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Alfonso León en la ruta de los Hospitales

Alfonso León en la ruta de los HospitalesCedida

Un profesor combate la Leyenda Negra desde el Camino de Santiago: «Es el alzhéimer de la Hispanidad»

Alfonso León ha sido el gestor, junto a la Asociación Cultural Héroes de Cavite, de un ambicioso proyecto llamado 'Kilómetros de Memoria': «Cada kilómetro será un homenaje, una oportunidad de contar lo que la historia oficial calla», afirmó

¿Qué lleva a un profesor de Ciencias a realizar el Camino de Santiago para dar homenaje a 13 personajes relevantes en la Hispanidad? La respuesta es sencilla: contrarrestar el olvido histórico y visibilizar las luces de una herencia hispánica maltratada por siglos de propaganda. Alfonso León, corredor de fondo del club Maratonianos de Leganés, lleva 30 años corriendo y 25 enseñando, por lo que «la transmisión de información y correr han estado unidos en mí la mayor parte de mi vida», confiesa en conversación con El Debate.

Ha sido el gestor, junto a la Asociación Cultural Héroes de Cavite, de un ambicioso proyecto llamado Kilómetros de Memoria: del olvido al origen, en el que ha recorrido el Camino Primitivo hasta llegar a Santiago de Compostela, en trece días. Desde el 17 de julio hasta el pasado 29 de julio, León ha dedicado cada etapa a una figura clave de la historia hispánica, como Isabel la Católica, Hernán Cortés, Luisa de Medrano o el Inca Garcilaso.

«Cada kilómetro será un homenaje, una oportunidad de contar lo que la historia oficial calla», afirmó León durante la presentación del proyecto. Pero además de esta carga histórica y pedagógica, esta iniciativa también tiene una vertiente solidaria: todo lo recaudado se donará íntegramente a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Getafe y Leganés (AFA GL).

«'Kilómetros de memoria' es mi forma de recordar y rendir homenaje, desde el cuerpo y el corazón, a la historia compartida de la Hispanidad y a las familias que luchan o han luchado contra el alzhéimer», ha asegurado este maratoniano de Leganés.

Alfonso León en la catedral de San Salvador de Oviedo junto a Alfonso II El Casto justo antes de salir

Alfonso León en la catedral de San Salvador de Oviedo junto a Alfonso II El Casto justo antes de salirCedida

–¿Cómo surge esta idea de correr por la Hispanidad?

–La idea nace de una preocupación muy personal por el olvido: el olvido de los recuerdos, de las experiencias y emociones de nuestros seres queridos. Dar visibilidad a las personas que cada día se enfrentan al olvido fue mi primera motivación. Entonces relacioné que nuestra propia sociedad también sufre un olvido: un olvido de nuestro pasado, de nuestras raíces, de quienes fuimos y lo que construimos. La Leyenda Negra es el alzhéimer de la Hispanidad.

Kilómetros de memoria es mi forma de recordar y rendir homenaje, desde el cuerpo y el corazón, a la historia compartida de la Hispanidad y a las familias que luchan o han luchado contra el alzhéimer.

–¿Por qué escogió el Camino Primitivo?

–El Camino Primitivo tiene un simbolismo especial: es el origen del Camino de Santiago y el origen de la Hispanidad; al unir reinos, representa donde todo comenzó. Además, es un camino con una gran exigencia. Si queremos recordar de verdad y luchar contra el olvido individual y colectivo, hay que esforzarse.

–Han sido 13 días, 13 etapas y 13 personajes. ¿Cómo ha sido la elección de cada uno de ellos?

–La elección fue un proceso muy meditado entre Héroes de Cavite y yo. Queríamos representar la diversidad y profundidad de la Hispanidad, y mostrar que la historia no solo la construyen los grandes nombres, sino también soñadores y luchadores guiados por fuertes ideales.

–¿Qué tipo de homenajes se han realizado a lo largo del Camino?

–Cada etapa incluyó reflexiones personales, el descubrimiento de más sobre el personaje elegido y pequeños vídeos en redes para dar a conocer a esos personajes o sus legados, si eran conocidos. También recibí el apoyo de personas que se sumaban al recorrido o enviaban mensajes de apoyo. Fue un homenaje colectivo, vivido y sentido.

–Hay personajes conocidos como Isabel la Católica, Doña Marina o Cortés y Pizarro, pero también aparecen otros menos conocidos como Luisa de Medrano o Pedro de Medina. ¿Qué nos puede decir de estos personajes y qué papel tuvieron en la construcción de la Hispanidad?

–Luisa de Medrano fue la primera catedrática universitaria del mundo, en 1508, y Pedro de Medina, un cartógrafo que publicó el primer tratado europeo sobre navegación oceánica. Ambos son símbolos de lo que la Hispanidad también fue: conocimiento, audacia, apertura al mundo. Me interesaba darles luz, porque han sido injustamente silenciados y olvidados, sobre todo en el caso de Luisa de Medrano y otras muchas mujeres de la época, como Beatriz Galindo o Francisca de Nebrija.

–Usted dijo en la presentación que «la Hispanidad no es un pasado muerto. Es un camino que sigue andándose». ¿Cómo definiría la Hispanidad?

–Para mí, la Hispanidad no solo es una historia pasada compartida, sino un lugar de encuentro entre distintas naciones y culturas. Y, sobre todo, un lugar donde todos los hispanos nos sintamos orgullosos del pasado frente a la propaganda de la Leyenda Negra. No es una idea estática: es una historia viva, compleja y llena de matices, que todavía tiene un camino muy largo por recorrer.

Llegada a Santiago

Llegada a SantiagoCedida

–Además de la carga histórica, el proyecto tiene una vertiente solidaria muy clara: donar todo lo recaudado a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer. ¿Nos puede contar más detalles de este aspecto?

–Todo lo recaudado se dona a AFA Getafe-Leganés. Esta decisión responde a lo que comentaba antes, a dar visibilidad a la lucha contra el olvido individual que sufren muchas familias. Cuidar la memoria colectiva también significa cuidar a quienes la van perdiendo por la enfermedad. Es una causa que me toca de cerca y da sentido a cada kilómetro que he recorrido.

–Hizo mención también de que nuestra sociedad sufre un Alzheimer que nos hace olvidar quiénes fuimos. ¿Este olvido lo ve también en sus alumnos?

–Sí. Hay una desconexión con el pasado, como si la historia fuese algo ajeno. Pero también percibo curiosidad y ganas de entender. A veces basta con despertar una chispa, y eso también ha sido mi objetivo, tanto en el propio camino como a través de las redes.

–¿Qué ha sido lo más difícil del Camino?

–Primero, la incertidumbre de si el cuerpo respondería tras tantos días corriendo por montaña; y segundo, aprender a manejar mis propias emociones. En los momentos más difíciles del camino, me encontraba corriendo solo, recordando por qué y por quiénes lo hacía, y me echaba a llorar. Lidiar con eso y sobreponerme para seguir —y estar concentrado en una bajada, por ejemplo— ha sido lo más difícil, sí.

–¿Hay alguna anécdota bonita que nos pueda compartir?

–Tengo muchas y de todos los campos que hemos tocado: historia, solidaridad y deporte. Pero como estamos en la sección de Historia, te cuento la siguiente. Un día cené con cuatro estadounidenses —aunque ellos se definían como americanos, pero, bueno, eso es otro tema—. Tres eran de origen anglosajón y el cuarto, de padres mexicanos. Los primeros, en un momento dado, no creían que pudiera ser «americano» porque era mestizo. Le vi avergonzado, triste y humillado. Le dije que él era el más americano de todos los que estaban allí, porque su mestizaje representaba la unión de españoles con los pueblos originarios de América. Le dije que debía sentirse orgulloso de sus raíces hispanas. Que éramos hermanos. Me abrazó.

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