09 de agosto de 2022

Una calle de Severodonetks con la planta química de Azot al fondo

Una calle de Severodonetks con la planta química de Azot al fondoSputnik vía AFP

Guerra Ucrania-Rusia  Severodonetsk ya tiene su propia Azovstal

Las tropas rusas han sitiado en esta ciudad clave del Donbás la planta química de Azot con 800 personas dentro, en un movimiento que recuerda al de la malograda fábrica siderúrgica de Mariúpol

Dicen que la Historia se repite, aunque en este caso es probable que haya pasado menos tiempo del habitual en hacerlo. Si, tras meses de asedio, Rusia dio por rendida Mariúpol con la caída del reducto numantino de la planta siderúrgica de Azovstal –hace unas tres semanas–, ahora podría hacer lo mismo con la ciudad de Severodonetsk.
Pero para poder cantar victoria antes debe conseguir doblegar la resistencia que queda en otra gran planta industrial: la química de Azot, donde desde este viernes permanecen sitiadas en sus sótanos unas 800 personas, entre efectivos del Ejército de Ucrania, combatientes civiles, mujeres y niños.
Planta química Azot, en la ciudad ucraniana de Severodonetks, Ucrania

Planta química Azot, en la ciudad ucraniana de Severodonetks, UcraniaOficina de Pasaportes Asociación de Nitrógeno de Severodonetsk

Las fuerzas prorrusas de la declarada República Popular de Lugansk (RPL), que controlan ya el 80 % de la región, informaron ayer de que junto a militares rusos habían sitiado Azot con decenas de soldados ucranianos dentro, que llevaban días en la planta.
Está por ver si su suerte dibuja una fuerte resistencia de semanas bajo condiciones infrahumanas que deriva en una rendición, al menos parcial, como en el caso de la acería de Mariúpol, de una rendición rápida o de una victoria ucraniana, cuyos combatientes siguen resistiendo en otras zonas de la ciudad librando una guerra de guerrillas.
«Un pequeño grupo de formaciones ucranianas en el territorio de la planta química de Azot ya no pueden abandonar las instalaciones. Todas las rutas de escape les han sido cortadas», ha resumido la situación el «embajador» de la RPL en Moscú, Rodion Miroshnik, en declaraciones recogidas por la agencia rusa Interfax.
Según el diplomático, los efectivos militares ucranianos habrían contactado con el enemigo para presentar algunas condiciones, ante lo que Rusia y los rebeldes ucranianos prorrusos, ha dicho, solo aceptarán la entrega de armamento y la rendición para poder salir de allí con vida.
La situación de Azot dista mucho de la de Azovstal a la hora de que las fuerzas ucranianas puedan resistir. Y es que la fábrica de Mariúpol era casi una ciudad en sí misma, con vías férreas incluidas, y situada a las afueras de una urbe mayor, mientras que Azot está incrustada en el casco urbano y tiene un tamaño y unas características menos favorables para aguantar las embestidas rusas.
En concreto, no tiene el enorme complejo de túneles subterráneos que permitían a los integrantes del Regimiento Azov el escondite y la ejecución de emboscadas desde una posición favorable a la resistencia, más allá de las dificultades de sobrevivir sin luz, agua ni apenas comida.

Lugansk, casi perdida

Si finalmente cae Severodonetsk, como parece que así sucederá, Ucrania habría perdido prácticamente el control sobre la totalidad del òblast de Lugansk. Con unos 100.000 habitantes, la ciudad es el último enclave de relevancia en esta región del Donbás que, como Donetsk, lleva librando una suerte de guerra civil desde 2014.
Durante este tiempo, la proporción de terreno dominado por Ucrania frente al controlado por los prorrusos ha ido variando hasta que estos últimos ejercen el poder sobre casi toda la zona. Un territorio que pronto podría pasar a ser parte integrante de la Federación de Rusia.
Para ello, el presidente ruso, Vladimir Putin, y el jefe de la autoproclamada RPL, Leonid Pasechnik, ya están preparando un referéndum de anexión. Pero primero tendrán que controlar por completo la región de Lugansk y la propia Severodonestk.
En las últimas horas, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, no se ha referido de manera concreta sobre la situación de Azot, aunque su último mensaje al respecto era que no iba a dejar caer Severdonetsk y que enviarían refuerzos.
Sí se ha pronunciado el líder ucraniano sobre la necesidad del envío de más armamento pesado occidental para poder plantar cara al Ejército ruso y poder «restaurar la integridad territorial de Ucrania» tras ocho años en los que su país primero perdió Crimea y ahora puede hacer lo propio con todo el Donbás.
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