Jon Rahm y Kelley Cahill
Jon Rahm, la estrella del golf que ya compite en Madrid: de su rara enfermedad en el pie a su familia
El vasco persigue su cuarto Open de España, que se disputa hasta el domingo, en el Club de Campo Villa de Madrid
Jon Rahm vuelve a Madrid para una cita especial. El golfista vasco, número uno español y una de las grandes figuras mundiales del deporte, persigue su cuarto Open de España, que se disputa hasta el domingo, 12 de octubre, en el Club de Campo Villa de Madrid. Lo hace con la motivación extra de la reciente Ryder Cup, conquistada ante Estados Unidos en Nueva York.
Rahm llega con la ilusión intacta y con un mensaje que resume su conexión con el público: «Aquí la gente me quiere gane o pierda». Y en su primera jornada en el torneo, este jueves, empezó con mal pie. «No siento que haya jugado muy mal, el swing lo he sentido bastante bien y no he conseguido acertar con el viento, la verdad. Ha sido un día frustrante».
Campeón del Open por última vez en 2022 -su tercer triunfo en esta competición-, el vizcaíno confía en volver a alzar el trofeo y superar así a Severiano Ballesteros, con quien comparte hasta ahora el récord de tres victorias. «Si no fuera por Seve, Chema o Sergio, yo no estaría aquí. Siento que es mi deber venir, competir y compartir este torneo con la afición», explicó en la presentación del campeonato. El jugador también aprovechó para reclamar mayor apoyo a este deporte en nuestro país: «Me gustaría que hubiera más golf en España. Ojalá en el futuro se impulse más desde las instituciones y las empresas».
Antes del arranque oficial del torneo, el golfista vasco vivió un momento especial en su llegada a la capital: su encuentro con Carlos Alcaraz durante el Pro-Am previo al campeonato. El tenista murciano, gran aficionado al golf, compartió partido con el número uno español en una jornada repleta de anécdotas y complicidad. Alcaraz, que reconoció haber empezado a jugar «hace tres años y medio», confesó estar nervioso al inicio, pero pronto demostró su destreza. En el hoyo 6 protagonizó una escena divertida: tras golpear con fuerza la bola y verla incrustarse en un terraplén, bromeó con un «vaya empotrada», antes de ejecutar un golpe magistral desde 170 metros que dejó la bola a pocos metros del green. Rahm no dudó en aplaudirle con humor: «¡Menudo hierro!». Entre risas y admiración mutua, ambos deportistas simbolizaron la unión entre dos generaciones llamadas a marcar época en el deporte español.
Así las cosas, sus 30 años, Jon es actualmente el golfista mejor pagado del mundo, con ingresos estimados en 97 millones de dólares en 2025, según Forbes. De ellos, 67 proceden de sus actuaciones en el campo, incluyendo la bonificación de 25 millones por su victoria en la FedEx Cup. Sin embargo, pese a las cifras astronómicas, el vasco mantiene los pies en la tierra.
Jon Rahm celebra su victoria en la Ryder Cup
Nacido el 10 de noviembre de 1994 en Barrika (Bilbao), creció en una familia marcada por el esfuerzo y el amor al deporte. Hijo de Edorta Rahm, un empresario bilbaíno, y Ángela Rodríguez, matrona madrileña, practicó fútbol, artes marciales, piragüismo y jai alai antes de descubrir su verdadera pasión: el golf. Con apenas siete años comenzó a jugar, y a los quince obtuvo una beca en la Escuela Joaquín Blume de la Federación Española de Golf. A los dieciocho se trasladó a Arizona (EE. UU.), donde estudió, perfeccionó su técnica y conoció a su futura esposa, Kelley Cahill, bióloga y exatleta universitaria. Se casaron en 2019 en la Basílica de Begoña de Bilbao, reafirmando su vínculo con sus raíces, y hoy viven en Estados Unidos junto a sus tres hijos -Kepa, Eneko y Alaia, todos con nombres vascos-.
Pie zambo
Su vida también es una historia de superación personal. Nació con un pie zambo, una malformación en el pie derecho que obligó a los médicos a operarlo pocas horas después de nacer y lo sometió a años de rehabilitación. Él mismo ha hablado sobre ello, cuando le preguntaron en una rueda de prensa por qué su swing es corto.
«Estoy cansado de escuchar que la razón por la que tengo un swing corto es porque tengo las caderas muy juntas o cosas así. Si sabes de golf, es lo más absurdo que puedes decir. Para quienes no lo sepan, nací con un pie zambo en la pierna derecha», dijo Jon antes de explicarlo en profundidad.
«Eso significa que mi pierna hasta el tobillo estaba recta, pero mi pie estaba girado 90 grados hacia dentro y básicamente de arriba a abajo. Así que cuando nací, me rompieron los huesos del tobillo, me escayolaron de rodilla para abajo cuando apenas llevaba 20 minutos en el mundo y cada semana tenía que ir al hospital, por lo que desde la rodilla hacia abajo mi pierna no creció al mismo ritmo», detalló.
«Así que tengo una movilidad de tobillo muy limitada en mi pierna derecha, que además es un centímetro y medio más corta que la izquierda. Entonces, lo que quiero decir con las limitaciones, es que no puedo hacer un swing completo porque mi tobillo derecho no tiene la movilidad o la estabilidad necesarias para hacerlo. Así que desde mi joven aprendí a ser más eficiente para crear potencia y más consistente con un swing corto», insistió.