Representaciones de Giotto de San Francisco recibiendo los Estigmas (c. 1295 - 1320)
Picotazos de historia
Los estigmas de san Francisco de Asís
Con san Francisco se produce el primer caso documentado y autentificado de la estigmatización mística, hoy podemos encontrar sesenta y dos casos documentados entre los santos y beatos de ambos sexos
Giovanni di Pietro di Bernardone (1181 – 1226) ha sido uno de los individuos que más ha influido en el cristianismo. Hoy se le alaba como Santo Patrón de Italia, de los poetas, de los ecologistas, de los comerciantes; de infinidad de ciudades, villas, pueblos y aldeas de todo el mundo así como de los animales y de la Orden Franciscana. Como ya deben de haber adivinado a este Giovanni di Pietro lo conocemos como san Francisco de Asís o el Pobre de Asís (il poverello). Por cierto san Francisco también es reconocido como uno de los precursores de la tradición literaria medieval italiana y es que su Canticum o Laudes Creaturarum (vulgo Cántico del Hermano Sol) está considerado como el texto poético más antiguo de la literatura italiana. Para rematar fue el inventor de los belenes. Un tipo interesante este Giovanni.
Pues bien, hoy quería hablarles a ustedes de los estigmas que recibió este santo y es que se trata del primer santo documentado que recibe estos. Los estigmas, en la mística cristiana, representan las heridas que recibió Jesucristo en la cruz y que de manera espontanea aparecen en el cuerpo de algunas personas.
San Francisco recibiendo los estigmas, de El Greco
En la primavera del año 1213, en el Casentino (parte superior del valle del Arno) en la Toscana italiana, san Francisco conoció al conde Orlando de Chiusi. El conde, muy impresionado por los sermones y la personalidad del santo, le regaló una montaña que se encontraba entre sus posesiones en los Apeninos toscanos. El lugar era conocido como Penna de La Verna.
El nombre de la montaña hacia relación a una deidad romana protectora de los ladrones y de los impostores, ya que el lugar tenía fama de ser refugio de individuos de tal calaña. Otra versión nos habla de un antiguo templo dedicado a la diosa Laverna. Como fuera, la montaña fue un regalo para el santo y este vio en ella el lugar perfecto para sus retiros y los de los miembros de la comunidad franciscana.
En los siguientes años se construyeron en el monte algunas celdas y una capilla dedicada a la Virgen de los Ángeles. Según contó el propio santo fue ella misma quien se le apareció en un sueño y le indicó tanto el lugar exacto como las dimensiones que debería de tener la capilla, por tal motivo a la Virgen está dedicada. Las obras se iniciaron en 1216 terminándose dos años después.
En septiembre de 1224 se encuentra san Francisco en el monte La Verna, acompañado por varios compañeros de su comunidad, entre ellos su hagiógrafo fray León de Asís, que fue su discípulo, confesor y amigo. Fray León fue testigo de los hechos del santo y los recogió en un texto: el Speculum perfectionis. En este libro nos cuenta que san Francisco había decidido retirarse al monte para llevar a cabo una cuaresma de ayuno en honor del arcángel san Miguel.
En el Speculum fray León nos relata que durante la noche de los días 11 al 12 se aproximó al lugar a donde se había retirado el santo para realizar sus rezos y meditaciones sin que le importunaran. Lo encontró de rodillas en medio de un claro iluminado por una luz. El santo parecía absorto mirando al vacío mientras repetía: «¿Quien eres tu, mi señor y quien soy yo? Gusano despreciable e inútil siervo tuyo».
Ya fuera del éxtasis san Francisco le relató a fray León que había tenido una visión en la que se le había prometido que el Señor obraría maravillas en ese monte en el que estaban. Y tal cosa sucedió la madrugada del día 14 de septiembre cuando el santo tuvo otro éxtasis en el que se le apareció un Serafín (una criatura de la más alta jerarquía celestial). Este se mostró como la figura de un hombre crucificado con seis alas. Francisco estaba absorto y mientras se encontraba en ese estado se le formaron los estigmas en las manos, pies y costado.
San Francisco de Asís recibiendo los estigmas
En realidad tanto en las manos como en los pies no se formaron heridas como tales, en su lugar crecieron unas excrecencias carnosas que adoptaron la forma de clavos. En el costado se le formó una llaga de la que fluía liquido mezclado con sangre, por lo que con frecuencia se le manchaba tanto el hábito que vestía como los calzones.
Con san Francisco se produce el primer caso documentado y autentificado de la estigmatización mística. Hay un caso anterior en la persona de la beata María de Oigries, pero no tuvo la suerte de estar tan bien documentado ni mucho menos tan publicitado. El caso de san Francisco fue excepcional y no solo porque marcaría la pauta de lo que serían las señales de la estigmatización –hoy podemos encontrar sesenta y dos casos documentados entre los santos y beatos de ambos sexos–, si no debido a la gran cantidad de testigos de los mismo, incluido el papa Honorio III. Otro motivo de la excepcionalidad es que se trata del único caso de estigmatización con fiesta litúrgica propia y celebrada muy especialmente por la comunidad franciscana. La festividad de los Estigmas de San Francisco fue creada por el papa Benedicto XI.
Hace dos años se ha cumplido el 800 aniversario de la estigmatización de san Francisco en el monte La Verna. La verdad es que siento una viva simpatía por este santo que llamaba hermano a cada criatura con la que se encontraba, a quien debemos los belenes que brillan en nuestros recuerdos de infancia y que hizo de la alegría su divisa.