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David Cameron

David CameronReuters

Reino Unido

La incorporación de Cameron en la Cámara de los Lores impedirá que rinda cuentas ante los Comunes

David Cameron es el tercer antiguo primer ministro que vuelve al Gobierno británico en un siglo

La práctica política británica es inflexible: para ser miembro del Cabinet, es decir, el núcleo duro del Gobierno, en el que se imparten las principales decisiones políticas, hay que ser miembro de una de las dos cámaras que conforman el Parlamento, los Lores y los Comunes. Es la razón por la que el David Cameron, recién designado ministro de Asuntos Exteriores por Rishi Sunak, será nombrado miembro de la Cámara de los Lores.

La otra opción consistía en pedir a un diputado conservador que renunciara a su escaño, organizar a continuación una elección legislativa parcial, by election en la jerga política británica, a la que se presentaría Cameron. Una opción que resultaría demasiado arriesgada, por la posibilidad de una derrota en un momento delicado para los Conservadores.

Cameron también padecerá las consecuencias de otra vertiente de la misma regla: el miembro de una cámara no puede pisar la otra. Se pudo ver hace apenas una semana, durante el tradicional Discurso del Rey: los diputados no traspasaron el umbral de la cámara alta, desde donde Carlos III se dirigía a todos los parlamentarios del Reino Unido.

En términos funcionales, significa que el ya ministro e inminente barón vitalicio Cameron no podrá rendir cuentas de su gestión ante los Comunes, la cámara que siempre tiene la última palabra, ni someterse al escrutinio de sus miembros. Será sustituido por los ministros secundarios de su departamento. Así sucedió entre mayo de 1979 y abril de 1982, cuando Lord Carrington dimitió como ministro de Asuntos Exteriores por su incapacidad para anticipar la Guerra de las Malvinas.

La tercera vertiente de la regla es la obligación, de facto más que estrictamente legal, de que el primer ministro sea miembro de los Comunes, la cámara que le otorga o retira la confianza. «Aunque los primeros ministros formaban parte con regularidad de la Cámara de los Lores en los siglos XVIII y XIX, gobernar desde los Comunes es una convención aplicada desde 1902», señala The Institute of Government en su página web.

«Se espera que los primeros ministros rindan cuentas ante el Parlamento a través de las Preguntas del Primer Ministro, haciendo declaraciones y compareciendo ante el Comité de Enlace. Por tanto, no sería sostenible que un primer ministro se mantuviera en el cargo sin ser diputado con carácter indefinido», precisa el think tank.

Esta última regla ya no se aplica a Cameron, que dejó la jefatura del Gobierno hace más de seis años. Mas de la presencia de un antiguo inquilino del número 10 de Downing Street en el Cabinet, a las órdenes de un sucesor se derivan, inevitablemente, implicaciones políticas e interrogantes. Una de ellas, que no la única, es el protagonismo en las cumbres internacionales.

Si se tiene en cuenta los antecedentes, Sunak puede estar tranquilo. Cameron es el tercer antiguo primer ministro que vuelve al Gobierno en más de un siglo. El primero fue Arthur Balfour, quien rigió los destinos del Reino Unido entre 1902 y 1905.

En 1915, Balfour fue nombrado primer lord del Almirantazgo -así se conocía al ministro de Marina hasta 1964- en sustitución del dimisionario Winston Churchill; al año siguiente, asumió la cartera de Asuntos Exteriores, pero el entonces primer ministro, David Lloyd George, le mantuvo al margen del War Cabinet.

Con todo, Balfour dejó una huella indeleble en la vida internacional mediante la Declaración que lleva su nombre, centrada en la creación de un «hogar nacional judío» en Palestina. Es el antecedente del Estado de Israel. También estrechó lazos con Estados Unidos para incrementar la ayuda de Washington a los Aliados en plena primera guerra mundial.

Más dramáticas fueron las circunstancias que rodearon a Neville Chamberlain, primer ministro entre 1937 y 1940, firmante de los Acuerdos de Múnich que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial. Churchill le mantuvo en su primer Gobierno, el de mayo de 1940.

«Si hubiera vivido más tiempo, la situación podría haber sido delicada», escribe Robert Blake en The Conservative Party from Peel to Thatcher. Pero Chamberlain enfermó pronto y falleció en 1940.

Sir Alec Douglas-Home fue el último antiguo primer ministro en haber regresado como ministro a otro Gobierno: en 1970, al igual que Cameron, fue elegido por Edward Heath para llevar su política exterior. Desde el Foreign Office, Douglas-Home impulsó la adhesión del Reino Unido a la Comunidad Europea. Cameron hizo todo lo posible por sacarlo. Lo logró.

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