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El Ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu firma el Acta de Rendición en nombre del Gobierno de Japón, finalizando formalmente la Segunda Guerra Mundial

El ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu firma el Acta de Rendición en nombre del Gobierno de Japón, finalizando formalmente la Segunda Guerra Mundial

Picotazos de historia

Las monedas que Japón ordenó destruir tras su rendición en 1945

Se ordenó destruir todas las monedas para impedir que cayeran en manos del enemigo. Nunca llegaron a entrar en circulación y fueron eliminadas poco antes de la firma oficial de la rendición

Recientemente se ha producido en Japón un descubrimiento que ha puesto de actualidad un pequeño y olvidado detalle de la Segunda Guerra Mundial, pero antes de contar el hallazgo permítanme ponerles en antecedentes para su mejor comprensión.

A finales de 1944, la industria japonesa se encontraba cerca del colapso debido a la crítica escasez de materias primas. Casi todo el metal del país había sido sacrificado al Moloch de la guerra, incluidas las campanas de los templos, las esculturas de los parques y todo aquello considerado prescindible ante la inmediatez de la necesidad bélica. Todo trozo de metal aprovechable había sido fundido, sin importar su antigüedad o mérito artístico, para reutilizarlo en la fabricación de armas y municiones. Por este motivo, cada vez menos partidas de metales —principalmente cobre y níquel— eran autorizadas para la acuñación de la moneda fraccionaria y la renovación de las existentes en circulación.

En busca de una nueva forma de poner dinero en circulación, la ceca del Banco Nacional de Japón se puso en contacto con varias empresas de las ciudades de Kioto, Arita y Seto. Estas estaban especializadas en la producción de cerámicas de alta calidad. Una de ellas, la Shofu Kogyo Cº, se dedicaba a la fabricación de cerámica para uso dental.

La empresa había sido fundada en 1906 y era famosa por la calidad y durabilidad de sus productos, por lo que fue seleccionada para la fabricación de una nueva moneda de cerámica altamente resistente que sustituiría a las actuales en circulación.

El yen —divisa oficial del Imperio japonés— se dividía en 100 sen. A Shofu se le encargó el diseño y fabricación de las nuevas monedas de uno, cinco y diez sen. En febrero de 1945 se aprobó el diseño. Mientras tanto, la compañía realizaba pruebas con diferentes tipos de cerámicas, buscando aquella que ofreciera la mejor combinación de durabilidad y bajo gasto energético en su fabricación. Una vez aprobados los diseños, se dio la orden de acuñar los nuevos ejemplares.

En julio de 1945 se ordenó a Shofu comenzar la producción de estas monedas. Se calculaba que más de 1.500 toneladas de cobre, níquel y aluminio podrían recuperarse de las monedas metálicas que serían sustituidas por las nuevas de cerámica.

La empresa tuvo tiempo de acuñar unos quince millones de piezas hasta el 15 de agosto de 1945. Ese día, el emperador Hirohito emitió un comunicado radiofónico a las 12:00 horas –algo completamente inédito en la historia de Japón– en el que leyó un edicto imperial. La calidad de la emisión era mala: el emperador habló en un lenguaje cortesano difícilmente comprensible para la mayoría de los japoneses y plagado de circunloquios y figuras poéticas. Aun así, se entendió que se ofrecía la rendición de Japón: se reconocía la derrota.

Inmediatamente se dio orden de parar la acuñación. Durante los siguientes días la confusión fue enorme, debido a las tensiones de diferentes grupos de poder que querían evitar la rendición y al desconcierto en la estructura jerárquica civil y militar.

Las monedas de 1-sen -de 15 milímetros de diámetro cada una y con el monte Fuji en una cara y cerezos en flor en la otra- pasaron a conocerse como monedas "fantasma".

Las monedas de 1-sen -de 15 milímetros de diámetro cada una y con el monte Fuji en una cara y cerezos en flor en la otra- pasaron a conocerse como monedas «fantasma».Casa de la Moneda de Japón

Finalmente, a finales de agosto –antes del día 31, aunque se desconoce la fecha exacta– se ordenó destruir todas las monedas para impedir que cayeran en manos del enemigo. Nunca llegaron a entrar en circulación y fueron eliminadas poco antes de la firma oficial de la rendición, celebrada el 2 de septiembre. Por este motivo, y porque prácticamente nadie las vio, se las conoce popularmente como Maboroshi.

Esta palabra japonesa designa a un fantasma o a una ilusión engañosa: las monedas de cerámica fueron como un espectro que nadie llegó a tener en sus manos. Curiosamente, con el nuevo gobierno de ocupación, la moneda fraccionaria del yen desaparecería paulatinamente hasta su retirada definitiva en 1953.

Pues bien, toda esta explicación es necesaria para comprender la importancia del descubrimiento reciente de un depósito de estas monedas.

Una de las cajas halladas en 2023 con las monedas "fantasmas"

Una de las cajas halladas en 2023 con las monedas «fantasmas»Casa de la Moneda de Japón

El 23 de agosto de 2023, mientras se llevaban a cabo obras de derribo en un antiguo almacén de Kioto, se hallaron quince cajas de madera. Dentro había cerca de medio millón de monedas Maboroshi. Algunas estaban empaquetadas en pequeños sacos; otras se encontraban sueltas. Era la primera vez que se veían desde 1945.

El almacén era propiedad de Shofu Inc., heredera y continuadora de la antigua Shofu Kogyo Cº. La compañía notificó de inmediato el hallazgo a las autoridades y, renunciando a cualquier derecho de propiedad, entregó la totalidad de las cajas con su contenido a la ceca nacional de Osaka.

Este descubrimiento es una rareza absoluta, ya que nunca antes se había visto ninguna y se daba por destruida la totalidad de ellas.

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