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20 de mayo de 2024

Bandera Israel 1948

La bandera de Israel al viento tras la proclamación del Estado en 1948AFP

1948: el origen de Israel y el prólogo de un conflicto sin solución en Oriente Medio

Madagascar o la Pampa argentina fueron dos de las sugerencias para la ubicación del Estado de Israel que hizo Theodor Herzl a finales del siglo XIX

«Por consiguiente nosotros, miembros del consejo del pueblo, representantes de la comunidad judía de Eretz Israel y del movimiento sionista proclamamos el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel, que será conocido como el Estado de Israel». Con estas palabras David Ben Gurión, líder del movimiento sionista, proclamó la creación del Estado de Israel, «en virtud de nuestro derecho natural e histórico y basados en la resolución de la asamblea generas de las naciones unidas». Era el 14 de mayo de 1948, fecha en la que terminaba el mandato británico sobre Palestina. Desde entonces, y de manera casi ininterrumpida, los conflictos en la región entre los israelíes, los palestinos y los países árabes vecinos no han cesado.
Ben Gurión proclama el Estado de Israel, en un museo de Tel Aviv, bajo el retrato de Theodor Herzl (14 de mayo de 1948)

Ben Gurión proclama el Estado de Israel, en un museo de Tel Aviv, bajo el retrato de Theodor Herzl (14 de mayo de 1948)Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel

Aunque la fecha clave para entender parte del conflicto que enfrenta actualmente a Israel y Palestina está en mayo de 1948, es esencial conocer los antecedentes porque en ellos está la esencia de la creación de un Estado que ha vivido en guerra desde su nacimiento. Aunque pueda sonar lejano, la justificación de la creación de la nación judía se puede remontar a la época de las primeras tribus judías, cuando Moisés los liberó del yugo faraónico. Un pasado religioso e histórico de diásporas que se recuperó a finales del siglo XIX, cuando se constituye el movimiento sionista, una ideología política judía que defendía el regreso del pueblo hebreo a la Eretz Yisra’el, la Tierra de Israel.
En concreto, fue en 1897 cuando se organizó el primer Congreso Sionista Internacional en Basilea, donde eligieron Palestina como futuro hogar del Estado Judío, y se propuso la compra de terrenos en la región, que por entonces pertenecía al Imperio Otomano. Aunque entre las opciones de asentamiento se seleccionaron lugares tan variopintos como Madagascar o la Pampa argentina. Con la ubicación elegida, varias familias se asentaron en la región, gracias a la creación del Fondo Colonial judío, entidad encargada de la compra de terrenos en Palestina.

Una disputa eterna por la Tierra Prometida

Con su proclamación empezó también el conflicto árabe-israelí. Pocos meses antes, en noviembre de 1947, la Organización de las Naciones Unidas adoptó la resolución 181, titulada Futuro gobierno de Palestina. El texto preparaba la descolonización de los territorios orientales por parte de las tropas aliadas, en concreto, los británicos. Entre sus puntos se propuso la separación de Palestina en dos. Los palestinos tendrían el control sobre el 45 % de la tierra, el 55 % restante sería territorio judío. Es decir, que los árabes perderían grandes extensiones de territorio, que antes de la resolución comprendía el 90 % de Palestina.

Los palestinos tendrían el control sobre el 45 % de la tierra, el 55 % restante sería territorio judío

Como era de esperar, los árabes rechazaron la división. En el Acta de Independencia que firmó Israel en 1948, había un punto que hacía referencia a la «buena vecindad» y que Israel realizaría «su parte en el esfuerzo común por el progreso de todo el Medio Oriente», sin embargo, a las pocas horas de la declaración, una fuerza árabe conjunta formada por Siria, Jordania, Egipto y Líbano, apoyados por Irak y Arabia Saudí, atacaron el recién creado Estado de Israel. Y lo que empezó como un ataque sorpresa favorable a los países árabes, acabó volviéndose en su contra. La comunidad internacional facilitó varias treguas y realizó embargos a algunos países como estrategia para detener la guerra.
Al final Israel consiguió la victoria, y se anexionó el 80 % del territorio que la resolución de las Naciones Unidas (181) había entregado al pueblo palestino. Jerusalén quedó dividida entre la parte Oeste, controlada por Israel, y la Este por los jordanos. Así terminó la primera guerra árabe-israelí (o de Independencia, para los hebreos), el conflicto no había hecho más que empezar, en las próximas décadas habría varias guerras, numerosos enfrentamientos, ataques terroristas, bombardeos entre Israel y Palestina, e intentos de paz que han quedado en nada.
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