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Alberto Herrera, en una imagen de archivo

Alberto Herrera, en una imagen de archivoGTRES

Alberto Herrera revela la obsesión que inspiró su dirección de correo en su adolescencia

Los años de la adolescencia dejan recuerdos imborrables y, en la era digital, también un reguero de nombres de usuario y direcciones de correo electrónico que, vistos con la perspectiva del tiempo, provocan auténtica vergüenza ajena. De esto han estado hablando en la radio Alberto Herrera, sus colaboradores y los oyentes, compartiendo esas combinaciones absurdas e impronunciables que todos creamos en su día y que hoy jamás contemplaríamos poner en un currículum o facilitar en una gestión seria.

El hijo de Carlos Herrera no ha querido quedarse al margen y ha aprovechado el divertido debate para confesar públicamente una obsesión juvenil que le obligó, ya de mayor, a deshacerse de su primera cuenta de mensajería. Entre risas, el comunicador desveló el curioso pseudónimo que eligió cuando apenas era un crío y que rendía homenaje a uno de los personajes más mágicos y memorables de la literatura y el cine contemporáneos.

Con total naturalidad, Alberto se lanzó a detallar su divertida anécdota frente al micrófono explicando el origen de su antiguo correo: «Yo tuve que quitar un correo porque estaba apasionado con Harry Potter, porque cuando yo me hice mi primer correo tendría como 12 o 13 años y era Hermione56, porque yo estaba loco con Hermione Jean Granger. El 56 era un no sé por qué...».

De esta forma, el hijo de Mariló Montero admitía su fascinación por la brillante e inseparable compañera de aventuras de Harry Potter, un personaje de ficción creado por J. K. Rowling que cobró vida en la gran pantalla gracias a la actriz británica Emma Watson, quien fue elegida para el papel con solo nueve años y protagonizó las ocho películas de la multimillonaria franquicia cinematográfica.

Hermione Granger en Harry Potter

Hermione Granger en Harry Potter

Esta simpática confesión coincide, además, con un momento personal verdaderamente extraordinario y dulce para el locutor. Alberto Herrera acaba de regresar de Nueva York, donde el pasado fin de semana asistió a la boda de su hermana, la modelo Rocío Crusset, un enlace íntimo y exclusivo en la Gran Manzana que reunió a unas 60 personas y del que el propio Alberto ha hablado con emoción ante los medios reconociendo que se le cayeron «dos lagrimones» al verla vestida de blanco. Pero la gran revolución de su vida llegó un poco antes, en marzo de este mismo año, cuando se convirtió en padre por primera vez junto a su pareja, Blanca Llandres. El comunicador está tan feliz con la llegada del pequeño Marcos -un bebé del que presumen que se porta de maravilla y les ha regalado muy buenas noches- que incluso se ha tatuado su nombre en la piel para llevarlo siempre consigo.

El propio Alberto describió el nacimiento de su hijo como haber asistido «en primera persona a un milagro», dedicándole unas palabras de profunda admiración a su mujer, Blanca, de quien asegura que es la cosa más grande que le ha pasado y que jamás conocerá a nadie que la iguale. Con el corazón en la mano, el locutor ha confesado que ser padre era el mayor sueño de su vida y la oportunidad perfecta para dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos, apoyándose en unos pilares familiares sólidos.

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