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Colegio electoral en Lancaster, New Hampshire

Imagen de archivo de un colegio electoral en Lancaster, New HampshireAFP

Picotazos de historia

La ley de voto de Estados Unidos de 1964: 100 años después de la guerra, los negros pueden votar

Una crónica de las enmiendas constitucionales y una nueva ley que fueron necesarias para la igualdad de derecho al voto en Estados Unidos

Estados Unidos de Norteamérica aprobó la decimotercera enmienda a su constitución y la ratificó en diciembre de 1865. Anteriormente, la última enmienda aprobada había sido 70 años antes y afectaba a la elección de los presidentes y vicepresidentes de la nación.

Esta enmienda se componía de dos partes. La primera parte afirmaba: «Ni en EE. UU. ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajos forzados, excepto como castigo de un delito del que el autor haya sido debidamente condenado». La segunda, la facultad del congreso para legislar las necesarias leyes con el fin de hacer cumplir el párrafo anterior.

Como pueden ver, esta enmienda significó un cambio revolucionario y profundo para la mentalidad norteamericana de entonces.

La decimocuarta enmienda a la constitución fue ratificada el 9 de julio de 1868. Por esta se ampliaba la definición de ciudadano. La enmienda anula la sentencia de 1857 (caso Dred Scott contra Sandford) por la cual se privaba a todo individuo con ascendencia africana de la ciudadanía de los Estados Unidos, quitando al congreso la autoridad para prohibir la esclavitud en los diferentes estados. La sentencia obligaba a todos los descendientes de africanos, independientemente del grado, ya que este se dejaba sin definir, e independientemente de si habían sido o no esclavos.

La decimocuarta enmienda no solo redefine el concepto de ciudadano, también deja muy claro que ningún estado podrá legislar con idea de limitar los privilegios e inmunidades de ningún individuo. También establece la obligatoriedad de un proceso penal previo a la privación de la libertad o de la propiedad de cualquier persona. Los indios quedan exceptuados, ya que son tutelados por el gobierno, sin personalidad jurídica ni nacionalidad.

Esta enmienda dejó resquicios, por lo que fue necesaria la aprobación de una decimoquinta. «El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado o disminuido por el gobierno de la nación o de cualquier estado debido a la raza, color o condición anterior de servidumbre».

A pesar de estas enmiendas a la propia constitución se encontraron vías para coartar los derechos de los negros de los Estados Unidos, en concreto en los estados del sur. Se fomentaron las intimidaciones, las llamadas leyes Jim Crow, las pruebas de alfabetización y del pago de impuesto de capitación (impuesto fijo que tenía que pagar cada individuo independientemente de su situación social o económica), etc. Todas estas trabas y medidas, algunas completamente contrarias a la ley, como la incitación al linchamiento, fueron aprobadas y defendidas por el Partido Demócrata. Aunque hoy nos parezca increíble.

Claramente toda la legislación que se iba generando en los estados del sur era contraria a las enmiendas decimotercera y decimocuarta. Numerosas veces fueron impugnadas estas o aquellas leyes y fueron llevadas ante el Tribunal Supremo, que de manera constante sentenciaba contra estas. Los estados reaccionaban legislando las mismas restricciones y pegas, pero redactadas de diferentes maneras.

Así, en la década de 1960, la mayor parte de la población de origen afroamericano (como lo llaman ahora y para no ofender sensibilidades) no tenía derecho al voto. Casi 100 años después de la guerra civil, que vendían y pregonaban (y aún lo hacen) que se llevó a cabo para liberar a los esclavos, esa era la situación. Es como el dicho: «Todos hijos de Dios, pero algunos más que otros». La versión gringa sería: «Esclavos, no; pero iguales tampoco».

El martes 3 de noviembre de 1964 tuvieron lugar las elecciones presidenciales y el ganador, por amplio margen, fue el demócrata Lyndon B. Johnson. Ese mismo año, y basándose en un «Informe al Pueblo Norteamericano sobre los Derechos Civiles» presentado por el presidente Kennedy, se propuso un proyecto de ley. El denominado Proyecto Kennedy pretendía que todo ciudadano norteamericano tuviera derecho a ser tratado y atendido de igual manera en cualquier instalación, negocio o servicio abierto al público.

El asesinato de Kennedy impidió que viera la ley aprobada. Curiosa o paradójicamente fue el mismo asesinato lo que permitió que Johnson presentara y aprobara la ley en el congreso. Pero los representantes de los estados del sur (demócratas y republicanos) practicaron el obstruccionismo legal en el senado durante 54 días. El 10 de junio de 1964 se puso fin a esta obstrucción (el filibusterismo es una forma concreta de obstruccionismo basada en la no fijación de límite de tiempo para que hable un representante). La nueva ley también prohibía la discriminación por motivos de sexo.

Una de las consecuencias más curiosas, a parte de las evidentes en relación con los derechos civiles, es que marcaría un cambio en la demografía de los partidos políticos en EE. UU. Hasta entonces, en los estados del sur, era el Partido Demócrata el adalid de una situación de desigualdad y opresión. La aprobación de la ley cambió la distribución de los partidos en los diferentes estados y sus planteamientos.

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