Peñón de Gibraltar
Picotazos de historia
Gibraltar en la diana: operaciones de los aliados en el estrecho durante la Segunda Guerra Mundial
El estrecho de Gibraltar tuvo un enorme protagonismo estratégico durante la Segunda Guerra Mundial
Gibraltar tuvo una importancia crítica durante la Segunda Guerra Mundial. Cortar el paso del estrecho a los convoyes significaba obligar a estos a tomar la larga ruta del cabo de Buena Esperanza, doblando así el consumo de combustible y el tiempo de travesía. Por ello fue objetivo codiciado por los alemanes y motivo de angustia y preocupación para los aliados (en especial para los ingleses).
Son bien conocidos los planes germanos para la toma de Gibraltar (Felix, Gabrielle, etc.) y también que el almirante Canaris –quien demostró ser un buen amigo de España– trató de quitar la idea de la cabeza de Hitler. «No vaya a calzarse las botas de Napoleón, mi Führer».
Churchill dejó prueba de su preocupación por Gibraltar durante el conflicto y su agradecimiento a Franco, quien mantuvo abierta la base del peñón durante la guerra. España tenía perfecto derecho a situar artillería naval y cañones de asedio en torno a la roca. Esta quedaría sitiada y su base y puerto perderían utilidad. Pero, como indico Churchill, «ni en el peor de los momentos lo hizo».
Mas todo esto estaba por llegar y los ingleses no tenían la seguridad de cómo actuaría el gobierno español, por lo que desde el mismo inicio de la guerra, los estados mayores –organismos notoriamente paranoicos y a los que se les paga por serlo– se pusieron a trabajar en diferentes planes, adecuados para diferentes posibles contingencias. Muchos de estos planes se fueron superponiendo, adaptándose a la cambiante situación de la guerra. Así que el mismo, o muy parecido, plan puede adoptar diferentes nombres a medida que es retomado y modificad.
Del primero del que se tiene memoria es la llamada Operación Grind –luego Dazzle, luego Humour, después Challenge como complemento de la Operacón Torch (desembarco en África de las tropas norteamericanas)–. Esta operación estudiaba la toma y ocupación de Tánger, Ceuta y una buena parte del Marruecos español.
Operación Puma –luego Pilgrim, más tarde Chutney, después Breezy y por último Tonic–, que postulaba que, como medida tras la perdida de Gibraltar, tanto por parte de los españoles como sólo a manos de los alemanes, se tenía que mantener preparada una brigada de la 2ª división canadiense.
De esta manera tendrían a esta unidad en todo momento disponible para ser utilizada en la invasión y toma de las islas Canarias. Los canadienses estuvieron en este estado hasta que fueron utilizados de manera más activa en misiones de guerra a partir del desembarco de Normandía, ya en la segunda mitad del año 1944.
Operación Blackthorn, también llamada Operación Sapphic. Este plan postulaba un ataque preventivo para tomar la línea Málaga–Cádiz, en caso de una invasión de España por parte de los alemanes.
Operación Goldeneye, luego Sprinkler, más tarde Relator. En caso de una invasión de España por parte de los alemanes se planteaban ayudar a Franco por medio de equipos de saboteadores distribuidos en diferentes ciudades españolas. El autor de tan original plan fue, ni más ni menos, que Ian Fleming. Sí, el autor del personaje de Bond, James Bond.
Operación XY. Este plan consistía en la destrucción de las instalaciones en los principales puertos y bases navales de España. Los ataques se ejecutarían combinadamente con grupos de saboteadores, comandos y unidades de la Armada británica.
Operación Sconce. Por si se diera el caso de que Franco autorizara que tropas alemanas atravesasen España para atacar Gibraltar, se crearía y entrenaría a una unidad formada por 140 veteranos republicanos de la Guerra Civil. Luego se les lanzaría en paracaídas para que, ya en España, llevaran a cabo operaciones de sabotaje, captación de voluntarios y organización de grupos de resistencia.
Operación Torch (1942). Esta se llevó a cabo y consistió en el traslado y desembarco de tropas norteamericanas en el norte de África, con el objetivo de atacar Túnez y la retaguardia de los alemanes en el frente africano. Las operaciones Backbone y Challenge eran parte de la Operación Torch que no llegaron a ejecutarse.
Operación Husky (julio de 1943). Nombre en clave de la operación para la invasión de Sicilia desde África y paso previo para la invasión de Europa desde la península italiana. Esta operación contaba con planes frente a la contingencia de tener que tomar las islas Baleares, en caso de que los alemanes se retirasen allí.
Existió una serie de operaciones complementarias, como la ocupación del Marruecos español (Operación Backbone), la eliminación de la artillería naval española frente a Gibraltar y en el tramo existente entre Tánger y Ceuta (Operación Bantam) o la creación de una cabeza de playa para poder desembarcar una fuerza de ataque calculada en diez divisiones, con idea de abrir un nuevo frente.
Todo en el hipotético caso de que España fuera invadida. Este proyecto se abandonó al considerar que distraería demasiadas tropas de la Operación Overlord (desembarco de Normandía) y que existía la posibilidad de que los españoles se volviera contra los británicos al tiempo que combatían a los alemanes.
Imagen del desembarco de Normandía
Como verán, hubo un buen número de planes, pero todos ellos eran defensivos. Tal vez se hubieran puesto en marcha en caso de que la seguridad de la base de Gibraltar o el tráfico por el estrecho hubieran estado en peligro.
Para los aliados, el hecho de que España enviara wolframio y otras materias primas a Alemania, o que una unidad de voluntarios combatiera encuadrados dentro de la Wehrmacht, no importaba nada. Lo vital era el estrecho. Por eso Winston Churchill en sus memorias de la Segunda Guerra Mundial hace una alabanza a Franco y deja constancia de su agradecimiento a España.
Un último ejemplo: la Operación Tracer. En este caso se planteaba que Gibraltar fuera tomado por el enemigo. En esta situación se emparedaría a seis voluntarios, con comida suficiente para siete años, dentro de las cuevas de la roca. El lugar tendría una mirilla para poder observar las actividades del puerto e informar a Londres del movimiento de unidades enemigas. Los voluntarios se quedarían allí hasta ser descubiertos o rescatados al final de la guerra.