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24 de junio de 2024

Joe Biden y Kamala Harris en un acto en Virginia

Joe Biden y Kamala Harris en un acto en VirginiaAFP

Joe Biden apuesta a la carta del aborto sus opciones de victoria en las elecciones ante un Trump arrollador

El Partido Demócrata cree que puede desmovilizar al votante republicando situando el aborto en el centro del debate electoral

El equipo de campaña de la candidatura demócrata Joe Biden-Kamala Harris para las presidenciales de noviembre de 2024 ha decidido situar el aborto en el centro de sus propuestas.

La derogación de la sentencia Roe v. Wade, que durante décadas dio argumentación legal a la legislación a nivel federal del aborto en Estados Unidos y la consecuente batería de iniciativas legislativas estatales en favor de la vida han convencido a los estrategas demócratas de que la cuestión del aborto puede ser la palanca que les de la victoria para continuar en la Casa Blanca.

«La revocación de Roe ha sido el acto inaugural de una estrategia mayor para arrebatar derechos y libertades a las mujeres. Todos sabemos quién es el culpable: el expresidente Donald Trump», argumentó Kamala Harris el Arizona, donde se está dando una dura batalla por la defensa de la vida.

La campaña a favor de la vida no proviene de una élite política republicana, sino del un pueblo estadounidense

El mensaje de Harris, subraya la crónica de evento demócrata publicada en The Guardian, es clara: cuando gobiernan los republicanos se prohíbe el aborto.

Una tesis que, sin embargo, se desmorona en el primer supuesto: Roe v. Wade no se derogó con los republicanos en el poder, sino con los demócratas. La ofensiva contra el aborto no se desató con Trump instalado en la Casa Blanca, sino con Joe Biden.

Por lo tanto, el asunto no es tan simple como quisiera Harris. La campaña a favor de la vida no proviene de una élite política republicana instalada en el poder, sino de un pueblo estadounidense que cada vez ve más claro que políticas ideológicas a favor de la cultura de la muerte, la ideología woke o de genero les roba el futuro.

Arizona dio esta semana un espaldarazo a las iniciativas legislativas provida al dar el visto bueno a la aplicación de una ley de 1864 que prohíbe el aborto.

Según la BBC, la estrategia, por el momento, estaría dando buenos resultados, al menos en el primer objetivo: que la cuestión del aborto centre todos los debates apartando otros asuntos, como la crisis fronteriza, la economía, la guerra de Ucrania o la salud de Biden, donde los demócratas llevan las de perder.

Los análisis internos del Partido Demócrata llegaron a la conclusión de que el fracaso republicano en las elecciones intermedias de 2022 se debieron a la coincidencia de las legislativas con la sentencia del Supremo contra Roe.

Esa conclusión les ha llevado a tratar de convertir las elecciones de noviembre de 2024 en un referéndum sobre el aborto, en el convencimiento de que una gran parte del electorado republicano es abortista, y que está dispuesto a dejar de lado otras cuestiones y votar a Biden solo para que se blinde de nuevo el aborto a nivel federal.

La estrategia demócrata ya ha tenido un segundo resultado: Trump ha modificado su posición sobre el aborto y aseguró que no tiene intención de prohibirlo a nivel federal, sino dejar la competencia en manos de los Estados.

Eso implicaría dejar abierta la puerta que desbloqueó el Supremo al derogar Roe v. Waden.

Lo cierto es que el aborto es una cuestión que moviliza al electorado demócrata. Lo que no es seguro es que sea suficiente para dar la vuelta a las encuestas encabezadas por Trump. La economía, la crisis fronteriza y la mala gestión de la política exterior siguen teniendo peso, tal vez demasiado incluso para la instrumentalización del Partido Demócrata de la cuestión del aborto.

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