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La Princesa Mette-Marit

La Princesa Mette-Marit no ha dudado en mostrar el dispositivo de oxígeno que necesita para respirarEFE

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Mette-Marit retoma su agenda con una cánula nasal y a la espera de un trasplante de pulmón

La esposa del Príncipe Haakon da un paso al frente en pleno acto oficial, mostrando el dispositivo que le ayuda a respirar mientras espera un trasplante de pulmón

La Princesa Mette-Marit de Noruega ha dado un paso más en la exposición pública de su enfermedad y lo ha hecho como pocas veces se ve en una Casa Real: mostrando, tal cual, el dispositivo de oxígeno que necesita para respirar.

Ha ocurrido este viernes 10 de abril, en un acto oficial en el Palacio Real de Oslo junto al príncipe heredero Haakon y sus dos hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. Una recepción con deportistas paralímpicos que, más allá de lo institucional, ha acabado convirtiéndose en una escena casi simbólica. Porque lo que realmente se miraba no eran las medallas, sino ese pequeño tubo transparente que salía de su nariz.

Ese tubo es lo que se conoce como una cánula nasal de oxígeno. Un sistema médico relativamente común pero muy revelador en este contexto: consiste en unos pequeños conductos que se introducen en la nariz y que están conectados a una máquina portátil que suministra oxígeno de forma continua. En su caso, ese dispositivo no lo llevaba ella directamente, sino que iba acompañado por un asistente que caminaba justo detrás, transportando el equipo y dejando a la vista, sin ocultarlo, hasta qué punto su capacidad pulmonar está comprometida.

Y ahí está la clave. La esposa del Príncipe Haakon padece desde 2018 una fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad degenerativa que afecta directamente al tejido de los pulmones. Lo que ocurre, explicado de forma sencilla, es que ese tejido se va endureciendo con el tiempo, pierde elasticidad y deja de funcionar correctamente. Respirar deja de ser un acto automático y pasa a convertirse en un esfuerzo constante. Por eso, en fases avanzadas, el cuerpo necesita ayuda externa para recibir el oxígeno suficiente.

Hasta ahora, la Princesa escandinava había mantenido cierta discreción en sus apariciones públicas. De hecho, hace apenas unas semanas se la vio sin este dispositivo durante la visita de los reyes de Bélgica. Pero las imágenes que salieron a la luz en marzo, en una salida privada, ya anticipaban lo que ahora se confirma: su estado ha empeorado.

Mette-Marit de Noruega, colocándose la cánula nasal que la ayuda a respirar

Mette-Marit de Noruega, colocándose la cánula nasal que la ayuda a respirarEFE

Y tanto, que los médicos han tomado una decisión importante: ha sido incluida en la lista de espera para un trasplante de pulmón. Una opción que ya se contemplaba desde antes de Navidad, pero que se ha acelerado tras el deterioro reciente. No hay fechas, no hay certezas, y tampoco garantías de cómo será el resultado. Pero es, hoy por hoy, la única vía para mejorar su calidad de vida.

En medio de todo esto, la escena en Oslo cobra otra dimensión. Porque no solo estaba ella. A su lado, su marido y sus hijos, que han querido arroparla en un momento especialmente delicado. Ingrid Alexandra ha regresado temporalmente desde Australia, donde estudia, y Sverre Magnus ha hecho lo propio desde Milán.

También su imagen acompañaba ese intento de normalidad. Lejos de los estilismos más rígidos, optó por un look sobrio pero cercano: blazer azul marino, camiseta blanca básica y pantalón amplio en tono verde oliva, con un aire cómodo y funcional que se alejaba del protocolo más encorsetado.

Oslo (Norway), 10/04/2026.- Norway's Crown Prince Haakon (C-R) and Crown Princess Mette Marit (C-L) smile for a photo with the Norwegian athletes who competed at the Milano Cortina 2026 Winter Paralympic Games, in Oslo, Norway, 10 April 2026. (Noruega) EFE/EPA/Lise Aserud / POOL NORWAY OUT NORWAY OUT

El matrimonio ha presidido una recepción con deportistas paralímpicosEFE

El contexto no ayuda. En los últimos meses, la familia ha tenido que lidiar también con el escándalo judicial que rodea a Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior, para quien la fiscalía ha solicitado una dura condena que podría marcar un antes y un después en la imagen pública de la familia.

Un proceso que ha situado a la Casa Real noruega en una posición incómoda, obligada a convivir con un foco mediático constante y con un relato que mezcla lo institucional con lo personal de forma difícil de controlar. A eso se suman las polémicas derivadas de antiguas relaciones personales de la princesa, como su conocida vinculación pasada con Jeffrey Epstein, que ha vuelto a salir a la luz en los últimos meses reavivando el interés mediático y generando nuevas preguntas.

Todo ello conforma un escenario especialmente complejo, un cóctel de presión judicial, exposición pública y desgaste emocional que llega, además, en el momento más delicado de su estado de salud. Y, sin embargo, ahí estaba ella. Sonriendo, saludando, ejerciendo de anfitriona y, sobre todo, normalizando una imagen que hasta hace poco habría sido impensable en un acto oficial. Porque más allá del protocolo, lo que se vio fue a una mujer enfrentándose a su enfermedad sin esconderla.

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