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Giorgia Meloni, primera ministra de Italia

Giorgia Meloni, primera ministra de ItaliaAFP

Meloni avisa a la flotilla que se queda sola y ordena la retirada de su fragata en «el punto de peligro»

La primer ministro italiana da un ultimátum, hasta la una de esta noche, a los barcos para que desistan de su misión y se embarquen en las fragatas de la Armada de vuelta a casa

La primera ministro de Italia, Georgia Meloni, no se anduvo con rodeos. Desde el primer momento se opuso a la flotilla internacional Global Sumud al considerar la iniciativa una acto «irresponsable», «peligroso» e «inútil». Aún así, por seguridad, envió una fragata (luego fueron dos) para asistir a los tripulantes, con diputados de la oposición a bordo, ante cualquier contratiempo de las embarcaciones.

Tras las idas y venidas de los veleros, los fallos de los motores y las discusiones entre sus tripulantes, el escenario ahora se ha complicado al entrar la flotilla en zona de «alto riesgo» y analizar Hamás la propuesta de alto el fuego de Donald Trump consensuada con Benjamín Netanyahu.

Meloni ha advertido a todos que en el momento en que lleguen a a las 150 millas de la costa de la franja de Gaza se quedarán sin la escolta de la Armada italiana. La líder de Fratelli, que ofreció embarcarlos de regreso en las fragatas, teme que toda esta «aventura» no sólo ponga en peligro a las tripulaciones sino a la posible aceptación de Hamás del acuerdo.

Mientras, en España, el Gobierno de Pedro Sáncez ha vuelto a dar un giro de guión y ahora le pide a los barcos de bandera española que cambien de rumbo y vuelvan a casa.

La Global Sumud Flotilla, informada de las novedades previstas, lamentó la decisión del Gobierno italiano.

«Nos van a dejar solos en el momento más difícil, cuando estemos más amenazados», declaró por teléfono a la agencia Efe la excaldesa de Barcelona, Ada Colau, cuyo barco «petó» hace unos días y tuvo que ser reparado. Asimismo, lamentó que todavía no había llegado el buque de acción marítima (BAM) Furor de la Armada española que salió el pasado viernes de Cartagena.

«Queremos que esa fragata española –en realidad es un buque de acción marítima– nos acompañe para que podamos hacer nuestra misión humanitaria ya que el Gobierno de España sacó un comunicado reconociendo que nosotros éramos una misión humanitaria», señaló Colau después del «abandono» del buque italiano.

El Gobierno italiano ha puesto como ultimátum a los tripulantes d ela flotilla que quieren embarcarse en sus fragatas esta noche del 1 de octubre, a las 01.00 horas de la madrugada, cuando el buque se encuentre a menos de 150 millas náuticas de la costa de Gaza.

«El gobierno italiano lo sabe, y sin embargo, en lugar de usar su considerable poder naval para romper un asedio ilegal, opta por escoltarnos solo hasta el punto de peligro y luego intentar dispersarnos, devolviéndonos a la costa con las manos vacías», protestó la Flotilla Sumud en un comunicado de respuesta.

Los organizadores de la iniciativa calificaron la propuesta italiana de «sabotaje» y de un intento por «desmoralizar y fracturar una misión humanitaria pacífica que los gobiernos no han asumido, a pesar de que es su silencio y complicidad lo que ha llevado a este punto».

Se desconoce quién financia entre bambalinas esta aventura, pero las declaraciones de algunos de sus tripulantes no ayudan a su imagen. Entre otras las de personas, como la conocida «Barbie Gaza» que niegan las atrocidades cometidas por Hamás el 7 de octubre. Esta tripulante llegó a decir que «lo de las violaciones a chicas israelís por Hamás el 7-O es un bulo. Una de ellas –añadió en declaraciones al Cuatro– dijo que se había sentido fea porque a ella no le habían hecho nada»

Los participantes, al menos de momento, aseguran que tienen «pleno conocimiento de los riesgos» y afirman que la Armada italiana «no descarrilará esta misión».

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