03 de julio de 2022

'El aquelarre' de Francisco de Goya escenifica a la perfección los tópicos de la brujería en España

'El aquelarre' de Francisco de Goya escenifica a la perfección los tópicos de la brujería en España

Picotazos de historia

La razón por la que los gatos negros están relacionados con la brujería

En una epístola decretal se describía detalladamente los actos que se realizan durante los rituales satánicos y en ella se menciona la presencia de uno o varios gatos y esto provocó una mala fama, absolutamente injustificada y absurda, contra los gatos

En junio de 1233, el Papa Gregorio IX, envió una epístola decretal, conocida como Vox in Rama (esto es: voz en Rama. Rama era el nombre de una ciudad de Israel perteneciente a la tribu de Benjamín. Viene de una cita bíblica: Jeremías 31, 15), al Emperador Federico II Stupor Mundi; Enrique IV, Rey de Alemania, y a diferentes arzobispos y obispos de la zona de Alemania. La decretal vino en respuesta a las investigaciones y juicios que Konrad von Marburg, primer inquisidor pontificio en Alemania, estaba llevando a cabo contra la herejía y el luciferismo. Pero a Konrad se le fue la mano. Con fama de injusto, fanático y paranoico sería asesinado, se sospecha, por el conde de Sayn, a quien había acusado de participar en orgías satánicas.
El hecho es que la mencionada decretal tuvo dos consecuencias. La primera es que inauguró la paranoia de la brujería y la adoración al maligno. Hasta ese momento la magia, hecha con fines benéficos, era ejercida por los hechiceros y algo aceptado, incluso bien visto, como podemos ver en las Partidas de Alfonso X el Sabio. El segundo punto es muy menor, la decretal hace una exposición detallada, casi demasiado, de los actos que se realizan durante las orgías satánicas y sus rituales. Y en ella se menciona con mucha frecuencia la presencia de uno o varios gatos, (también se menciona a los sapos, pero son menos comunes) especialmente si son negros.
La circulación de la decretal y las pista de los elementos necesarios y/o identificativos de los herejes luciferinos y brujas, dio lugar a una mala fama, absolutamente injustificada y absurda, contra los gatos. Mucho más si eran negros. No es verdad que por culpa de ello bajara la población felina y la peste negra pudiera escabechar a gusto. No, pero si es cierto que habrá que esperar hasta finales del siglo XVII y, especialmente, en el siglo XVIII para que los encontremos como animales de compañía aceptados y queridos. Antes eran útiles y permitidos en las casas, y ciudades pero mirados con recelo.
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