Presentación de los nuevos hallazgos del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo
Hallan en Badajoz un carro de bronce único que prueba el poder comercial de Tartessos en el Mediterráneo
El objeto se conserva en buen estado y presenta tanto una estructura como una decoración figurativa sin paralelos conocidos en el territorio peninsular
El equipo de investigadores que trabaja en la excavación del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, situado en Guareña, en la provincia de Badajoz, ha localizado una pieza de carácter excepcional: un carro de bronce «único en la península ibérica». El objeto se conserva en buen estado y presenta tanto una estructura como una decoración figurativa sin paralelos conocidos en el territorio peninsular. Según la hipótesis inicial de los especialistas, pudo emplearse para quemar incienso durante prácticas rituales.
El descubrimiento de este carro, del que hasta ahora solo se conocían piezas semejantes en la antigua Etruria, en la actual Italia, aporta nuevas pruebas sobre la existencia de una red comercial que conectaba a los tartessos con distintos pueblos y territorios del Mediterráneo hace unos 2.500 años.
La relevancia del hallazgo no se limita a esta pieza. Junto a ella, en los trabajos arqueológicos desarrollados en el edificio principal del enclave, se han recuperado cerámicas, alabastro y marfiles procedentes de Grecia y Egipto. Estos materiales refuerzan la importancia de Casas del Turuñuelo y evidencian los vínculos comerciales que mantenía este espacio con otros ámbitos culturales del Mediterráneo.
Los resultados de la VIII campaña de excavación, dirigida por el Instituto de Arqueología de Mérida, dependiente del CSIC y de la Junta de Extremadura, se han dado a conocer en una rueda de prensa. En ella han participado la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino; la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, Mercedes Morán; y los codirectores de las excavaciones, Esther Rodríguez y Sebastián Celestino.
Los trabajos, llevados a cabo durante los meses de abril y mayo, se han concentrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis metros de altura que cubre un gran edificio. Esta construcción fue abandonada por los tartessos a finales del siglo V a.C. y está considerada uno de los enclaves más destacados de esta civilización en España.
Del Pino ha subrayado que Casas del Turuñuelo es «un ejemplo de cómo la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos». También lo ha presentado como una muestra de cooperación entre instituciones y de alianzas «que demuestran que la descentralización de la investigación es una estrategia ganadora».
Por su parte, Morán ha incidido en que el yacimiento, del que aún queda por excavar cerca del 60 %, constituye uno de «los grandes tesoros científicos de Extremadura». Además, ha señalado que se trata de un lugar «que nos ayuda a comprender quienes fuimos y que dará respuestas a las generaciones futuras».
La campaña de las importaciones
La pieza hallada se conserva parcialmente, ya que se ha recuperado aproximadamente la mitad. Aun así, mantiene una rica decoración figurativa en la que aparece un Aqueloo, divinidad fluvial del inframundo, junto a dos grifos mitológicos, seres con cabeza de águila y cuerpo de león. En los extremos se observan además dos figuras humanas con barba y los brazos levantados, que sostienen una estructura también decorada.
Esther Rodríguez ha explicado que «La pieza, muy bien conservada pese a ser de bronce, fue ensamblada con hierro y posiblemente fabricada en Grecia o Etruria, pero esto lo dirá el análisis de isótopos».
El carro de bronce, del que se ha recuperado la mitad, conserva una rica decoración figurativa en la que aparece un Aqueloo
Aunque la función exacta del carro aún no se ha determinado, los investigadores consideran posible que estuviera vinculado a actividades rituales relacionadas con los banquetes. Sebastián Celestino ha apuntado que «De hecho el hallazgo tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio».
Además del carro, la campaña ha permitido recuperar dos braseros de bronce, un caldero y las asas de una palangana, un podanipter, que se utilizaba para lavarse los pies antes de ritos o celebraciones como bodas. Sobre esta última pieza, Rodríguez ha indicado que «de la que, al igual que el carro, esperamos encontrar el resto en futuras excavaciones».
La excavación también ha sacado a la luz alabastro, cerámicas y más de doscientos fragmentos de marfil que el equipo intentará recomponer en los próximos meses. Estos restos incluyen motivos mitológicos y animales, como pájaros, chivos, conejos y leones, además de figuras humanas realizadas mediante incisiones. Rodríguez ha señalado que se trata de «un tipo de trabajo propio de los pueblos de la costa sirio-palestina (Fenicios)».
La arqueóloga Esther Rodríguez, codirectora de la excavación; la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino; la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio, Mercedes Morán, y el arqueólogo Sebastián Celestino, codirector de la excavación
En paralelo, los trabajos han permitido documentar nuevas estancias y zonas de paso, lo que amplía el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico. Su estado de conservación continúa siendo extraordinario y, según se ha destacado, «permite observar la foto 'finish' del momento del abandono del edificio».
Celestino ha remarcado que localizar este tipo de objetos en el interior peninsular, «en el valle del Guadiana, muy lejos de cualquier puerto de mar, es una muestra de la importancia de este lugar, lo que revela una red comercial muy compleja y nos dice que quien vive ahí tiene un poder adquisitivo muy importante».
Desde que comenzaron las excavaciones en 2015, Casas del Turuñuelo ha proporcionado descubrimientos de gran relevancia, entre ellos las primeras representaciones humanas de Tartessos y una placa de pizarra con escenas de guerreros grabadas junto a un abecedario en escritura paleohispánica meridional.