Trump Maduro
La nueva ofensiva de EE.UU. reaviva tensiones con Venezuela: Caracas habla de un «montaje mediático»
Nicolás Maduro denuncia un intento de «montaje mediático» por parte de Washington y advierte que el país seguirá «de pie» frente a lo que califica como una nueva embestida del imperialismo
En un nuevo capítulo de la ya tensa relación entre Caracas y Washington, el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, rechazó este miércoles lo que calificó como una «fabricación» del Gobierno de Estados Unidos sobre un presunto ataque en el mar Caribe, en el que once narcotraficantes habrían muerto a bordo de una embarcación venezolana.
El Ejecutivo venezolano asegura que se trata de un nuevo intento por justificar acciones militares en la región con el objetivo político de desestabilizar al país. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, desestimó las acusaciones de Washington, señalando que forman parte de una estrategia reiterada: «Es lo último que se inventaron», dijo, en alusión directa a lo que calificó como una maniobra para provocar un «cambio de régimen» en Venezuela.
«Han intentado siempre salir de la revolución bolivariana con mentiras», añadió el funcionario, en referencia al despliegue militar estadounidense en aguas cercanas al territorio venezolano, oficialmente justificado por la Casa Blanca como parte de su lucha contra el narcotráfico.
Maduro también se pronunció con dureza. Durante un acto oficial en Caracas por el 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, aseguró que Venezuela seguirá firme frente a lo que definió como una nueva «embestida del imperialismo».
«Hoy el imperialismo lanza una embestida nueva, no es la primera ni la última. Venezuela está de pie, y les digo: va a seguir de pie, con serenidad, con firmeza, con fe inquebrantable en la victoria y en paz», afirmó el mandatario, en un mensaje transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión.
Maduro, cuyo gobierno no es reconocido por Washington, no hizo mención directa al incidente denunciado por EE.UU., en el que una lancha con miembros del grupo criminal Tren de Aragua fue interceptada en aguas del Caribe. La organización fue recientemente designada como «terrorista» por la administración estadounidense.
Sin embargo, el ilegítimo jefe de Estado venezolano dejó claro que su país no tolerará injerencias extranjeras, especialmente si se trata de sus recursos estratégicos: «Esta tierra le pertenece a los venezolanos, a las venezolanas, y no va a haber vendepatria ni imperio que pueda tocar y profanar el suelo sagrado que nos legaron los libertadores», sentenció.
Maduro también acusó directamente a EE.UU. de codiciar las riquezas naturales del país: petróleo, gas y oro, entre otras. En su discurso, defendió la «unión nacional» y la cohesión de las fuerzas armadas ante cualquier intento de intervención.
Desde Washington, las tensiones aumentaron con nuevas declaraciones del presidente estadounidense, quien aseguró que Venezuela le ha creado a su país un «tremendo problema», aludiendo tanto al tráfico de drogas como a la inmigración irregular. «No vamos a consentirlo más», advirtió el mandatario norteamericano.
Mientras el Caribe se convierte nuevamente en escenario de disputas geopolíticas, Caracas insiste en que se está construyendo un relato internacional para justificar acciones de fuerza. Venezuela, por ahora, se blinda con un mensaje: ni mentiras ni presiones externas pondrán de rodillas al país.