sus comportamientos machistas en octubre de 2024
Exclusiva
El informe psicológico de Errejón presentado ante el juez para probar que no hubo consentimiento en su encuentro con Elisa Mouliaá
El Debate accede al informe pericial en el que se analiza la declaración del exportavoz de Sumar ante el juez, en términos de comportamiento y consentimiento
El Debate ha tenido acceso al informe pericial sobre consentimiento en el que se analiza la declaración de Íñigo Errejón, en sede judicial, sobre el día de la presunta agresión sexual contra Elisa Mouliaá, ante el juez Carretero. El psicólogo José Capote firma el informe de 34 páginas, en las que evalúa en términos de comportamiento y consentimiento las palabras con las que el exportavoz de Sumar relató los hechos. La principal conclusión que se extrae es que en «ningún momento, ni una sola vez, refiere que la señora Mouliáa le hubiera dado el consentimiento, de una forma implícita o explícita. Y eso no tiene confrontación, porque son las palabras de Errejón, ante el juez Carretero».
El informe se divide en seis episodios, donde se trata de demostrar que la actriz, en ningún momento le dio ese consentimiento. El primero ocurre en el bar, el segundo en el ascensor, el tercero en la fiesta, el cuarto en la habitación, el quinto, cuando se van de la fiesta, y el sexto en casa de Errejón.
El psicólogo José Capote, ofrece declaraciones a los medios, en Plaza Castilla
1. En el bar
En el minuto 43 de la declaración, Errejón dice que habían quedado «para eso», haciendo alusión al sexo. Según el expolítico, habían tenido conversaciones online que apuntaban que así iba a ocurrir. Tras un breve periodo en el bar, aproximadamente el tiempo de consumir un par de cervezas, la señora Mouliaá decidió asistir a la fiesta organizada para amigos provenientes de Australia, invitando al señor Errejón a acompañarla, según esta por cortesía.
La señora Mouliaá, que previamente sabía de la existencia de la fiesta, y que prefirió quedar con el señor Errejón antes que acudir a esta, decide ahora acudir, pasando la interacción con Errejón de un plano de intimidad (los dos solos en un bar en la misma calle de la casa del señor Errejón) a uno social en el que había una docena de personas. Quedan en un bar de Ópera, cerca de casa de Errejón, pero ella prefiere ir a la fiesta. Primera señal de no consentimiento, en este caso implícita.
2. En el ascensor
En el episodio del ascensor, el señor Errejón relata que le dijo a la señora Mouliaá «Te voy a dar un beso» antes de proceder a besarla, en lugar de lo que esta parte consideraría más apropiado preguntar «¿Puedo darte un beso?». Esta declaración refleja una decisión unilateral y la ausencia de una solicitud de consentimiento explícito. Sin embargo, ¿pudo haber tenido el consentimiento implícito?
Es crucial enfatizar que, en interacciones de índole sexual, el consentimiento debe ser inequívoco, ya sea otorgado de manera explícita o implícita. En este caso, si el señor Errejón hubiera percibido señales de consentimiento implícito por parte de la señora Mouliaá, no le habría sido necesario adelantarle lo que iba a hacer. El hecho de que le dijera «te voy a dar un beso» indica que no tenía certeza de que el gesto fuera deseado.
La actriz Elisa Mouliaá
3. La marcha a la habitación
«Coincidimos en la cocina poniéndonos una copa o abriendo una bebida… Empezamos a hablar, a hablar más cerca… a punto de besarnos... entonces yo le dije, espera, y fuimos a los cuartos que estaban en la parte de atrás... Entonces le cogí la mano y fuimos a los cuartos».
Es significativo que el señor Errejón no menciona en su declaración si la señora Mouliaá expresó explícitamente su deseo de acompañarlo a la habitación o si hubo algún indicio de que ella compartiera la misma intención. Lo que sí queda claro es que la acción fue iniciada por él, y que el cambio de contexto no fue fruto de una iniciativa mutua, sino de una decisión que él tomó activamente al sujetarle la mano y llevarla consigo.
4. La habitación
El señor Errejón relata que, una vez dentro de la habitación, «nos comenzamos a besar… y luego acabamos en la cama… estuvimos besándonos un rato… no íbamos a tener una relación sexual ahí… era más bien… un calentón, con vistas a tener una relación sexual…».
A preguntas de su señoría, sobre la razón, por la cual pararon si supuestamente todo se estaba desarrollando con normalidad y mutua de acuerdo, el señor Errejón responde: «no somos dos adolescentes y no íbamos a tener una relación sexual aquí en una habitación de una casa desconocida».
Asimismo, el señor Errejón menciona que recuerda que la señora Mouliaá expresó: «oye, esto es un canteo». Por parte de la señora Mouliaá debe interpretarse como una señal inequívoca de interrupción de la interacción. Más allá de la percepción subjetiva del señor Errejón sobre el significado de la frase, el hecho objetivo es que fue la señora Mouliaá, quien verbalizó dicha afirmación, estableciendo un límite en la situación.
Errejón, en una imagen de archivo
5. Abandono de la fiesta
En el minuto 14:27 de su declaración, el señor Errejón describe cómo se desarrolló la decisión de abandonar la fiesta. Según su testimonio, le preguntó a la señora Mouliaá sí tenía intención de quedarse más tiempo en la fiesta y le indicó que, en caso de que ella quisiera quedarse, él se marcharía solo.
El señor Errejón afirma que le dijo: «Yo lo que quiero es irme contigo, si te quieres venir conmigo esperamos un rato y nos vamos». Según su relato, la señora Mouliaá respondió «vale, nos quedamos un rato.»
Posteriormente, el señor Errejón menciona que ambos hablaron sobre cuánto tiempo más permanecerían en la fiesta y que acordaron «vale, media hora… entonces yo pedí el taxi, pero no lo pedí de inmediato, lo solicité para 30 minutos después».
A pesar de que la señora Mouliaá le manifestó que su intención era quedarse en la fiesta, el señor Errejón optó por pedir un taxi con una espera de 30 minutos.
Casa de Errejón, cerca de Ópera
6. En casa de Errejón
La sexta ocasión en la que, a partir de las propias palabras del señor Errejón, se puede interpretar que no hubo consentimiento implícito por parte de la señora Mouliaá, se produce cuando, ya estando en casa del señor Errejón, ella le dice que pare.
El motivo de esta petición, según la declaración del propio Errejón, fue que la señora Mouliaá estaba preocupada por su hija. Sin embargo, según la versión de la señora Mouliaá, la razón por la que pidió que parara fue porque, una vez más, se sintió invadida.
Este punto (la señora Mouliaá diciéndole que para porque se siente incómoda) cobra aún más relevancia cuando se analiza un mensaje que la señora Mouliaá envió a una amiga pocos días después de los hechos denunciados, en el que afirma textualmente: «Luego me llevó a su casa y siguió intentándolo».