Tropas españolas en El Aaiún, capital del Sáhara español, en 1962
Las Tropas Nómadas del Sáhara: la unidad saharaui del Ejército español disuelta tras la Marcha Verde
Medio siglo después, sigue siendo una de las unidades más singulares y desconocidas del Ejército de Tierra, protagonista silenciosa del final del Sáhara español
La Agrupación de Tropas Nómadas fue constituida a finales de 1959, poco después de que el Sáhara se convirtiese en la provincia española número 53. Su creación, junto a la de los dos Tercios Saharianos de La Legión y la Policía Territorial, evidenciaba una firme voluntad de España de defender su integridad territorial frente a las incesantes agresiones marroquíes. Entre las misiones de la nueva unidad militar estaban la vigilancia del territorio —especialmente de las regiones fronterizas—, la persecución y destrucción de partidas de malhechores, así como la protección y asistencia de las tribus nómadas asentadas en el territorio.
La Agrupación de Tropas Nómadas estaba a cargo de vigilar la zona norte, limítrofe con Marruecos, además de la reducida línea fronteriza con Argelia y la extensa frontera con Mauritania. Ya en la década de 1970, las guerrillas del Frente Polisario establecerían bases de operaciones y aprovisionamiento en estos dos últimos países. Por ello, la unidad fue objetivo de los ataques de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos y del Frente Polisario.
Inicialmente, la nueva unidad constaba de dos grupos nómadas, «Saguía el Hamra» y «Capitán La Gándara». Poco después se crearía el Grupo Nómada III «Esmara». A modo de curiosidad, puede señalarse que, en Tropas Nómadas, la unidad militar de entidad compañía se denominaba «mía» y las secciones de las mías se denominaban «patrullas».
Nativos en la unidad
La Agrupación de Tropas Nómadas, desde sus inicios, contó mayoritariamente con efectivos de origen saharaui; su incorporación era siempre voluntaria y, a diferencia de lo que ocurría en La Legión, no se adquiría un compromiso de permanencia. Lo habitual era que el alistamiento se realizase mediante captación directa por los capitanes, tenientes y sargentos «europeos» dentro del área de actuación de cada mía. En otros casos, eran los propios interesados quienes solicitaban su incorporación a la unidad.
El principal criterio para incorporar indígenas a la unidad era su conocimiento del terreno, un requisito que prevalecía sobre otros factores como la edad o el nivel educativo. El servicio como soldado gozaba de un notable prestigio social, pues la figura del guerrero siempre ha sido altamente valorada en la región. A ello se sumaba una remuneración considerablemente superior a la que podía recibirse como pastor o en los oficios urbanos del sector servicios. Además, formar parte de la Agrupación de Tropas Nómadas ofrecía ventajas adicionales: garantizaba una alimentación regular y ofrecía la posibilidad de vivir cerca de las familias.
El secuestro de las patrullas «Pedro» y «Domingo»
Desde su creación, el Frente Polisario inició un incesante hostigamiento contra los puestos del interior del Sáhara, especialmente sobre aquellos situados cerca de las fronteras con Argelia y Mauritania. En este escenario, la Agrupación de Tropas Nómadas se convirtió en su objetivo prioritario, pues las incursiones polisarias se producían precisamente en su zona de responsabilidad.
En la primavera de 1975 tuvieron lugar dos episodios decisivos que pusieron de manifiesto el elevado grado de infiltración del Frente Polisario en Tropas Nómadas. El primero ocurrió el 10 de mayo, cuando los 27 soldados saharauis de la patrulla «Pedro», de la 2.ª Mía con sede en Esmara, del I Grupo Nómada «Saguía el Hamra», se sublevaron durante una misión de vigilancia en las inmediaciones de la frontera con Mauritania. Aprovechando la pausa del almuerzo, redujeron a sus mandos y a la tropa europea: dos tenientes y seis soldados. Los secuestradores huyeron a Argelia con los prisioneros y los vehículos capturados.
Veinticuatro horas más tarde se produjo un segundo motín. La patrulla «Domingo» había salido de su base a las 11 horas con una fuerza compuesta por ocho europeos —dos tenientes, un sargento, un cabo y cuatro soldados— y 27 soldados saharauis, distribuidos en siete vehículos. En la zona de Mahbes, cerca del punto donde confluyen Argelia y Mauritania, los soldados nativos volvieron a sublevarse contra sus mandos. En esta ocasión, la traición acabó en tragedia: el soldado de reemplazo Ángel Moral Moral, natural de Quintanilla del Agua (Burgos), fue asesinado cuando intentó responder al ataque empuñando su arma reglamentaria. Tenía tan solo 21 años.
Durante horas, varios aparatos de la Unidad de Helicópteros II sobrevolaron la región en un intento desesperado —y finalmente infructuoso— de localizar a las patrullas capturadas.
Los secuestrados no recuperarían la libertad hasta cuatro meses más tarde. Solo dos soldados heridos fueron liberados antes, el 10 de julio.
Disolución
Poco antes de que, el 6 de noviembre de 1975, comenzara la Marcha Verde, se habían iniciado una serie de repliegues de las tropas españolas que ocupaban los puestos más avanzados. Estas posiciones estaban ocupadas, en su mayoría, por la Agrupación de Tropas Nómadas. La evacuación de los puestos de Hausa, Edchería y Mahbes se había completado el 28 de octubre; dos días más tarde, las fuerzas de la base avanzada de Bir Nzarán, del Grupo Nómada II, se replegaron sobre Villa Cisneros; un día después, los militares que quedaban en la base avanzada de Auserd, del Grupo Nómada II, se trasladaron a la misma plaza.
Los últimos componentes de las Tropas Nómadas abandonaron el Sáhara desde Villa Cisneros a finales de diciembre de 1975, embarcando rumbo a Las Palmas a bordo de los transportes militares Conde de Venadito y Plus Ultra.
El 6 de febrero de 1976 se decretó oficialmente la disolución de la Agrupación de Tropas Nómadas. Ninguna unidad del Ejército de Tierra heredó su historial ni continuó sus tradiciones, lo que supuso la desaparición definitiva de una de las unidades más singulares, creada específicamente para el Sáhara español. No sería hasta julio de 1997 cuando un grupo de antiguos oficiales y suboficiales impulsó la fundación de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sáhara, con el objetivo de preservar la memoria de la unidad.