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Agentes forenses se preparan para levantar el cuerpo del exdiputado ucraniano Andriy Portnov, tras ser asesinado en Pozuelo de Alarcón, MadridAFP

Ucrania y Rusia se señalan con el dedo acusador por el asesinato del político Andriy Portnov

El expolítico ucraniano Andriy Portnov, de 52 años, fue asesinado a balazos este miércoles a las puertas de un colegio en Madrid donde había dejado a sus hijas

Un nuevo y truculento asesinato vuelve a salpicar a España. Este miércoles, a primera hora de la mañana, unos dos o tres individuos asesinaban a balazos frente a la puerta del Colegio Americano, en Pozuelo de Alarcón, Madrid, al abogado y expolítico ucraniano Andriy Portnov, de 52 años. Con este ya son tres los homicidios en extrañas circunstancias, y que han quedado sin resolver, en el marco de la invasión rusa de Ucrania. En abril de 2022, dos meses después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, se decidiera a lanzar su «operación militar especial» contra el país vecino, el magnate ruso Serguéi Protosenya aparecía muerto, supuestamente suicidado, junto a su esposa y su hija en Lloret de Mar (Gerona).

En febrero de 2024, el piloto ruso Maxim Kuzmínov, que desertó y cruzó hacia Ucrania en 2023 con su helicóptero Mi-8 en una operación coordinada con el servicio de Inteligencia ucraniano, fue también hallado muerto por heridas de bala en Villajoyosa (Alicante). El modus operandi se repitió este miércoles, pero en diferente ubicación, Madrid. Según las últimas investigaciones, y testigos, Portnov recibió cinco tiros, el último de ellos directamente en la cabeza. Una señal clara de que el asesinato estaba premeditado y conocían sus movimientos. El exasesor del cuestionado expresidente ucraniano, Victor Yanukovick (2010-2014), se disponía a subir a su Mercedes negro, tras dejar a sus dos hijas en el colegio, cuando los agresores atentaron contra su vida.

Las primeras pesquisas aún son prematuras, pero apuntan a que la hipótesis más factible es que se tratara de un ajuste de cuentas, ya que Portnov estaba vinculado con el mundo del crimen organizado. De hecho, sobre el abogado ucraniano pesaban sanciones de Estados Unidos por corrupción y por socavar «los esfuerzos para reformar» Ucrania, en referencia a la represión ejercida por este y otros altos cargos del Gobierno de Yanukovick contra civiles durante las revueltas del Maidán en 2014. Por este mismo motivo, la Unión Europea también le incluyó en su lista negra, aunque posteriormente la justicia falló a su favor y su nombre dejó de estar marcado en Bruselas.

A pesar de que aún no existe claridad sobre las motivaciones, y mucho menos el autor –a autores– del crimen, Rusia y Ucrania se han lanzado a una nueva batalla, la del relato. Los medios rusos apuntan directamente a Kiev como el responsable de la muerte de Portnov, por sus vinculaciones con el Kremlin y su actividad prorrusa a lo largo de su carrera política. El expolítico encontró refugió en Moscú cuando el Gobierno de Yanukovick cayó en 2014, acorralado por las masivas protestas que se sucedieron durante tres meses y degeneraron en una guerra de guerrillas entre los manifestantes y las fuerzas del orden, que se saldó con la muerte de un centenar de personas.

Según publicó el periódico ruso Moskovski Komsomolets, Portnov estaba a punto de publicar «información comprometedora» sobre el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y su entorno, insinuando así la implicación ucraniana en el homicidio del abogado. Aún más lejos fue el embajador ruso en la región de Lugansk –de donde era natural Portnov–, Rodion Miroshnik, que aseguró que se trataba de una «ejecución extrajudicial». En otro medio ruso, Izvestia, apuntan a Petro Poroshenko, expresidente de Ucrania que tomó las riendas del país tras la huida de Yanukovick, con quien, según este portal, tuvo «disputas muy largas».

En Ucrania, por ahora, los principales medios de comunicación se han limitado a recoger las informaciones publicadas en los periódicos españoles y resaltar que la teoría más probable es un ajuste de cuentas vinculado con el crimen organizado ruso. Las autoridades ucranianas perdieron la pista de Portnov cuando en junio de 2022, tan solo cuatro meses después del inicio de la invasión rusa del país, salió de Ucrania cruzando la frontera por el puesto de control de Transcarpatia, junto a Hungría.

Desde entonces, se desconocía el paradero del político hasta que el pasado 5 de mayo, la web ucraniana Antikor, un portal que investiga casos de corrupción en el país, publicaba que Portnov transfirió a sus hijos una casa de más de 1.000 metros cuadrados y una parcela de terreno de 0,65 hectáreas situada a orillas del Dnipró, a las afueras de Kiev. Dicha operación fue certificada por el mismo Portnov en enero desde Madrid, delatando así su paradero.