06 de febrero de 2023

Guillermo II con su hijo Federico Guillermo y su nieto mayor en 1927

Guillermo II, con su hijo Federico Guillermo y su nieto mayor en 1927Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Dinastías y poder

¿Fueron nazis los hijos del kaiser Guillermo II?

Tuvo cinco hijos varones que vivieron los tiempos del ascenso del nacionalsocialismo y llegaron a simpatizar con el nazismo, al menos en sus primeras horas

Fue el último Emperador del Imperio Alemán. La cercana derrota en la Primera Guerra Mundial le llevó a una abdicación y al exilio en Países Bajos. Nieto de la reina Victoria de Inglaterra, había heredado el título de su padre, en 1888. Desde entonces trató de ganar progresivamente autoridad, relevando a Bismarck de sus responsabilidades de gobierno. Tuvo cinco hijos varones que vivieron los tiempos del ascenso del nacionalsocialismo y llegaron a simpatizar con el nazismo, al menos en sus primeras horas. Su única hija, la princesa Victoria Luisa, es la abuela de la Reina doña Sofía y precisamente de aquí viene la tiara «prusiana» que lució en su boda con don Juan Carlos. El antiguo Kaiser enviudó de su esposa Augusta Victoria en 1921, lo que no le impidió contraer un segundo matrimonio en el exilio con la princesa Herminia de Reuss, quien, pese a los intentos, jamás fue Emperatriz.
Guillermo nació en Berlín en 1859. Era el primogénito de Federico de Prusia y de Victoria, princesa real. Problemas durante el parto provocaron en su brazo izquierdo una leve deformidad que parece le acomplejó en su juventud. Tras el brevísimo reinado de su padre –fallecido prematuramente a causa de un avanzado cáncer de laringe– vio como con 29 años se convertía en Emperador. Eran los días en los que Alemania se había consolidado ya como una potencia fuerte en Europa de la mano del «canciller del hierro» al que no dudó en relegar del poder. Guillermo quiso hacer del país un imperio colonial que rivalizase con Reino Unido y hasta con Francia, lo que forzaría ciertas alianzas diplomáticas en los estertores de la «paz armada» que conducirían indefectiblemente hasta la guerra. En 1914 nada hacía presagiar la derrota, pues el avance de las fuerzas teutonas hacia París parecía imparable. Pero en 1918, desacuerdos en la dirección militar del Ejército Imperial y la amenaza de diferentes brotes revolucionarios en el propio territorio alemán, aceleraron el desastre para los Hohenzollern. Guillermo se exilió y con él, su primera esposa y parte de su familia. En una Alemania derrotada y forzada a la humillación de Versalles, se abolía la monarquía y se proclamaba la República de Weimar. Gran parte de sus bienes, palacios y propiedades, fueron confiscados.
Guillermo II cazando con el príncipe heredero y su esposa Cecilie, 1908

Guillermo II cazando con el príncipe heredero y su esposa Cecilie, 1908Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Desde Doorn, la pequeña localidad en Países Bajos que acogió a los soberanos derrocados, vivieron el progresivo ascenso del nazismo, llegando a pensar que aquel nacionalismo exacerbado, restablecería la monarquía y por ende, a su dinastía. Varios de sus hijos cayeron fascinados por esta ideología redentora que prometía devolver a Alemania a las glorias de tiempos pasados y terminar con el desgobierno del régimen democrático. Guillermo, el primogénito del kaiser y para muchos el heredero, fue un convencido simpatizante de Hitler que incluso apoyó su nombramiento como canciller en 1933 aun con la negativa de su padre de que pactase una presumible presidencia de la República. Algo con lo que Hitler no dudó en jugar. El segundo de los hijos del kaiser, Eitel, infiel, mujeriego y divorciado ya de la riquísima Sofía Carlota de Oldemburgo, llegó a estar afiliado a los «Cascos de Acero» y murió en plena Guerra Mundial en Postdam, en 1942. El tercero no se implicó en política más allá de sus responsabilidades como miembro de la familia imperial en el exilio. Y el pequeño, Joaquín, se había suicidado en 1920, poco después de la derrota, incapaz de asumir la nueva realidad.
El funeral de Guillermo II

El funeral de Guillermo IIBundesarchiv / Wikimedia Commons

Pero quizá el más nazi de todos los hijos de Guillermo II, fue el cuarto, Augusto, miembro del NSDAP desde 1930 y activo participante en los mítines del partido hasta su llegada al poder. Confiaba también en que aquello serviría para estimular la monarquía, pero esto nunca llegó y progresivamente fue desplazado del organigrama nacionalsocialista. En mayo de 1945, al terminar la guerra, fue arrestado por soldados americanos y retenido, temporalmente, en un campo de internamiento.
Ocho de los nietos del Kaiser llegaron a combatir en el frente como oficiales de la Wehrmacht. El Kaiser, aunque en la década de los veinte tuvo esperanzas de que el nazismo pudiese restaurar a los suyos en el trono, vio pronto como aquello se desvanecía. Él, avejentado, ya con barba sin su característico bigote y recluido en su residencia de Doorn, vivió la ocupación nazi de Holanda en 1940 aunque el ejército nunca le molestó. La Reina doña Sofía, su bisnieta, le conoció aquí cuando ella apenas tenía un año. El kaiser Guillermo II falleció de una embolia pulmonar el 4 de junio de 1941. Su segunda mujer, Herminia, estaba con él. Ella regresó a Alemania, pero al final de la guerra no pudo escapar del avance de las tropas soviéticas. En arresto domiciliario desde entonces, murió en 1947 en zona de ocupación rusa.
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