03 de octubre de 2022

Enrique d'Almonte y Muriel

Enrique d'Almonte y Muriel

La aventurera vida de Enrique d'Almonte: cartógrafo de Filipinas y explorador de la Guinea española

D'Almonte realizó los planos de las regiones filipinas de Cavite, Laguna y Batanga, esenciales para el Ejército español. Más tarde viajaría a Guinea para delimitar el territorio español de la zona

Enrique d’Almonte Muriel es un personaje novelesco cuya biografía está llena de aventuras insólitas y de viajes extraordinarios. Nació en Cádiz en 1858, hijo de un arquitecto italiano. Tuvo que abandonar la carrera de Caminos al quedarse huérfano e ingresó en la Administración en 1879 como auxiliar de Minas. En 1889 pasó a Filipinas, adentrándose en la selva para buscar minas; convivió con indígenas que no admitían extranjeros y fue autor del libro Formación y evolución de las subrazas indonesia y malaya, que publicó en 1917 la Real Sociedad geográfica. Levantó los planos de las regiones de Cavite, La Laguna y Batanga que fueron esenciales para el Ejército español de operaciones. Con la pérdida de las colonias, d’Almonte se vio obligado a regresar a Madrid.
En 1901 fue designado para integrar la comisión encargada de delimitar las posesiones españolas y francesas en el Sáhara y el Golfo de Guinea. El 30 de junio de 1901 llegó por primera vez a Santa Isabel en Fernando Poo. La expedición se dividió en dos grupos. El de d’Almonte fue directamente desde Santa Isabel a Cabo San Juan para efectuar una exploración del territorio interior comprendido entre las cuencas de los ríos Muni y Benito. Fue una tarea agotadora por la falta de braceros y de medios de transporte. Después de recorrer la frontera sur, llegaron a Cabo San Juan el 5 de octubre.
Habían señalado la frontera sur del territorio del río Muni que limitaba con el Congo francés (hoy Gabón), aunque no completamente. Tenían la idea de que las fronteras norte y este estaban ya marcadas por los tratados franco-alemanes. No era así y se dieron cuenta más tarde, al encontrarse con zonas sin delimitar, otras mal señaladas, y sin ningún tipo de hitos. Enrique d’Almonte había dibujado el primer mapa del territorio español continental, con muchos blancos en el interior y que contenía errores en las mediciones por lo que nunca fue oficial. Hacer un mapa en la selva, en 1901, era una tarea muy difícil: los caminos había que abrirlos según se marchaba, algunos obstáculos naturales impedían seguir la línea recta y eran muy complicadas las mediciones porque no se veía el horizonte y, en ocasiones, la espesura tapaba el cielo.
Guinea española mapa realizado por D'Almonte

Guinea española mapa realizado por d'AlmonteInstituto Geográfico Nacional

De nuevo en Madrid, participó en la redacción del Plan de Obras Públicas de 1902. Pero volvió a Guinea en 1906 para delimitar la frontera con Camerún que entonces era colonia alemana. Los trabajos preparatorios entre Francia y Alemania quedaron sin vigencia tras el Tratado de París de 1900 (por el que se adjudicó la zona a España), pero se aprovecharon como frontera provisional. Dada la dejadez española para los asuntos de Guinea, no extraña que la iniciativa partiera del Gobierno alemán. En 1906 se estaban efectuando los trabajos de delimitación del Camerún alemán y el Congo francés, por lo que el embajador alemán en Madrid ofreció al Ministerio de Estado la posibilidad de aprovechar la presencia del capitán germano Foerster en la región para que se fijara también la frontera colonial hispano-alemana. Los españoles no encontraban una persona idónea. Se pensó en astrónomos o geodistas del Instituto Geográfico, pero se desechó la idea por las dificultades de trabajar en la selva. Durante este proceso, se recibió en el Ministerio una solicitud de Enrique d’Almonte para viajar a Guinea con objeto de buscar minas. Y se consideró que era el hombre adecuado.
De esta manera d’Almonte viajó al encuentro del comisionado alemán en el río Campo (Ntem), aunque el encuentro se retrasó. Al llegar a Guinea, los problemas del terreno se complicaron por el hecho de encontrarse en la parte más pobre del territorio, lo que dificultaba encontrar comida tanto a españoles como a alemanes. Era una época de escasez y de guerra entre fangs (pueblos de Camerún) y tuvieron que acudir a factorías alemanas de Camerún para provisionarse.
D’Almonte recorrió la frontera norte entre octubre y noviembre, viajó hasta el poblado de Akonanyi donde se encontró con Foerster. Desde allí marcharon juntos por el resto de la frontera norte hacia el oeste, delimitando la zona y levantar hitos de piedra y cemento. Por último, la cuestión sufrió una última complicación. No estaban terminados los trabajos de la comisión franco-alemana cuando estalló la Primera Guerra Mundial y se interrumpió la colaboración. El Tratado de Versalles liquidó el imperio colonial alemán y Camerún se dividió entre Francia y el Reino Unido. Se dieron por buenos los límites provisionales establecidos y no se volvió a retomar el trabajo entre España y Francia.
Mapa de las posesiones españolas en el Golfo de Guinea en 1897, antes del Tratado de París de 1900

Mapa de las posesiones españolas en el Golfo de Guinea en 1897, antes del Tratado de París de 1900

El interés de d’Almonte por la explotación económica del territorio le llevó a fundar, con el general Weyler, una compañía que pretendía arrendar al Estado todo Río Muni. La Ley de Presupuestos de 1904 autorizaba al Gobierno para que usara este modo de colonización, ya en desuso por otros países, e incluso se convocó un concurso para subastar grandes extensiones territoriales. Pretendían la adjudicación de toda la parte continental, islas adyacentes y una parte de Fernando Poo. Elaboraron un documento demasiado general en sus apreciaciones, algunas un tanto ingenuas como crear una ciudad sanatorio que atrajera a los enfermos convalecientes y a turistas europeos. Es un amplio catálogo de deseos (puertos, caminos, ferrocarriles, serrerías, etc.) pero sin concretar plazos, inversión, deuda y beneficios a obtener. La subasta quedó desierta. Se alegaron motivos formales y la falta de algún requisito como el depósito de cien mil pesetas. Weyler abandonó la iniciativa en 1905 y le pasó sus acciones a d’Almonte que lo intentó ante el Ministerio de Estado pero que, viendo que no iba a tener éxito, acabó desistiendo también. Fue autor de libros sobre Guinea como Demarcación de la frontera septentrional de la Guinea Continental Española (1908), Los naturales de la Guinea Española considerados bajo el aspecto de su condición de súbditos españoles (1910) y Lo que vale la Guinea Española (1912).
En 1913 fue requerido para viajar al Sáhara para una nueva misión cartográfica, esta vez de los territorios españoles en el desierto. También fue una aventura llena de contratiempos con los franceses y con lo naturales del país, pero dejó un buen trabajo explicado en el libro Ensayo de una breve descripción del Sahara Español (1914).
En 1916 estaba de nuevo en Filipinas. En un viaje de regreso en 1917, el barco en el que viajaba fue torpedeado en el cabo de Buena Esperanza, donde murió. 
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