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"Batalla de Lepanto, 1571, Galera La Real", José Ferre Clauzel

«Batalla de Lepanto, 1571, Galera La Real», José Ferre Clauzel

El pendón de la galera La Real: un símbolo de Lepanto que se conserva en Toledo

El pendón de La Real y las banderas conservadas en Toledo no solo evocan la victoria de la Liga Santa, sino también el valor simbólico que aquellas enseñas tuvieron para la Monarquía Hispánica y la Cristiandad

El Museo de Santa Cruz conserva uno de los símbolos más valiosos de la batalla de Lepanto: el pendón que ondeó en la galera La Real, insignia de don Juan de Austria. Aquel estandarte, regalo del Papa Pío V, presidió el combate naval del 7 de octubre de 1571, cuando la Liga Santa derrotó a la armada otomana. Junto a él, otras cuatro banderas vinculadas a Lepanto se conservan en la Catedral Primada de Toledo.

«La más alta ocasión que vieron los pasados siglos»

En Lepanto tuvo lugar la mayor batalla naval de la historia moderna, «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros», escribió Miguel de Cervantes, testigo y actor directo del combate.

El Imperio otomano se había propuesto el control del Mediterráneo occidental y desde hacía años las costas españolas e italianas estaban cada vez más amenazadas. Ante el creciente peligro, España, Venecia y los Estados Pontificios formaron la Liga Santa, una alianza para enfrentarse a la armada turca y detener su avance.

Chipre acababa de caer en manos otomanas tras la capitulación de Famagusta, pero cabía la posibilidad de derrotar a la flota fondeada en el golfo de Lepanto, al este de Grecia. Así, bajo el mando de don Juan de Austria, la armada cristiana se concentró en Mesina y zarpó hacia aguas griegas a mediados de septiembre de 1571.

En el centro de la formación de la Liga Santa avanzaba La Real, la galera capitana de Juan de Austria. Frente a ella se encontraba la nave insignia otomana, donde combatía el almirante Müezzinzade Alí Pachá. El enfrentamiento entre ambas se convirtió en el núcleo de la batalla.

Pío V orando ante la estatua de Santa Catalina durante la Batalla de Lepanto

Pío V orando ante la estatua de Santa Catalina durante la Batalla de Lepanto

Tras un intenso intercambio de artillería, las galeras terminaron por trabarse y comenzó el combate cuerpo a cuerpo. Los soldados otomanos intentaron abordar la nave cristiana, pero fueron rechazados en varias ocasiones. La lucha fue encarnizada, con arcabuces, picas y espadas en cubierta.

Finalmente, las tropas de la Liga Santa lograron imponerse y pasaron al asalto de la capitana otomana. En medio del combate, Alí Pachá murió, y su caída marcó un punto de inflexión decisivo. A partir de ese momento, la resistencia otomana comenzó a desmoronarse en el centro de la línea.

Las banderas de Lepanto

Según los inventarios que describen este conjunto histórico-patrimonial, don Juan de Austria se llevó como «trofeos» 34 banderas turcas, además de las once que el Papa Pío V había enviado para la nave capitana cristiana.

El fraile franciscano y capellán de don Juan de Austria, Miguel Serviá en Relación de los sucesos de la Armada de la Santa Liga, y entre ellos el de la Batalla de Lepanto, desde 1571 hasta 1574 inclusive, la galera insignia de la alianza cristiana «llevaba por divisa el estandarte que el Papa envió con un Cristo, y las armas de los de la liga. En medio las armas del Papa; las del Rey a mano derecha, a la izquierda la de los venecianos, y abajo las del Sr. D. Juan, con un lazo que las ligaba a todas».

El pendón de Lepanto expuesto en la Catedral Primada de Toledo. Fotografía de Casiano Alguacil.

El pendón de Lepanto expuesto en la Catedral Primada de Toledo. Fotografía de Casiano Alguacil.

Dicho estandarte era de damasco azul, pintado de oro y plata, ricamente ornamentado, mostrando a Jesús crucificado y, a sus pies, las armas del Papa; a la derecha, las de España con el águila de san Juan; a su izquierda, las venecianas, y los tres escudos unidos por una cadena. Y, colgando de todo ello, el blasón de don Juan, tal y como escribe el capitán de navío y director del Museo Naval de Madrid, Juan Escrigas Rodríguez.

Otras cuatro banderas conservadas en la Catedral Primada de Toledo comparten material e insignias con este estandarte. Felipe III las hizo llegar a Toledo en 1616 al instituir la fiesta perpetua del aniversario de la batalla en la Catedral de Toledo, el día 7 de octubre, y dejó dispuesto que estas banderas de Lepanto «se saquen y cuelguen en la dicha santa iglesia […] y las ponga de la manera que se ponen las banderas de la fiesta del triunfo de la Santa Cruz, en la victoria de las Navas de Tolosa y las de Orán». Esta tradición se conservó hasta los años sesenta del siglo XX.

Más de cuatro siglos después, estos estandartes siguen siendo testimonio material de una batalla que marcó la historia del Mediterráneo. El pendón de La Real y las banderas conservadas en Toledo no solo evocan la victoria de la Liga Santa, sino también el valor simbólico que aquellas enseñas tuvieron para la Monarquía Hispánica y la Cristiandad.

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