El 19 de marzo de 1958 se celebró en Estrasburgo la primera reunión de la Asamblea Parlamentaria Europea, bajo la presidencia de Robert Schuman
Día de Europa: quién fue Robert Schuman y por qué se celebra el 9 de mayo
El punto de partida del nacimiento de esta organización está en las palabras con las que empieza este artículo, que son con las que el político comenzó su discurso del 9 de mayo de 1950 ante sus colegas europeos: la famosa Declaración Schuman
«La paz mundial no podrá salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores proporcionados a los peligros que la amenazan», sentenció el abogado y político Robert Schuman. Ahora que Europa es una realidad política con más o menos detractores, es bueno saber que parte de su existencia y de que el 9 de mayo se celebre como el Día de Europa se lo debemos a este hombre, que nació alemán y murió con pasaporte francés, que fue miembro de la resistencia maquis ante los nazis y está considerado uno de los padres fundadores de Europa.
Schuman fue un político atípico porque le gustaba la discreción y se centró en buscar la unidad, algo que parece imposible en la política actual. Defendió la necesidad de avanzar en una unión entre naciones europeas para evitar una tercera guerra mundial.
Junto a Jean Monnet, propuso la creación de una entidad supranacional que controlase la producción franco-alemana del carbón y el acero. ¿Por qué? Eran los dos elementos esenciales para comenzar cualquier conflicto armado. Así nació la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).
Pero el punto de partida del nacimiento de esta organización está en las palabras con las que empieza este artículo, que son aquellas con las que el político comenzó su discurso del 9 de mayo de 1950 ante sus colegas europeos: la famosa Declaración Schuman. «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas que creen primero una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania».
Ideas que hoy pueden sonar anticuadas, pero sobre las que se sustenta la creación de Europa como entidad política tal y como la conocemos. Tras sus palabras, el 18 de abril de 1951, los líderes de la posguerra de Francia, Alemania, Italia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo firmaron el tratado constitutivo de la CECA en París.
Una unión para evitar la guerra
La primera fase de este proyecto respondió a una idea de supervivencia, ya que los temores de la guerra total estaban todavía muy presentes. La concepción de Schuman y Monnet se basaba en una renuncia generosa por parte de los Estados a su capacidad industrial; así, cualquier enfrentamiento «no solo será impensable, sino materialmente imposible».
Esa generosidad y dependencia comercial entre los Estados europeos que cedieron su soberanía pretendía favorecer la seguridad colectiva. Un concepto que sirvió entonces y durante varias décadas, pero parece que, con la nueva realidad geopolítica y militar, Europa se convierte en un gigante con pies de barro a nivel productivo y militar.
A partir de la constitución de la CECA, se configuró una psique europea que mutó hasta constituirse en la Unión Europea que conocemos, en la que no existen fronteras y gran parte de la legislación está integrada de manera homogénea en los 27 países que forman la Unión.
Es importante reconocer el papel de los padres de Europa, en especial de Schuman, porque consiguieron definir una Europa centrada en la solidaridad y la paz, algo casi imposible si se recorre la historia de la región en los últimos siglos. Conseguida esa paz interna, las naciones deben plantearse cuestiones como la defensa colectiva a nivel militar, económico y de valores frente a terceros países. «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas», ya advirtió Schuman hace más de 70 años.