Sharon Stone, a su llegada al Real Casino de Madrid
La noche de Sharon Stone y Antonio Banderas de fiesta en Madrid
La actriz de 68 años eligió un estilismo negro de estampado floral firmado por Johanna Ortiz
Asus 68 años, Sharon Stone ha presumido de belleza durante su paso por Madrid. La icónica protagonista de Instinto básico asistió a la fiesta que organizó la revista Elle, con motivo de su 40 aniversario, en el Casino de Madrid, donde coincidió con su gran amigo Antonio Banderas.
Sharon Stone confió en la diseñadora colombiana Johanna Ortiz. Apostó por un vestido negro con estampado de maxiflores en un tono crema, con hombreras marcadas, escote en pico, y capa, completando su looks con reminiscencias hollywoodienses con llamativos pendientes y collar en dorado. Su melena bob hacia atrás dejando su rostro despejado con un efecto mojado de lo más favorecedor.
Sharon Stone, en Madrid
Sharon Stone recibió uno de los premios otorgados por la revista de manos de Antonio Banderas. La actriz rememoró durante la fiesta sus múltiples viajes a España, donde rodó la película Sangre y arena en 1989. Banderas habló del spot de Freixenet (1992) que protagonizaron juntos «y enseguida conectamos» y de ahí que les invitara a su boda: «Nunca olvidaré que en esa ceremonia cantó Ray Charles». No hay duda de que se entienden bien y han forjado una gran amistad.
Antonio Banderas, a su llegada a los premios
Los otros galardonados fueron Christian Louboutin, Ashley Graham, Amaia Romero, la modelo Esther Cañadas, Marisa Berenson, el cantante Pablo Alborán, la actriz Lux Pascal (hermana de Pedro Pascal aunque prefiere que no le pregunte por él), y la actriz Bárbara Lennie.
Relación con su padre
La visita de Sharon Stone a Madrid coincide con la emisión de una entrevista concedida al pódcast The Person Who Believed in Me, conducido por el periodista de CBS David Begnaud, donde habló con franqueza sobre los episodios de violencia que vivió en su infancia y sobre el momento en el que decidió enfrentarse a su padre. Todo cambió cuando tenía apenas 14 años. Un día bajó las escaleras de su casa y se colocó frente a su padre para expresar lo que llevaba años reprimiendo. Le formuló una pregunta directa sobre el origen de su comportamiento y el vínculo entre violencia y masculinidad. Fue entonces cuando pronunció una de las frases que, según su relato, marcó un punto de inflexión: «Le dije: ‘Si es así, acabemos con esto. Pero nunca volveré a amarte. Se acabó’».
La reacción de su padre fue inesperada. Rompió a llorar y, a partir de ese momento, dejó de ejercer violencia tanto con ella como con el resto de la familia. «Lloró. Y nunca volvió a golpear a nadie. Se acabó», recordó.