Fundado en 1910
Este mapa histórico ilustra el istmo de Darién en Panamá

Este mapa histórico ilustra el istmo de Darién en Panamá

Picotazos de historia

Proyecto Darién, la colonia escocesa en Panamá que acabó en ruina, malaria y tumbas

En julio de 1699, setecientos supervivientes de los mil doscientos iniciales, hartos y decepcionados del sueño del Darién, embarcaron en las naves y decidieron regresar

La década de 1690 fue desastrosa para toda Europa, y no por cuestiones políticas o económicas. Hoy la mayor parte de los científicos están de acuerdo en que, durante el siglo XVII, se produjo una microglaciación.

La climatología sufrió un cambio, bajaron las temperaturas y los inviernos se hicieron más largos y crudos. Los registros dendrocronológicos existentes confirman que, en la mayor parte de Europa, durante ese tiempo, se alcanzaron las temperaturas más frías en un milenio.

Lógicamente, esto afectó a la agricultura: las cosechas fallaban con cada vez más frecuencia, los años malos se alargaban, se producían hambrunas más a menudo…

El reino de Escocia vivió unos tiempos muy difíciles durante la segunda mitad del siglo XVII. El frío y el hambre se calcula que acabaron con el 15 % de la población del reino. Durante este tiempo se produjo una serie de fracasos en las cosechas que tuvieron un efecto catastrófico y que son conocidos como los «Siete años malos o de agonía».

Sumidos en la desdicha, los escoceses buscaron soluciones y creyeron encontrarlas en un proyecto para la creación de un comercio colonial y en la adquisición de establecimientos coloniales para así adquirir materias primas y abrir nuevos mercados. En 1695 creó la Compañía Escocesa para comerciar con África y las Indias.

Escudo de armas de la Compañía de Escocia que comerciaba con África y las Indias, tomado de un pliego suelto de 1698

Escudo de armas de la Compañía de Escocia que comerciaba con África y las Indias, tomado de un pliego suelto de 1698

Esta nueva aventura comercial necesitaba fondos, por lo que los adquirió por suscripción pública. La Compañía Británica de las Indias Orientales se opuso frontalmente a la creación de esta competidora: los ingleses tenían el monopolio del comercio con América y Asia y no querían compartirlo con nadie.

Por este motivo, los inversores ingleses y holandeses se retiraron, presionados por los poderosos intereses de la Compañía. Por su parte, los escoceses reaccionaron de manera patriótica y se lanzaron a invertir cuanto tenían en las acciones de la Compañía Escocesa. En poco tiempo, la Compañía se encontró respaldada por una quinta parte de todo el dinero circulante en Escocia.

El gran proyecto de la Compañía Escocesa era establecer una colonia en la zona del Darién, en la parte oriental del istmo de Panamá. La idea de los escoceses era, una vez consolidada la colonia, ampliar el territorio hasta alcanzar la costa del Mar del Sur (océano Pacífico). De esta manera esperaban crear un nudo comercial que uniera el comercio del Pacífico con el Atlántico.

Como suele ocurrir en los grandes proyectos, existieron pequeños detalles que parece que no se tuvieron en cuenta. Como, por ejemplo: a) la zona en cuestión era completamente desconocida para los escoceses. La realidad es que se iban a meter en una zona selvática pantanosa, considerada (incluso hoy en día) como una barrera natural entre el norte y el sur del continente y altamente inhóspita. Se la conoce como el «Tapón de Darién».

b) Las enfermedades palúdicas, y de todo tipo, eran endémicas en la zona. La variedad de insectos era tal que se considera un paraíso para los entomólogos. La temperatura era tropical cálida, con una no demasiado agradable humedad relativa entre el 70 % y el 95 %, lo que hacía que la mínima herida tuviera riesgo de convertirse rápidamente en una terrible infección.

c) La población autóctona –tribus wounaan y kuna, principalmente– no fue consultada ni se la tuvo en cuenta. Y, por último, d) los españoles.

Otro elemento al que no prestaron atención fue que el gran promotor del Proyecto Darién, como empezaba a ser conocido, era el banquero y comerciante escocés William Paterson. Este había sido el gran promotor de la creación del Banco de Inglaterra, de cuyo consejo lo habían sacado a patadas debido a ciertas irregularidades financieras y a su creatividad contable, en 1695.

La primera expedición de los colonos escoceses se compuso de unas mil doscientas personas que viajaron en cinco barcos. Partieron en el mes de julio de 1698, arribando a las costas de Darién el 2 de noviembre, después de cuatro meses de pesadilla debido a la necesidad de evitar a los barcos de la marina británica, que tenían orden de apresarlos.

Una vez en tierra, los colonos decidieron llamar a la nueva colonia Caledonia. Levantaron un fuerte —con el grave error de carecer de fuente de agua propia— al que bautizaron como San Andrés y armaron con cincuenta cañones de diferentes calibres, para que protegiera el acceso a la que sería la capital de la colonia de Caledonia: Nueva Edimburgo. Los dirigentes de esta primera expedición enviaron mensajes a Escocia, prematuros y exageradamente optimistas, acerca de la nueva colonia.

Casa matriz de la antigua compañía de Darién en Edimburgo

Casa matriz de la antigua compañía de Darién en Edimburgo

Pasaron los primeros meses construyendo chozas e instalaciones, el fuerte y la nueva ciudad. Ese primer verano descubrieron que la zona en cuestión era un foco de malaria. También comprendieron que las formas de conservación de los alimentos que conocían no eran válidas allí, debido a las altas temperaturas y a la humedad.

Tampoco conocían los alimentos que encontraban, eran nuevos para ellos y no sabían cuál era el método mejor para conservarlos. Pronto empezaron a enfermar y a morir a un ritmo cada vez más elevado.

En julio de 1699, setecientos supervivientes de los mil doscientos iniciales, hartos y decepcionados del sueño del Darién, embarcaron en las naves y decidieron regresar. No eran conscientes de que llevaban con ellos la enfermedad, la entérica y la palúdica. Apenas trescientos sobrevivirían a las penurias del viaje de vuelta.

La noticia del fracaso no llegó a tiempo a Escocia, y es que primero llegaron aquellas optimistas y exageradas noticias.

La alegría por el triunfo de la expedición fue general y rápidamente organizaron una segunda expedición que arribó a la bahía de Caledonia el día 30 de noviembre de 1699. Los mil nuevos colonos, transportados en cuatro barcos, esperaban encontrarse una ciudad construida y lo que hallaron en su lugar fueron los restos de las chozas y cuatrocientas tumbas.

William Paterson

William Paterson

Para entonces ya se había movilizado el gobernador de Cartagena de Indias, don Juan Díaz Pimienta, que estaba estrangulando y reduciendo el territorio de Caledonia hasta que lo aisló a unos cientos de metros alrededor del fuerte de San Andrés.

Los supervivientes, hartos y muy decepcionados, acordaron partir. En abril de 1700 abandonaron Nueva Edimburgo para siempre. De las aproximadamente 2.800 personas que habían participado solo sobrevivieron unos pocos centenares.

El desastre afectó a todas las familias de las tierras bajas y a muchas de las tierras altas. El nuevo rey Guillermo III se negó a aceptar la petición del Parlamento escocés de reclamar a España derechos sobre la colonia de Caledonia en Darién, así como indemnizaciones por el ataque del gobernador de Cartagena de Indias. Acababan de sentarlo en el trono de Inglaterra, Escocia e Irlanda, sustituyendo a los Estuardo, y no estaba para hacerse enemigos fuera.

La reclamación a España se abandonó para siempre y la quiebra de la Compañía Escocesa dejaba una profunda crisis económica que el reino no se veía capaz de afrontar. Esta enorme deuda sería una de las principales causas por las que los escoceses acabarían aceptando el Acta de Unión de 1707. Por este acto, los dos reinos —Inglaterra y Escocia— se unían políticamente en el Reino de la Gran Bretaña, que duraría hasta el año 1800.

El promotor y banquero William Paterson, principal responsable de la idea, acompañó a los colonos en el viaje del año 1699. Viajó con su esposa, hijo y criados y, en menos de un año, estaba de vuelta, enfermo de malaria y solo: todos los demás habían muerto. Años más tarde lo encontraremos entre los economistas que calcularán la conversión económica de la unión de los dos reinos. Vivió discretamente y murió en Westminster en 1719.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas