06 de febrero de 2023

Imagen de la bandera China

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El origen de las tres Chinas: la dinastía Qing, Mao Zedong y los chinos de ultramar

En el presente China se manifiesta de tres formas distintas, aunque tengan un lejano origen histórico

China es un país milenario que junto a Egipto y Persia ya se encuentran en las primeras páginas de la historia de la humanidad. En el presente China se manifiesta de tres formas distintas, aunque tengan un lejano origen histórico. La China Popular ocupa actualmente 9.596.960 km² del continente asiático abarcando la China histórica y las grandes regiones que los manchúes de la dinastía Qing, la última del periodo imperial integró dentro de sus fronteras. Los primeros testimonios del inmenso país nos fueron transmitidos a través de los viajes de Marco Polo, mercader veneciano que se supone estuvo en la región en la época del emperador Kublai Kan, fundador de la dinastía Yuan (1271-1368) y gran unificador del espacio chino, fundiendo budismo y cultura china. El advenimiento posterior de la dinastía Ming (1368-1644) trajo un nuevo periodo de esplendor, la construcción de la gran Muralla, del gran canal, el traslado de la capital a Beijing y los siete viajes navales de Zheng He que le llevaron por el mar de la China y del océano Índico fueron el resultado de un estado bien gestionado por funcionarios evaluados por exámenes, e instruidos en la ética neoconfucionista, aunque finalmente abandonaron el mar a los piratas y se replegaron al interior. En 1554 concedieron a los portugueses el derecho a crear el puerto de Macao como punto de comercio internacional que a través del galeón de Manila pondrá en comunicación China con la América española.
Sin embargo, la decadencia china se hará cada vez más presente durante la dinastía Qing que subió en 1644 al poder y se mantuvo hasta 1912. En el siglo XIX, los Qing tuvieron que hacer frente al imperialismo británico en las dos Guerras del Opio (1839-1842 y 1856-1860) que fuertemente endeudado obligó a los chinos a legalizar el consumo del opio para enriquecerse, convirtiéndose Gran Bretaña en el primer narcoestado del mundo. También obligaron a los chinos a la entrega del puerto de Hong Kong a los británicos. La decadencia traerá una nueva generación e chinos nacionalistas y republicanos, criados en la cultura occidental y que veían en Japón el modelo a seguir en su proceso de modernización imperial. La República de China se implantó en 1912 y la figura de Sun Yat Sen se convirtió en el padre de la China moderna y del Kuomintang, el partido nacionalista chino, pero murió en 1925. Su sucesor será el general Chiang Kai-shek quien tendrá que hacer frente al expansionismo japonés, la guerra civil contra el líder comunista Mao Zedong, y las intermitentes luchas y alianzas con los señores de la guerra chinos. La Segunda Guerra Mundial absorberá el conflicto chino que terminará en 1949 con el triunfo comunista. El 1 de octubre de 1949 se proclamó la República Popular China que bajo el liderazgo de Mao Zedong se fue distanciando de la URSS, proclamó la revolución cultural que trajo una profunda represión y mortandad en el país que terminó con el fallecimiento del gran timonel. Su relevo, Deng Xiaoping abrió el país al capital internacional convirtiendo su país en el taller del mundo. Desde entonces China ha ido culminando etapas hasta el reciente XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, que puso la base para una nueva etapa definida como hacer de China un país socialista moderno.
Una multitud con carteles del líder del Partido Comunista de China, Mao Zedong, llenan las calles de una ciudad de China

Una multitud con carteles del líder del Partido Comunista de China, Mao Zedong, llenan las calles de una ciudad de ChinaGTRES

Entretanto, sus derrotados enemigos nacionalistas se refugiaron en la isla de Formosa, que conoció diferentes dominaciones, la última de Japón, volviendo a ser una provincia china, hasta la llegada de los exiliados del Kuomintang que hicieron de la isla el último baluarte de la China nacionalista bajo el liderazgo de Chiang Kai-shek hasta su fallecimiento en 1975. La isla se fue convirtiendo en un nuevo dragón capitalista y fiel aliado de USA, aunque esta reconoció finalmente a la China comunista. Desde entonces gran parte de los países han ido reconociendo al continente en detrimento de la isla. El actual gobernante Partido Democrático Progresista de Tsai Ing-wen defiende una identidad taiwanesa diferente de la china, un sentimiento que crece en las generaciones jóvenes y a los que ha integrado en la cultura 'woke'. Por el contrario, el partido de la oposición de Taiwán, el Kuomintang defiende la identidad china de la isla, el acercamiento comercial con el continente y el mantenimiento del alto nivel de vida. El futuro marca su unión por la alta dependencia económica de ambas partes, pero Taiwán no es Hong Kong ni Macao, por lo que el modelo de integración debe ser muy diferente al de una Región administrativa especial.
A su vez existe una tercera China, más desconocida, los chinos de ultramar o Hǎiwài Huárén, cuyo origen viene de principios del siglo XVII, dedicado al comercio y en oficios artesanales. No obstante, desde mediados del siglo XIX hasta principios del decenio de 1940, se produjo una gran oleada migratoria integrada por los llamados «coolies», que fueron como mineros, jornaleros y trabajadores del ferrocarril. En la actualidad son 60 millones, 10 millones de ellos en Indonesia, y formando el 22,5 % de la población total de Malasia; el 74,2% de Singapur; el 30 % de Tailandia y el 10 % de Brasil. En Filipinas sólo son el 2 % pero muy influyentes en las elites dirigentes por su relevancia empresarial y plenamente católicos. En España, su número supera los 228.000, pero todavía escriben la primera hoja de su historia.
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