01 de octubre de 2022

Donald Trump se dirige a la Fiscalía en Nueva York para responder a las preguntas sobre el caso de los documentos confidenciales

Donald Trump se dirige a la Fiscalía en Nueva York para responder a las preguntas sobre el caso de los documentos confidencialesAFP

El Departamento de Justicia se enreda con el registro de la casa de Trump y guarda silencio

Funcionarios del Departamento de Justicia exigen una declaración pública sobre el registro del FBI de la casa de Trump y poner fin a los ataques de los republicanos

La opinión pública en Estados Unidos «arde» dividida ante el registro del FBI de la casa del expresidente Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, a la búsqueda de documentos confidenciales que el magnate se habría llevado de la Casa Blanca al finalizar su mandato.
Sin embargo, el malestar no se concentra únicamente entre los militantes y políticos del Partido Republicano.
Funcionarios del Departamento de Justicia están coléricos por el modo en que se ha gestionado la situación y, en concreto, por la forma en que se ha comunicado.
Según publica la CNN, el fiscal general Merrick Garland está ahogado en demandas de los republicanos para que explique los motivos del registro que consideran un ataque partidista, una «caza de brujas» propia de la «Gestapo», contra Trump y el Partido Republicano.
La falta de una explicación clara de los detalles de la operación del Departamento ha dejado vía libre a las especulaciones, a las teorías conspirativas y a los ataques dialécticos contra el FBI, al que desde círculos republicanos ya denominan «policía del régimen», y contra la Fiscalía.
La situación en el Departamento de Justicia es de máxima tensión. Algunos de sus funcionarios reclaman una declaración pública que explique las circunstancias en que se produjo el registro de la casa de un expresidente y que ponga fin a los ataques contra el organismo.
Las críticas de los propios funcionarios se vierten también con el modo en que se produjo el registro: a las 10 de la mañana, con agentes vestidos de civil y aprovechando que Trump se encontraba de viaje en Nueva York.
El fiscal general Garland se defiende y justifica su silencio con el argumento de que su deber es proteger la investigación en curso.
En el Partido Republicano la marejada de cólera parece no retirarse. Algunos legisladores incluso reclamaron retirar la financiación y eliminar el FBI.
Una petición un tanto contradictoria en un partido que hizo de la retórica demócrata de reducir la financiación a la policía su caballo de batalla durante las manifestaciones del movimiento «Black Lives Matter».
Por el contrario, los demócratas, que durante la administración Trump reclamaban limitar las competencias de la policía, repiten ahora eslóganes de respeto a la ley y defensa de las fuerzas del orden.
Por su parte, el director del FBI, Christopher Wray, afirmó que las amenazas que reciben los agentes federales son motivo de gran preocupación para la Agencia.
Durante una rueda de prensa en Nebraska, Wray señaló que la violencia y las amenazas a los agentes «no son la respuesta, al margen de con quién estés enfadado».
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