20 de mayo de 2022

This portrait picture released in April 2022 by the French National Assembly (Assemblee nationale), shows MP Jerome Lambert, French Socialist (PS) party and allied groups, of the 3rd constituency of the Charente department. (Photo by ASSEMBLEE NATIONALE / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT

Jérôme Lambert, el último diputado pro familia del partido socialista francésAFP

El socialismo francés sacrifica a su último diputado pro familia

Jérôme Lambert, sobrino nieto de François Mitterrand, votó en contra del matrimonio homosexual y de la reproducción asistida

Una escueta llamada telefónica del primer secretario del Partido Socialista (Ps), Olivier Faure, a Jérôme Lambert fue suficiente para anunciar a este último que no repetirá como candidato oficial de la formación en las próximas elecciones legislativas de los próximos 12 y 19 de junio por el tercer distrito de Charente al que viene representando desde 1986, salvo en la legislatura de 1993-97.
Tras avisar al interesado, Faure se apresuró conceder una entrevista a la publicación gay Têtu en la que reconoce abiertamente que los votos contrarios de Lambert al matrimonio homosexual y la reproducción asistida son la causa de la no renovación de su candidatura parlamentaria.
Lambert había sido, en un primer momento, investido candidato, pero la posterior alianza del Ps con la formación de izquierda radical La France Insoumise y los ecologistas de Europe-Écologie-Les Verts obligó a los socialistas a retirar la confianza a Lambert: las posiciones pro-familia de este último desataron la histeria de dirigentes de los nuevos aliados, que hicieron de la cabeza del diputado saliente un caso sine qua non.
Lo han conseguido. Lambert, por su parte, ha decidido volver a presentarse como disidente, por lo que los comicios servirán para comprobar si los votantes se decantan de nuevo por su persona o si prefieren seguir al aparato del partido.
La única incógnita será la posición del elegido sobre asuntos antropológicos y de ingeniería social.
La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo -una de las promesas estrella del programa electoral que llevó a François Hollande al Elíseo- dio pie a principios de 2013 a manifestaciones masivas contra el proyecto a lo largo y ancho del país.
Evidenció entonces una honda fractura social que también se trasladó al partido en el poder: además de Lambert, la diputada Bernadette Laclais -fuera del Parlamento desde 2017- y el entonces asesor presidencial Bernard Poignant se opusieron abiertamente al proyecto de matrimonio homosexual.
Lambert era el único superviviente de aquél reducido pero ruidoso grupo. No era su único rasgo original. El otro le viene por su filiación, pues es nieto de Colette Landry, una de las hermanas mayores de François Mitterrand.
Cuando era aún adolescente, se adhirió al Ps y su tío, sin oponerse, le recomendó sacarse una carrera universitaria antes de dedicarse en cuerpo y alma a la política. Cosa que hizo antes de ser elegido, a los 29 años, diputado por Charente, cuna de la familia Mitterrand.

El clan Miterrand

Los Mitterrand eran la típica familia pequeñoburguesa de provincias, impregnada de una fuerte cultura católica. El futuro presidente de la República fue la excepción progresista: baste decir que otra hermana, Geneviève Delachenal, ocupó cargos directivos en la enseñanza católica y otro hermano, Jacques, también de ideas conservadoras, alcanzó el rango de general de cinco estrellas en el Ejército del Aire antes de que François se convirtiera en Jefe del Estado.
Ese acervo tradicional también influyó en François: como recuerda en sus memorias su antiguo consejero Jacques Attali, el presidente, que en la oposición votó a favor de la despenalización del aborto, en el poder se opuso, con firmeza pero en vano, a que la Seguridad Social lo reembolsase al 100 %, como pretendía, y consiguió, el grupo parlamentario socialista. Una cultura política que hoy representa Jérôme Lambert.
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