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Los hombres del presidente Trump: la caída de Waltz, el ascenso de Marco Rubio y la duda de Witkoff

El mensaje de que Marco Rubio es intocable blinda al secretario de Estado, pero tener el control de la política exterior y al mismo tiempo el de la seguridad del Estado es una carga demasiado grande para soportar demasiado tiempo una sola persona

US Secretary of State Marco Rubio (C), US National Security Advisor Mike Waltz (R) and US Middle East envoy Steve Witkoff attend an interview after meeting with Russian Foreign Minister Sergei Lavrov and Russian President Vladimir Putin's foreign policy advisor Yuri Ushakov, at Diriyah Palace, in Riyadh, Saudi Arabia, on February 18, 2025. (Photo by EVELYN HOCKSTEIN / POOL / AFP)

Steve Witkoff, Marco Rubio y el destituido consejero de Seguridad Nacional y actual embajador en la ONU, Michael WaltzAFP

Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le gusta poco o nada asumir errores. Tampoco es un entusiasta de hacer escarnio de las personas que considera leales, una virtud que valora por encima de muchas otras. La última manifestación de este modo de ser de Trump se ha visto con la caída en desgracia de Michael Waltz que ha amortiguado con un destino en Naciones Unidas como embajador.

El batacazo del ya ex asesor de seguridad, por equivocarse y colar en un chat de alto secreto a Jeffrey Goldberg, director dela revista The Atlantic, ha tenido como efecto colateral el ascenso, o la muestra de inmensa confianza de Trump, de Marco Rubio. El secretario de Estado ha sido designado en lugar de Waltz y concentra un poder extraordinario en la Administración del republicano. La noticia, como es habitual, la dio en red Truth Social.

Captura de pantalla de Trump en Truth Social con el cese Waltz

Captura de pantalla de Trump en Truth Social con el cese WaltzCarmen De Carlos

Rubio, de origen cubano, ha sido fiel escudero de Trump desde su primer Gobierno, aunque no ha tenido un cargo en primera línea de fuego de su Administración hasta ahora. El presidente le sorprendió al entregarle la cartera de Exteriores y ahora al nombrarle consejero interino de Seguridad Nacional de la Casa Banca.

El mensaje de que Marco Rubio es intocable, –en la corte de Trump donde nada es seguro ni eterno–, blinda al secretario de Estado, pero tener el control de la política exterior y al mismo tiempo el de la seguridad del Estado es una carga demasiado grande para soportar demasiado tiempo una sola persona. Rubio lo sabe y Trump también.

En este punto y con la filtración de la destitución de Michael Waltz el jueves, que obligó a Trump a soltar los palos de golf en Mar-a-Lago, las quinielas sobre quien ocupará definitivamente la vacante se suceden. El nombre que parece tener mejores cartas, como diría Trump, es el del enviado especial para las negociaciones en Oriente Medio. Steve Witkoff. De talante negociador y más cerca de las palomas (si las hay) en la Casa Blanca que de los halcones, sería, según los expertos, el hombre elegido para convertirse en el consejero de Seguridad Nacional.

Trump se refiere a él como «un gran negociador». Celebró y le atribuye la tregua entre Hamás e Israel y la liberación de una rehén estadounidenses en una prisión rusa. Le conoce desde los años 80, la fecha del principio de su profunda amistad, la recuerdan con una anécdota. Trump olvidó la cartera y Witkoff le invitó a un bocadillo. Desde entonces, según The New York Times, son inseparables.

Ambos son jugadores de golf y ambos hunden sus raíces en lo negocios inmobiliarios. La confianza en Witkoff es tan profunda que también le envió a Moscú para tratar de convencer al Kremlin de que ya es tiempo de parar la guerra y darle una oportunidad a la paz. Misión imposible para el «gran negociador» y para cualquier otro en estos días, no sería de extrañar que, como aseguran algunos periodistas desde Washington, sea el primero de la lista para ocupar el puesto de Waltz que ya sentiría como suyo.

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