El canciller alemán, Friedrich Merz, junto al presidente francés, Emmanuel Macron
Merz quiere reactivar el eje francoalemán y viaja, en su primer día como canciller, a Francia y Polonia
El nuevo canciller alemán, el conservador Friedrich Merz, viaja este miércoles a París y a Varsovia, después de un frenético martes donde primero fue rechazado y finalmente investido como canciller, en un momento en el que quiere devolver a Alemania al primer plano de la esfera internacional.
Los planes de viajar a Francia y a Polonia se han mantenido, de hecho, a pesar del caótico proceso de toma de posesión que impidió que el traspaso entre Merz y su antecesor, Olaf Scholz, se produjera a la hora prevista.
«Felicidades, Friedrich Merz. Nos vemos mañana en Varsovia, canciller», escribió en X el primer ministro polaco, Donald Tusk. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, felicitó a Merz y señaló que ahora es tarea de ambos «hacer más fuerte que nunca el motor franco-alemán» y tomar impulso en la agenda europea de «soberanía, seguridad y competitividad» que comparten París y Berlín.
Tras la fría relación entre Macron y Scholz, su sucesor democristiano se enfrenta al reto de revitalizar las relaciones entre ambas capitales, que se han visto enturbiadas por las diferencias en cuestiones de política europea e internacional, incluido el posicionamiento con respecto a la guerra de Ucrania.
Macron y Merz, que ya se encontraron antes de la investidura de éste último en París y en Berlín, pueden demostrar una mayor sintonía en vista de las posiciones más combativas del alemán con respecto a Ucrania y su acento en la importancia de reforzar la capacidad de defensa europea.
Macron con el primer ministro polaco, Donald Tusk
El democristiano también ha reiterado en repetidas ocasiones la necesidad de que Alemania adopte una posición de liderazgo y asuma la responsabilidad que le corresponde en su calidad de primera economía europea. Merz está abierto asimismo a una potencial extensión del paraguas nuclear francés, en tiempos de inseguridad global y del curso errático del socio transatlántico.
También en su próximo encuentro con Tusk, el nuevo canciller se enfrenta al reto de resolver los desacuerdos que persisten en el eje Varsovia-Berlín. El Gobierno polaco comparte con su vecino el objetivo de blindarse contra la percibida amenaza rusa y reforzar la defensa continental, pero persisten discrepancias en áreas críticas como la inmigración, las políticas energéticas y las reivindicaciones históricas.
Varsovia ve de forma positiva los planes de rearme del nuevo Ejecutivo germano de conservadores y socialdemócratas, que antes de tomar posesión ya ha logrado aprobar una exención del gasto en defensa del freno de la deuda constitucional.
La inmigración, foco de tensiones desde hace años, podría llevar por otro lado a graves desencuentros, ya que Merz prometió durante la campaña electoral que rechazaría a todos los solicitantes de asilo en las fronteras terrestres, lo que causó alarma en Varsovia, aunque el ya canciller ha suavizado de forma considerable sus declaraciones durante las negociaciones de coalición.
Sin embargo, el objetivo declarado del canciller de infundir estabilidad en las relaciones internacionales, después seis meses en los que el anterior Gobierno se vio con las manos atadas al perder la mayoría parlamentaria y tener que convocar elecciones anticipadas, puede verse en entredicho por la debacle de este martes en la Cámara Baja y su creciente impopularidad.
Tanto en la primera como en la segunda votación, en la que finalmente obtuvo mayoría absoluta, hubo diputados de las filas gubernamentales que no se pronunciaron a su favor, lo que según los analistas arroja dudas sobre lo que puede ocurrir si el Gobierno necesita aprobar medidas impopulares.
Además, de acuerdo con las encuestas la Unión Democristiana (CDU) de Merz ha perdido apoyos desde las elecciones del pasado 23 de febrero e incluso según algunos sondeos la primera fuerza de la oposición, Alternativa para Alemania (AfD), quedaría primera fuerza de celebrarse ahora comicios.