Cuevas de Altamira
Un dron permite reconstruir en 3D una pared inaccesible de la cueva de Altamira
El propósito del trabajo ha sido reforzar las tareas de conservación de este espacio, en una actuación centrada en mejorar el conocimiento de la cavidad y en asegurar su preservación
El empleo de un dron ha hecho posible la reconstrucción en tres dimensiones de una pared rocosa inaccesible ubicada en la sala de La Hoya, dentro de la cueva de Altamira, un ámbito próximo a la galería principal de esta cavidad declarada Patrimonio de la Humanidad.
La utilización de este dispositivo se enmarca en una investigación desarrollada por el Museo de Altamira y la Universidad de Zaragoza en esa sala de La Hoya, conocida por conservar un conjunto artístico en color negro. El propósito del trabajo ha sido reforzar las tareas de conservación de este espacio, en una actuación centrada en mejorar el conocimiento de la cavidad y en asegurar su preservación.
Se trata de la primera ocasión en la que un dron equipado con tecnología LiDAR-SLAM ha volado en el interior de la cueva de Altamira con fines de investigación en una sala inaccesible y apartada de la de los Polícromos, la principal del enclave por sus célebres bisontes. En esa pared se habían localizado grietas que era preciso vigilar, una necesidad que impulsó esta actuación para avanzar en el estudio del estado de la cueva.
El uso de un dron ha permitido reconstruir en 3D una pared de roca inaccesible situada sobre la sala de La Hoya de la cueva de Altamira (Cantabria), un espacio ubicado junto a la galería principal -la de los bisontes- de esta cavidad Patrimonio de la Humanidad.
Según explican los responsables del proyecto en una nota de prensa, esta investigación pionera ha quedado recogida en un estudio publicado en la revista Drones. El trabajo aparece firmado por los investigadores del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza Jorge Angás, Manuel Bea y Carlos Valladares, junto con otros especialistas de la propia Universidad de Zaragoza, de la Universidad de Cantabria y del Museo de Altamira.
Angás, experto en nuevas tecnologías aplicadas a la arqueología, detalla que hasta el momento no se había recurrido a un dron en cuevas paleolíticas debido a las dificultades que planteaba una intervención de este tipo en términos espaciales, de conservación y de seguridad. Aun así, la inspección se ha llevado a cabo con un modelo específicamente diseñado para no provocar daños, lo que ha permitido obtener una reconstrucción tridimensional de alta precisión de esa pared rocosa a la que no se podía acceder por medios ordinarios.
La finalidad de esta intervención se sitúa en el terreno de la conservación preventiva mediante una monitorización estructural. De este modo, ha sido posible documentar fracturas activas, bloques inestables y acumulaciones de sedimentos que no podían examinarse con procedimientos convencionales. Esta línea de trabajo busca dotar a los especialistas de más información para evaluar con mayor exactitud la evolución de la cavidad.
El investigador sostiene además que la integración de LiDAR-SLAM, de videogrametría y de la detección de grietas basada en deep learning pone de manifiesto el potencial de este sistema para identificar y evaluar inestabilidades geológicas en entornos subterráneos frágiles y sometidos a restricciones operativas. La combinación de estas herramientas permite, por tanto, abordar el análisis de espacios especialmente delicados sin comprometer su conservación.
Parte del estudio
Los datos recabados durante la intervención se han incorporado a un «gemelo digital» de la pared de entrada de esa sala de La Hoya. Este modelo ofrece una base estructurada para realizar análisis multitemporales, efectuar el seguimiento técnico y orientar futuras decisiones encaminadas al diseño de estrategias de conservación preventiva y de monitorización a largo plazo.
La investigación desarrollada en Altamira se integra en el proyecto Gemelos digitales para la conservación del patrimonio cultural: gestión, monitorización e interpretación de datos geoespaciales. DiGHER, dirigido por Jorge Angás y financiado por el Ministerio de Ciencia. Con esta iniciativa, los responsables del estudio refuerzan una vía de trabajo orientada a conocer con mayor detalle el estado de conservación de espacios patrimoniales de especial fragilidad.