27 de mayo de 2022

Helicóptero ruso Mil Mi-8 derribado por fuerzas chechenas cerca de Grozni en diciembre de 1994

Helicóptero ruso Mil Mi-8 derribado por fuerzas chechenas cerca de Grozni en diciembre de 1994Mijaíl Yevstáfiev / Wikimedia Commons

Conflictos postsoviéticos

La primera guerra de Chechenia: por la independencia y el nacionalismo checheno

El conflicto checheno es uno de los más citados y menos conocidos de las guerras postsoviéticas, tal vez el más trascendente; es en el Cáucaso donde el hundimiento de la URSS derramó más sangre y este es solo uno de los conflictos

Si hubo una zona especialmente marcada por los procesos geopolíticos derivados de la caída de la URSS, esa fue el Cáucaso. Las regiones montañosas que, como una cicatriz, separan Europa del Oriente Medio ya eran conocidas antaño como un lugar extraño, peligroso y misterioso donde, incluso, en la mitología griega Prometeo, quién llevó el fuego a los hombres, fue encadenado por Zeus para que un águila le comiera el hígado cada día ya que, al ser inmortal, el hígado volvería a crecer.
Ese mito puede resumir fielmente la dinámica de guerra en la región: tiempos de guerra y águilas royendo el hígado (el territorio y las poblaciones) y tiempos de paz y descanso donde las instituciones y el imperio, el que sea, se hace apacible, pero esta pacificación es una tregua hasta la próxima contienda.
En este contexto, tras la caída de la URSS se planteó entre la población chechena (caucásicos y musulmanes) la posibilidad de establecer un Estado independiente fijándose en las declaraciones de independencia que iban desangrando la URSS, la diferencia es que Chechenia formaba parte de la integridad territorial de la RSFS de Rusia (y antaño del Imperio ruso) por lo que no había base legal ni histórica para una eventual independencia.
Todo esto se producía en paralelo al conflicto de Tayikistán, que algunos historiadores definen como la continuación de la guerra de Afganistán.
En este contexto las repúblicas autónomas de Chechenia y Tartaristán se negaron a firmar el acuerdo de la Federación Rusa en 1992, para integrarse dentro del país en plena crisis constitucional rusa por la transición del modelo soviético al modelo democrático de Yeltsin ambos pueblos musulmanes poseían increíbles reservas petroleras en sus territorios. En 1994 Rusia logró alcanzar un acuerdo de gobernabilidad con los tártaros, que se unieron sin más problemas a Rusia, pero los chechenos se negarían en rotundo, liderados por Dzhojar Dudáyev, un general de la aviación soviética de etnia y religión chechena.

Nueva propuesta política de Dudáyev

Dzhojar Dudáyev presidente en 1991

Dzhojar Dudáyev presidente en 1991

En 1991 el Congreso Nacional del Pueblo Checheno, un órgano nacionalista, asesinó al jefe del PCUS en Chechenia, Vitali Kutsenko, en un claro desafío a la soberanía rusa en el territorio, al mismo tiempo que Dzhojar Dudáyev logró el apoyo popular para ocupar la Presidencia y hacerse con la administración. La imagen propuesta por Dudáyev para la Chechenia independiente no era, desde luego, la deriva de señores de la guerra, mafias y grupos islamistas radicales sino que la propuesta consistía en un gobierno nacionalista y tradicionalista, pero laico en torno a un gobierno fuerte.
Su propuesta de Estado sería el modelo postsoviético de país fuertemente centralizado por un aparato de poder vertical y con capacidad represiva donde la separación de poderes fuera simplemente una compartimentación administrativa y no aparatos autónomos con capacidad de relacionarse entre ellos, estable con un sistema económico de socialismo de mercado y socialmente conservador, que tranquilizaría tanto a los chechenos de mentalidad soviética urbana como a los chechenos más tradicionalistas de las áreas rurales. Un modelo que veríamos después en la Bielorrusia de Lukashenko o en la Kazajistán de Nursultán Nazarbayev.
Frente a estas propuestas independentistas que se convirtieron en un peligro debido a la pronta aparición de sentimientos irredentistas que buscaban integrar Ichkeria e incluso el Daguestán a Chechenia, los rusos decidieron intervenir para contrarrestar el poder de los separatistas y la conflictividad creciente en las regiones del Cáucaso.

Una guerra impopular

El objetivo militar de Yeltsin era el de una campaña rápida confiando en el poderío militar ruso frente a los guerrilleros chechenos, pero su plan fracasó cuando en lugar de enviar soldados profesionales, el presidente ruso ordenó una leva de soldados locales que una vez armados desertaron y aprovecharon el apoyo popular para lograr crear redes de inteligencia, muy embrionaria, pero también de logística y escondites.
La campaña pretendía ser quirúrgica, pero se reveló como un auténtico fracaso cuando los chechenos, con su conocimiento del terreno y el apoyo popular, presentaron una resistencia muy agresiva, descordinaron al Ejército mediante actos de sabotaje (en muchos casos inmovilizando a los rusos) y eso, sumado a las emboscadas, los atentados terroristas y las escaramuzas, provocó un efecto doble: el Ejército se desmoralizó y la guerra se volvió impopular.
El pueblo ruso veía a los chechenos como criminales y mafiosos y parte de la opinión popular de Rusia se preguntó si no era mejor abandonar el territorio a fin de encerrarlos en un estado propio en vez de integrarlos por la fuerza en Rusia dándoles libre movimiento por toda la federación para hacer sus fechorías.

Otros líderes chechenos

Rápidamente junto con el liderazgo de Dudáyev aparecieron otros líderes chechenos como Aslán Masjadov, Samil Basayev (checheno) e Ibn al Jattab (saudí). El primero, que estudiaba para ingeniero agrónomo desde 1987 abandonó la carrera y se marchó a Chechenia en 1991 donde se presentó para ser presidente del país siendo derrotado por Dudáyev, junto con el que combatiría en la guerra.
Basayev representaba el paradigma que se vería en los años noventa y dos mil de guerrilleros de origen musulmán que pivotaban del patriotismo más tradicional al islamismo radical más militante cuando fue radicalizándose de sus postulados nacionalistas e identitarios a la auténtica yihad introduciendo el salafismo en la región de la mano de Ibn al Jattab.
Esto hizo que comenzaran a verse fisuras en la concepción del poder checheno y comenzaran a llegar muyahidines y voluntarios de todo el mundo. Junto con Basayev y Jattab, destacó también el muftí Akhmat Kadyrov y su joven hijo Ramzam, actual presidente de Rusia aunque también otros islamistas de corte tradicional como Akhmet Zakaev. Por lo que todo el espectro nacionalista checheno tenía un líder, una milicia y una zona de actuación. Si bien la primera guerra chechena tuvo un componente nacionalista frente Rusia, la segunda guerra de Chechenia se vería bajo la dialéctica yihadista de cristianos contra musulmanes y esa retórica y pensamiento dialéctico comenzará a fraguarse en esta primera guerra chechena.
Sin embargo aún quedaban chechenos leales a su país, Rusia, como Alú Aljanov, que combatió al lado de Rusia y llegó a ser presidente de la República Rusa de Chechenia. Pero este apoyo, de las élites urbanas postsoviéticas no eran suficiente para un Yeltsin empantanado en una región que no lograba controlar y que se convirtió en una guerra abierta, una guerra civil encapsulada en una región rebelde que sacó lo peor de ambas partes, ya que Rusia comenzó a aplicar un modelo de guerra total en la región y los chechenos, en claro proceso de radicalización, comenzarían campañas de atentados contra civiles en todo el país.
Tras dos años de destrucción del territorio, en 1996. La guerra, que ya comenzó con ataques esporádicos en los años noventa, se tornó en guerra total en 1994. El Ejército ruso fue totalmente incapaz de contener y desactivar a los rebeldes chechenos que llegaron a provocar combates en Ingusetia y Osetia del Norte. La única victoria rusa, que sería un golpe de efecto que condenaría a la incipiente república, llegaría con el asesinato de Dudáyev en 1996.

Fin al agujero negro

Sin embargo, la guerra provocó otra serie de conflictos en la zona derivada de la afluencia masiva de refugiados de Chechenia entre los que se encontraban chechenos, daguestaníes, rusos, georgianos y otros pueblos que habitaban en la zona y que no podía ir al sur debido a la conflictividad en Georgia, con tres guerras civiles (la guerra civil georgiana, la guerra de Osetia del Sur y de Abjasia) y que optaban por huir como refugiados internos a otros lugares de Rusia.
Eso con un Estado sumido en una crisis económica especialmente dura y con una crisis social fue lo que provocó que, frente al ingente gasto y los nulos avances, Rusia comenzara a plantearse la firma de un armisticio o un tratado, cualquier cosa que pusiera fin al agujero negro que representaba Chechenia y que estaba acabando con la escasa popularidad de Boris Yeltsin. Aleksandr Lébed, asesor de seguridad nacional de Yeltsin, se reunión con los rebeldes y firmaron un acuerdo de cese al fuego y en Mayo de 1997 se firmó la paz, el tratado de Kasav-Yurt.
Se había puesto fin a un conflicto impopular que no había aportado nada más que destrucción, Grozni (la capital chechena) quedó reducida a escombros: 5.500 soldados rusos y 73.000 chechenos murieron en la guerra.
Soldados irregulares chechenos rezan frente al palacio presidencial de Grozni

Soldados irregulares chechenos rezan frente al palacio presidencial de GrozniMijaíl Yevstáfiev / Wikimedia Commons

Chechenia se mantuvo independiente de facto hasta 1999, pero en el periodo de tres años, desde 1996 hasta 1999 se abrió paso entre los chechenos, con apoyo de Arabia Saudí y Afganistán, toda la corriente islamista internacional que estableció un emirato en el Cáucaso y será uno de los puntos fuertes de Al Qaeda en la frontera entre Oriente Medio y Europa Oriental.
Pero también la destrucción de la administración soviética en la región, que en muchos Estados había servido como andamiaje para ir creando una administración nueva e independiente, hizo que la región fuera ingobernable y que los asesinatos, secuestros e inseguridad convirtiera a la región en una de las zonas más peligrosas del mundo. La ingobernabilidad pronto hizo que las facciones antaño aliadas contra Rusia se enfrentaran entre ellos por todo el territorio existiendo una criminalidad compleja en la que tráfico de todo tipo (armas, personas, drogas etc..), mafia, terrorismo yihadista e inseguridad general sentaría las bases de la inestabilidad total de la región y la posterior guerra que acabaría poniendo fin a semejante desmadre.
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