Imagen de una de las minas a cielo abierto de coltán en el Congo
Al menos 300 muertos por el derrumbe de otra mina a cielo abierto en el Congo
El deslizamiento de tierra se produjo por la lluvia que cayó en la explotación minera de coltán en Gakombe y afectó a mineros artesanales que trabajan en ese yacimiento y a viviendas de familias
KAl menos 300 personas han muerto en un nuevo derrumbe ocurrido en la zona minera de Rubaya, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), informó este domingo a un líder de la sociedad civil local.
El deslizamiento de tierra ocurrió este sábado por la lluvia que cayó en la explotación minera de Gakombe y afectó no sólo a mineros artesanales que trabajan en ese yacimiento, sino a familias que viven en los alrededores, según el coordinador de la sociedad civil de Masisi (donde está Rubaya), Telesphore Nitendike.
«Podemos estimar más de 300 víctimas (mortales), principalmente entre las viviendas de los alrededores y también entre los propios mineros, muchos de los cuales perdieron las suyas», dijo Nitendike por teléfono a Efe, al matizar que se trata de un recuento provisional.
«Más de 40 familias –precisó– fueron arrastradas por estos deslizamientos de tierra, incluidos los propios mineros. Es trágico lo ocurrido (...), sobre todo porque las labores de rescate no fueron organizadas por especialistas».
El líder de la sociedad civil deploró la falta de organización en la zona minera de Rubaya, ubicada en la provincia de Kivu del Norte y controlada por el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que opera en ese territorio con impunidad, lo que –según Nitendike– fomenta el caos.
El otro derrumbe
El siniestro del sábado tuvo lugar después de que más de 200 personas, incluidos unos 70 niños, fallecieran por un derrumbe que se produjo el pasado día 3 en una mina de coltán en Rubaya, según confirmó la pasada semana el Gobierno congoleño.
«Otro problema es que la búsqueda del último deslizamiento de tierra no ha terminado. Los cuerpos siguen enterrados entre los escombros. Esa es otra tragedia», recordó Nitendike.
La misma zona minera de Rubaya fue escenario el pasado 28 de enero de otro derrumbe provocado por la lluvia que causó la muerte de alrededor de 460 personas, según confirmó entonces el coordinador de la sociedad civil de Masisi, si bien el Gobierno congoleño apenas cifró en 200 el número de víctimas mortales.
El Ejecutivo congoleño denunció entonces un «sistema organizado de saqueo y explotación ilegal» de recursos naturales por parte del M23, al subrayar que las autoridades nacionales impusieron «la prohibición de toda actividad de explotación» en la zona por motivos de seguridad antes de que los rebeldes tomaran control de este territorio.
El conflicto del este congoleño se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte; y, semanas después, de Bukavu, capital de la vecina provincia de Kivu del Sur, tras combates con el Ejército congoleño.
Esa zona es rica en minerales como el coltán, fundamentales para la industria tecnológica en la fabricación de teléfonos móviles.
Los accidentes mineros son frecuentes en el país, donde muchas minas se explotan de manera artesanal y sin seguir las regulaciones y medidas de seguridad necesarias, además de que, en muchos casos, están operadas por grupos armados.