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Sin banderaCarmen de Carlos

Israel sabe que sin ellos los españoles no pueden dormir tranquilos

A Netanyahu la actitud de algunos países de la UE y la permanente competición entre Emmanuel Macron y Pedro Sánchez por demostrar quién es más pro palestino de los dos le irrita profundamente

España está en boca de todos en Israel y por nada bueno. En la calle y en el Gobierno diseccionan las medidas de Pedro Sánchez. Se interpretan -no hay otra lectura posible- como un castigo, pero en cuanto se habla del embargo de armamento un gesto incrédulo asoma en los expertos y los que están en el epicentro del poder.

Todos saben que los españoles y buena parte de los europeos pueden dormir tranquilos gracias a los sistemas de defensa de Israel y al armamento adquirido. Por tanto, las nueve «acciones» de Sánchez resultan molestas, pero están convencidos de que si llegan a aplicarse -ya han comenzado los aplazamientos- será por un tiempo corto. El mismo que tarde en haber un nuevo colchón en la Moncloa. En cualquier caso, como ya han demostrado, cada paso en su contra será respondido.

A Israel la actitud de algunos miembros de la UE y la permanente competición entre Emmanuel Macron y Pedro Sánchez por demostrar quién es más pro palestino de los dos le molesta. Quizás tanto como los anuncios o la obsesión del presidente del Gobierno, aunque de Tel Aviv a Jerusalén se consideran más una bravuconada de consumo interno para satisfacer a sus socios y enmascarar sus problemas personales o casos de corrupción, lo mismo da que da lo mismo.

Lo advirtió el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Moshe Saar, el lunes y anoche lo terminó de retratar en un tuit: «Ayer Hamás elogió las decisiones de España contra Israel. Hoy España condenó el ataque de Israel contra los líderes terroristas de Hamás. Así es como se ve una verdadera asociación», escribió con ironía tras el bombardeo a los líderes del terrorismo islámico atrincherados en Qatar. (Los hutíes de Yemen no tardaron en lanzar un misil balístico a la hora de cenar que, como era de esperar, fue interceptado por el «escudo de Israel).

El Gobierno de Israel está molesto, pero no condicionado ni con temor a un efecto contagio, extremo que descarta dada la caída libre de Sánchez en Bruselas, la OTAN y Washington donde el líder del PSOE no volverá a pisar la Casa Blanca salvo milagro (es ateo).

Quizás una de las cosas que más incordia a Netanyahu es que el Gobierno, -siempre diferencian entre Gobierno y España-, les haya utilizado sin pudor para beneficio propio. El gesto en plena guerra contra Hamás y con la imagen perjudicada en el «mainstream» escuece.

La discreción impide a Bibi y los suyos abrir la caja de los truenos de la verdad y poner en evidencia (más) a Sánchez que, como el presidente de Francia, entre otros, fue infiltrado por Pegasus (conviene no olvidarlo). Pero el Ejecutivo no habla más para no atizar el fuego de la discordia y por instrucciones de los servicios de Inteligencia, cuya palabra es la ley para todos los gobiernos israelíes.

Dicho esto, si alguien piensa que los vasos comunicantes entre Madrid y Tel Aviv se han roto se equivoca. De momento, el agua se ha desparramado, pero las relaciones bilaterales en los escalafones medios e inferiores se mantienen y por la cuenta que le trae a Moncloa así seguirán.

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