Eugenia Martínez de Irujo y Narcís Rebollo, en una imagen de archivo
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Eugenia Martínez de Irujo carga contra el exministro Montoro: «Me alegro de todo lo que le está pasando»
La aristócrata sevillana no se mordió la lengua y recordó los años de presión económica que vivió el mundo cultural bajo el mandato de Montoro
Eugenia Martínez de Irujo, hija de la recordada duquesa de Alba, acudió el pasado martes 17 de septiembre a la presentación en Madrid de la nueva serie de Netflix, El refugio atómico. La trama se centra en un grupo de multimillonarios que buscan resguardarse en un búnker ante la amenaza de un conflicto global sin precedentes. Aprovechando ese guiño al aislamiento, los reporteros preguntaron a los invitados a quién encerrarían bajo tierra para que no volviera a salir. Sin dudarlo, la aristócrata sevillana señaló a Cristóbal Montoro, exministro de Hacienda, y lo hizo con contundencia: «Yo en un búnker atómico metería a Montoro. Le tengo una manía horrorosa. Ha arruinado a muchos amigos míos artistas y no hay derecho. Me alegro de todo lo que le está pasando».
Sus declaraciones no son improvisadas ni fruto de la casualidad. Durante los años en que el político jienense ocupó la cartera de Hacienda, fue la cara visible de la austeridad y del control fiscal más estricto. El sector cultural, especialmente vulnerable a esas medidas, denunció entonces el ahogo económico derivado de sanciones y recaudaciones millonarias. Una de las afectadas fue Lolita Flores, gran amiga de Eugenia, quien llegó a confesar que Hacienda le reclamó cerca de dos millones de euros en ocho años, obligándola incluso a vender su vivienda. Esa vivencia cercana explica, en parte, la dureza de la respuesta de la duquesa de Montoro.
El contraste resulta evidente: quien durante años exigió rigor y transparencia, hoy aparece en titulares por estar bajo investigación. El exresponsable de Hacienda afronta un procedimiento judicial por presuntas irregularidades relacionadas con su despacho y con una supuesta red de influencias entre 2011 y 2018.
Pese a lo llamativo de sus palabras, Eugenia no suele destacar por un discurso político firme ni por un alineamiento partidista claro. Su postura es más bien ecléctica: evita identificarse con un bloque ideológico concreto, pero no duda en señalar aquello que considera injusto. Sus opiniones, más emocionales que programáticas, se han visto reflejadas en distintos momentos. Por ejemplo, en 2024 organizó junto a su marido, Narcís Rebollo, una exclusiva fiesta en Madrid a la que asistió Hillary Clinton, reflejo de su cercanía a sensibilidades progresistas. En cambio, nunca ha abierto las puertas a líderes de signo opuesto, como Donald Trump, lo que también deja entrever su orientación.
Su vida personal, ampliamente seguida por la prensa, ha estado ligada a nombres destacados de diferentes ámbitos. En 1998 se casó con el torero Francisco Rivera, padre de su única hija, Cayetana Rivera. Más adelante se la relacionó con el empresario sevillano Rosauro Varo, hijo de una exdiputada socialista andaluza, y también con Gonzalo Miró, quien ha sido siempre muy explícito en lo político.
Fue precisamente Miró quien declaró en una entrevista: «He sido de izquierdas toda mi vida. Me eduqué en un entorno de izquierdas y siendo de izquierdas me moriré». Frente a esa claridad ideológica, ella prefiere mantener una cierta distancia con los partidos y gobiernos concretos, reservándose la libertad de criticar cuando considera que una decisión afecta a la cultura o a causas que siente como propias.
Acudió con su marido a la presentación de El refugio atómico
En la premiere, además de lanzar su dardo al antiguo ministro, también sacó a relucir su faceta más familiar al celebrar el nacimiento del tercer hijo de su sobrino Fernando Fitz-James Stuart con Sofía Palazuelo. Un detalle que recuerda que, más allá de la polémica, la hija menor de la duquesa de Alba mantiene una imagen cercana y afable, muy querida por la prensa. Y si algo la define especialmente es su firme compromiso con los animales: se declara abiertamente animalista, convive con varios perros adoptados y ha demostrado en numerosas ocasiones su sensibilidad hacia su cuidado, al mismo tiempo que defiende otras causas culturales y sociales que la conmueven.